lunes, 13 de febrero de 2017

El latín y el nacimiento de las lenguas romances

Muchas veces he mencionado que el latín es la madre de lenguas tan importantes como el castellano, italiano, portugués, francés y otras lenguas regionales como por ejemplo, por nombrar casos solo en España, el gallego, asturiano, aragonés, occitano y catalán. Veamos este tema más a fondo.
Los estudiosos están de acuerdo en que el derrumbe del Imperio Romano de Occidente (s. V) no solo provocó una fragmentación política entre las distintas provincias sino también lingüística. El Imperio romano había impuesto el latín en distintas regiones. Naturalmente estos pueblos, antes de la llegada de los romanos, tenían sus propias lenguas, con sus propias características. Por lo tanto es lógico suponer que, incluso mientras estuvo vigente el Imperio Romano, en cada región se hablaba el latín de un modo peculiar. Por ejemplo, España trajo el castellano a América, pero en cada región de América el castellano tiene una “personalidad propia”: argentinos, mejicanos y peruanos nos entendemos pero podemos claramente ver peculiaridades en el vocabulario y la pronunciación.
Pero las diversas invasiones bárbaras que arrasaron Europa no solo añadieron nuevos ingredientes de sonidos y vocabulario en cada región, sino que al aislar las regiones, crearon un cierto aislamiento necesario para que en que cada región creciese una variante distinta, es decir, una lengua romance. Por lo tanto a partir del s. V comienza lentamente a desgajarse del latín genuino (conservado por élites cada vez más pequeñas), otras formas populares, en que se introducen palabras bárbaras, se usa solo construcciones gramaticales sencillas y se van suprimiendo las declinaciones. Hay que tener en cuenta que entonces no existían escuelas abiertas para todos y por lo tanto solo unos pocos podían aprender a leer, escribir y hablar correctamente el latín. En nuestra época, en la que al menos la educación básica es accesible, muchísima gente lee con dificultad y comete muchos errores y tiene muchas dudas al escribir y hablar, y sobrevive con un pequeño vocabulario y un puñado de verbos y construcciones sencillas para comunicarse.
Entonces hubo una etapa entre el s. V y el s. IX en que en Europa el latín era la única lengua que poseía escritura, aunque la hablaban pocos; y por otro lado habían muchas lenguas (las formas rudimentarias de castellano, francés, etc.) habladas mayoritariamente en sus respectivas regiones pero que no se ponían por escrito. ¿Por qué no se ponían por escrito? Porque eran usadas por la gente común, sin instrucción y sin interés en temas como la teología, filosofía o historia. La sociedad medieval era una sociedad rural y las labores del campo y el cuidado de animales no exigía saber leer y escribir. Tampoco el estamento militar, nobles y príncipes solían tener educación y se valían de consejeros, ministros y escribanos para las tareas administrativas. Incluso la gran mayoría de monjes eran analfabetos y solían aprender de memoria los salmos y oraciones que necesitaban para sus rezos. Los pocos que tenían educación, la recibían en latín y la transmitían en latín, y durante siglos no vieron que hubiese necesidad de buscar otra vía.
Pero durante el s. IX-X esta dualidad se hizo insoportable en algunos campos. La leyes antiguas o nuevas estaban escritas en latín pero ni siquiera los funcionarios ni la pequeña nobleza lograban ya entenderlas, peor aún el pueblo llano. ¿Y de qué valen unas leyes que nadie entiende? Era necesario traducirlas. La teología se podía seguir escribiendo y debatiendo en latín, pero al pueblo había que hablarle en una lengua que entendiese ¿Cómo se podía catequizar y apartar al pueblo de herejías y supersticiones si se le hablaba en un latín que no entendían? Era necesario traducir las homilías. Los trovadores y juglares eran una de las pocas diversiones que tenía la sociedad de aquella época; ellos fueron forjando poemas y cantos en las lenguas que todos hablaban y entendían, por pura tradición oral fueron construyendo hermosos relatos sobre valerosos guerreros, poderosos magos, truhanes galantes, defensores de doncellas desvalidas. Tanto crecieron estas piezas que en cierto momento se temió que se perdieran. La única solución era ponerlas por escrito.
Dos trovadores: el duque Guillermo IX de Aquitania (1127) y la condesa Beatriz de Dia (s. XII). Los nobles que se inclinaron por la poesía y la música no tuvieron problema en poner por escrito sus obras en romance, muchas de las cuales han llegado hasta hoy. Imágenes de Wikipedia.
 Pero ¿cómo poner por escrito una lengua que nunca se ha escrito? En el s. IX los hermanos Cirilo y Metodio, que eran griegos bizantinos, fueron invitados a predicar el cristianismo en el reino de la Gran Moravia. Viendo que ese pueblo no tenía escritura, ellos crearon el llamado alfabeto glagolítico, inspirado en el alfabeto griego, para expresar los sonidos característicos de aquella lengua. Más tarde, a partir de ese invento, se forjó el alfabeto cirílico que es el que hasta hoy se usa en los pueblos eslavos. Otro caso. Cuando los españoles llegaron al Imperio Inca hallaron que las lenguas más difundidas eran el quichua y el aymara, pero no tenían escritura. Entonces muchos evangelizadores y cronistas empezaron a transcribir sus sonidos usando su propio alfabeto. El alfabeto latino también se ha usado para transcribir lenguas amazónicas, polinesias, etc.
En el caso de las lenguas romances no sabemos quiénes fueron los audaces pioneros que asumieron la tarea de “poner cara a los sonidos” de sus propias lenguas. Ellos sin duda fueron gente que eran instruidas y por lo tanto sabían latín, pero su lengua materna, que es la que uno ama más, fue romance; amaban la musicalidad de esa lengua naciente y se lanzaron al agua. Naturalmente también hubieron muchos que no se lanzaron al agua sino que cayeron en ella, es decir, escribanos y autoridades que por su oficio debían escribir, pero que muchas veces ya no tenían destreza para expresarse en latín, o tropezaban con situaciones, instituciones, nombres de lugares u objetos a los que no podían hallar una equivalencia en latín clásico: la tabla de salvación era escribir esa palabra o palabras en romance.
Por eso entre el s. IX-XI, por ejemplo en el caso del catalán, encontramos numerosos escritos de tipo jurídico (contratos, juramentos, pactos) en el que el latín aparece mezclado con términos y frases en romance.
Acuerdo entre el conde Artal y Roger Bernat

