miércoles, 9 de mayo de 2012

Parce, Domine


Ya que tradicionalmente los himnos litúrgicos se han denominado por las palabras iniciales, esto suele dar origen a confusiones, pues es frecuente encontrar textos con el mismo verso inicial pero con distinto desarrollo. Esto ocurría porque en la Edad Media no existía el concepto de "propiedad intelectual", sino que cualquiera se sentía autorizado a tomar partes de una obra ajena y modificarla o usarlas en su propia construcción. Además entonces la Iglesia no ejercía un Por lo general existe una relación "familiar" entre los distintos textos así generados, pero no necesariamente una relación estrecha. Antes del Concilio de Trento (s. XVI) existía bastante diversidad incluso en las liturgias sacramentales, pero a pesar de la gradual imposición de una liturgia oficial católica, siguió existiendo amplia libertad en el campo de oraciones privadas y cantos, donde los autores tomaban prestado y modificaban textos bíblicos, antífonas medievales, oraciones de los Padres de la Iglesia, etc.
Un ejemplo de esa evolución y transformación podemos verla en la antífona medieval : Parce, Domine, parce populo tuo.


En primer lugar la antífona Parce, Domine aparece en los antifonarios medievales bajo la forma:

Parce, Domine, parce, populo tuo
quem redimisti, Christe, sanguine tuo.
Perdona, oh Señor, perdona a tu pueblo
al cual redimiste, oh Cristo, con tu sangre.

Así lo encontramos en varios manuscritos medievales, como en el Man. Sang. 388 del s. XII (Stifsbibliothek, Sankt Gallen, Suiza), el manuscrito A-KN 1013 de principios del s. XII (Augustiner-Chorherrenstift - Bibliothek, en Klosterneuburg, Austria), o el Codex 611/89 de principios del s. XIV (Stifsbibliothek, Einsiedeln, Suiza).

Pero también encontramos ya en epoca medieval algunas variantes como:

Parce, Domine, parce populo tuo
quem redimisti, Christe, sanguine tuo
ut non in aeternum irascaris nobis
alleluia, alleluia
Perdona, oh Señor, perdona a tu pueblo
al cual redimiste, oh Cristo, con tu sangre:
no estés airado para siempre con nosotros,
aleluya, aleluya.


Así lo encontramos en el manuscrito GB-WC F.160 fechado hacia el a. 1230 (Music Library, Worcester Cathedral, Inglaterra).

Hay que observar que en todos estos manuscritos antiguos la antífona Parce, Domine generalmente aparece en el tiempo de Pascua y unas pocas veces en la fiesta de la Exaltatio crucis.

Codex 611/89 de la Stifsbibliothek, Einsiedeln, Suiza.
En la primera línea vemos nuestra antífona seguida de: ego sicut vitis fructificavi (Ecl. 24, 17).
Otra variación, que fue popularizada por el motete de Jacob Obrecht (1457 - 1505), y que gracias a su musicalización ha mantenido su popularidad hasta hoy entre los amantes de la música antigua, dice así:

Parce, Domine, parce populo tuo,
quia pius es et misericors.
Exaudi nos in aeternum, Domine.
Perdona, oh Señor, perdona a tu pueblo,
porque eres piadoso y misericordioso.
Atiéndenos siempre, oh Señor.

Ese texto lo encontramos así en el Cancionero de Upsala, Ms. 76a, nº 30 de principios del s. XVI (en la University Library of Uppsala, Suecia).

En muchos lugares se afirma resueltamente que esta antífona está sacada del texto bíblico de Joel 2, 17: Inter vestibulum et altare plorabunt sacerdotes ministri Domini et dicent parce Domine populo tuo et ne des hereditatem tuam in obprobrium. Pero es obvio que a lo mucho podemos aceptarla como fuente de inspiración. Y aunque es verdad que en algunos textos litúrgicos modernos se relaciona con ese pasaje bíblico, sin embargo en los textos medievales lo más frecuente es hallarlo con textos del Apocalipsis (Ap. 5, 9) y Eclesiástico (Ecl. 24, 17).

Un último desarrollo de esa antífona tuvo lugar hacia el s. XVIII, y es probable que su autor sea Yves-Alexandre de Marbeuf (1734 - 1799), abad de Bec, obispo de Autun y arzobispo de Lyon, exiliado durante la Revolución francesa, aunque las dos últimas estrofas están tomadas de un himno cuaresmal atribuido a san Gregorio Magno (540 - 604), y y que podemos encontrar completo en PL 78 de Migne.
Este himno, aunque no ha estado incluido en la liturgia oficial de la Iglesia católica, fue muy popular hasta mitad del s. XX en el ámbito eclesiástico para ceremonias de tipo penitencial y, por la referencia de las estrofas 3 y 4, en el tiempo de Cuaresma:

Perdona, oh Señor, perdona a tu pueblo:
no estés airado para siempre con nosotros.

Parce, Domine, parce populo tuo:
ne in aeternum irascaris nobis.

Aplaquemos la ira justiciera,
lloremos ante el Juez,
clamemos con voz suplicante,
digamos todos inclinados:
[Antífona]

Flectamus iram vindicem,
ploremus ante Iudicem,
clamemus ore supplici,
dicamus omnes cernui:
[Antífona]
Con nuestras maldades ofendimos
tu clemencia, oh Dios:
desde lo alto derrama sobre nosotros,
oh Benévolo, indulgencia.
[Antífona]

Nostris malis offendimus
tuam Deus clementiam:
effunde nobis desuper
Remissor indulgentiam. 
[Antífona]
Dando un tiempo favorable,
permites que con ríos de lágrimas
se purifique la ofrenda del corazón,
la cual la alegre caridad inflama.
[Antífona]

Dans tempus acceptabile,
Da lacrimarum rivulis
Lavare cordis victimam,
Quam laeta adurat caritas. 
[Antífona]
Escucha, oh benévolo Creador,
nuestras preces entre lágrimas
en este sagrado ayuno
cuaresmal derramadas.
[Antífona]

Audi, benigne Conditor,
nostras preces cum fletibus
in hoc sacro ieiunio
fusas quadragenario. 
[Antífona]
Oh feraz Conocedor de los corazones,
Tú conoces la debilidad de [nuestras ] fuerzas:
a los que nos dirigimos a Ti, muestra
la gracia del perdón.
[Antífona]
Scrutator alme cordium,
infirma Tu scis virium:
ad Te reversis exhibe
remissionis gratiam.
[Antífona]

Erróneamente algunos señalan que este himno se encuentra en la ceremonia de imposición de ceniza en la misa del Miércoles de Ceniza en el Liber Usualis (colección oficial de cantos litúrgicos católicos, en desuso desde la década de los 70), aunque en otro lugar aparece un fragmento que dice: parce, Domine, parce populo tuo, et ne dissipes ora clamantium ad te, Domine (Liber Usualis, p. 524, Tournai-New York, ed. 1961).

Parce Domine (1884). Fresco de Adolphe Willette "Pierrot", en el Musée Montmartre, París.
El artista se inspiró en el himno religioso para una crítica de la sociedad de su tiempo. 
En los siglos siguientes distintos autores retomaron la antífona original como tema para sus composiciones, como en los s. XVII-XVIII, los italianos Menegali y Bartolomeo Cordans (con la variante: et ne des hereditatem tuam in perditionem) y en el s. XX, Jules van Nuffel.

1 comentario:

  1. Excelente artículo, me aclara algunos conceptos donde tenía ciertas confusiones

    ResponderEliminar