Un ejemplo de alto grado de mezcla vemos en este documento, fechado entre el 1094 - 1110, en el que se usa muchos términos latinos junto con catalanes pero es indudable que se piensa y se construye en catalán.
El conde Artal promete a Roger Bernat una solución legal o una compensación para un problema de límites de tierras. Por su parte Roger se compromete a servicio feudal tres días a la semana, a entregar una mula y una cota de malla valorada en 40 onzas, además de derechos sobre unos terrenos.

1 Hec est conueniencia quod facit Artall cum Roger Bernard in Mont-cortes, denante Artall, suo 2 filio.
1 Éste es el acuerdo que hizo <el conde> Artal <II> con Roger Bernat en Montcortès, en presencia de Artal <III>, 2 su hijo.
Et conuenit li Artall che_li pledeg lo_termen de Castilgon cum ipso comite; et 3 si non lo_pod guarir per directo, quod ille lo_li emende.
Y Artal promete que litigará por el término de Castillò <de Tor?> con el mismo conde <de Pallars Jussà?>; y 3 si no lo puede arreglar por derecho, que aquél se lo compense.
(otra traducción posible, suponiendo que Roger ha tomado tierras de Artal: si Roger no prueba en juicio sus derechos, deberá compensar a Artal).
Y Artal está conforme en que <Roger> le lleve a juicio por los límites de Castillò; y si 3 no lo puede arreglar por vía legal, que le compense.
Et Roger Bernard conuenit li ser- 4 uicio de illo castellano de Castilgon et de illos homines qua lo1 castello ab-erat establid, de die 5 lunis usque ad_die mercoris ad uespre, infra Palgars.
Y Roger Bernat le promete el ser- 4 vicio del castellano de Castillò y de los hombres que hubiera destacado en el castillo, del día 5 lunes hasta el día miércoles al ocaso, dentro <del término> de Pallars.
Et Roger Bernard donat le'n .I. als- 6 perg et una mula per XLª uncias, che manleua de Berenger Bernard, per co che acsi 7 li_o faca; et reddet li la conamina2 de Salass; et si la condamina uoluit tenere Artall, 8 faciat le'n_de emena ad laudamento de illos homines de_Salass aut reddat illi ipso pre- 9 cio quod suo patre li_dona.
Y Roger Bernat le entrega una cota de 6 malla y una mula por <valor de> 40 onzas, las cuales toma prestadas de <su padre?> Berenguer Bernat, para que así 7 lo haga; y le entrega la campiña de Salàs <de Pallars>; y si Artal quiere tener la campiña, 8 que haga una compensación según acuerdo con los ciudadanos de Salàs o que le devuelva la misma su- 9 ma que su padre le entregó.
Et fuerunt ibi Mir Girbert et Mir Roger et Berenger 10 Bernard.
Y estuvieron ahí <como testigos> Mir Girbert, Mir Roger y Berenguer 10 Bernat.
11 Si g[n]um Artallo. Hislonza comitesa.
11 Fir ma de Artal <y> la condesa Aldonza.
1“lo castello” sobre el renglón
2“conamina” con la “i” corregida.

Para esta transcripción he usado el facsímil que aparece en Joaquim Miret i Sans, Antics documents de llengua catalana, p. 55 (lámina 4), Barcelona 1915. Los números en negrita indican el inicio de cada línea del documento. Muy pronto pondré aquí un enlace para profundizar en este tema y poder consultar otros documentos (Llibre Jutge y les Homilies d'Organyà) que sirven como testigos del nacimiento de la lengua escrita en catalán, como ejemplo de cómo las lenguas romances fueron desarrollándose y separándose del tronco del latín.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Un caso clínico del s. XVII


Hay un viejo chiste que dice que un hombre, aquejado por varios males y asustado, acudió al médico y le dice: “Doctor, por favor, dígame qué tengo; pero no me lo diga en latín y griego, sino con palabras sencillas y claras”. Y el doctor le responde: “Lo único que te pasa es que eres un glotón y borracho, y si no cambias, tendrás problemas más serios”. Y el hombre: “Bueno, doctor, cuando venga mi mujer, ¿sería tan amable de decírselo en latín y griego?”
Hasta mitad del siglo XX era corriente que los médicos usasen todavía una gran cantidad de términos y expresiones en latín y griego, testimonio del hecho que durante siglos la Medicina se apoyó en los clásicos griegos y que incluso durante casi toda la Edad Moderna los estudios y tratados siguieron escribiéndose en latín.
En la anterior entrada pusimos de relieve que el latín, aunque perdió mucho prestigio y retrocedió en varios campos durante los s. XV-XVI, sin embargo continuó vigoroso en varios campos de la ciencia. Hoy quiero presentar un fragmento de un tratado de medicina del s. XVII.
Johann Jakob Wepfer (1620 - 1695) fue un médico suizo, que estudió en Estrasburgo, Padua, Roma y Basilea. Es conocido por sus estudios sobre toxicología (Cicuta aquatica historia et noxae, 1679), sus descubrimientos en anatomía y patología, así como sus observaciones sobre la apoplejía, que plasmó en sus “Observationes Anatomicae” (primera edición 1658), en los que narra casos de personas que sufrieron apoplejía y que posteriormente él realizó la autopsia para examinar los daños o alteraciones en el cerebro.

Frontispicio del "Humani Corporis Fabrica" (edición de 1543) de Andreas Vesalius, que es considerado el padre de la anatomía moderna. La disección de cadáveres nunca fue prohibida por la Iglesia católica, pero durante la Edad Media fue difícil obtener cadáveres y fueron escasos los cirujanos hábiles

A continuación podemos leer uno de los casos que él describe. Su descripción es larga y detallada y solo traduzco la parte en que Wepfer describe la historia del paciente. Aunque desde el punto de vista médico es muy interesante la parte en que él describe la autopsia, por desgracia admito que no tengo estómago médico para entrar en esos detalles, así que solo dejo las primeras líneas de la autopsia y luego cuando detecta en el cerebro la causa de la apoplejía.

Johann Jakob Wepfer, Observationes Anatomicae ex cadaveribus eorum quos sustulit apoplexia, Schaffhusii 1675, Historiae apoplecticorum, Historia XIV, p. 392 - 398.

Úrsula Aberling, de Wolfach [hoy en Baden-Württemberg, Alemania], soltera, de 23 años, temperamento sanguíneo, de poca estatura, carnosa, fuerte, sirviente en una taberna.
Ursula Aberlin, wolfachensis, virgo, 23 annorum, plethorica, staturae mediocris, carnosa, robusta, famula apud cauponem.
Una vez, a pleno sol, en el verano de 1667, ella llevó sobre la cabeza un atado de hierbas grande y muy pesado desde el campo hasta casa. Bajo este peso ella sintió claramente que algo se había roto dentro del cráneo.
Ad solis insigne, aestate 1667, semel magnam graminum farraginem ac pondere gravem capite gestatam ex agro domum deportavit. Sub hoc onere sensit manifeste aliquid intra cranium ruptum fuisse.
Poco después llevó los alimentos con la vajilla, puesta sobre la cabeza, a los segadores en un lugar montañoso cerca de Wolfach. Ya que ese peso le oprimía demasiado, hasta el punto que creía que sucumbiría bajo él, y no había nadie a mano que le quitase ese peso, con gran penuria, además cuesta arriba, se dirigió a su destino, por lo cual de nuevo notó un crujido dentro del cráneo.
Paulo post cibaria cum suppellectili, capiti imposita, ad messores in loca montana Wolfachio vicina detulit. Cum ab hoc onere summopere gravabatur, ut sibi sub illo occumbendum putaverit, nemoque praesto esset qui ipsam hoc onere levasset, magna contentione, etiam per acclivia, [p. 393] ad locum destinatum properavit, unde denuo fragorem intra cranium editum animadvertit.
Desde aquel momento no pudo controlar la orina, sin embargo prestó sus servicios del modo habitual, con la diligencia de siempre, sin rehuir las labores por la severidad del padre, y sin quejarse nunca de ningún otro síntoma. Las menstruaciones siempre vinieron con normalidad.
Ab illo tempore minus urinam detinere valuit, nihilominus officia servilia solito more praestitit, strenua alias, nec ob patrem duriorem labores fugiens, nec unquam de ullo alio symptomate conquerens. Menses semper rite fluxerunt.
El día 22 de diciembre de 1667, no notando ningún mal, tanto corrió [para ir] al templo que se acaloró. En el templo se queda helada. Luego nota que no puede apoyarse firmemente en el pie izquierdo, por lo cual cae de rodillas, con el cuerpo algo inclinado, que si no hubiese sido sostenida por la vecina, hubiese caído al suelo.
Die 22 decembris 1667, nihil mali praesentiens, ad templum ita cucurrit ut inde incaluerit. In templo perfrigeratur. Mox animadvertit se pedi sinistro non posse firmiter insistere, unde in genua decubuit, vix inclinato corpore, nisi a vicina sustentata fuisset, humi prostrata fuisset.
Todo el lado izquierdo estaba privado de movimiento y sensibilidad, los labios se torcían y la mandíbula inferior le caía a la derecha. Primero hablaba de modo que se le podía entender, pero poco después con gran dificultad. Los presentes, creyendo que era una lipotimia, aunque no había perdido el buen color de cara, le rociaron bastante agua fría.
Totum sinistrum latus motu et sensu privabatur, labia torquebantur ac maxilla inferior dextrorsum abripiebatur. Primum loquebatur ut intelligi potuerit, paulo post vero aegerrime. Astantes, leipothymiam morbum ratae, quamvis vividum faciei colorem non amiserit, ipsam frigida large conspergunt.
Tras ser llevaba hemipléjica a casa, durante 14 días estuvo delirando. Se quejaba de un cruelísimo dolor de media cabeza, como si con gran violencia le tirasen hacia arriba los cabellos continuamente. También le dolió mucho el ojo derecho, y le parecía como si se lo arrancasen de la órbita.
Hemiplectica domum deportata, per dies 14 deliravit. Conquerebatur de syncipitis dolore saevissimo, quasi summa vi sursum capilli ibidem raperentur continue. Oculus quoque dexter intensissime doluit, ac videbatur ipsi ac [p. 394] si ex orbita evelleretur.
En el lado izquierdo todo estaba hemipléjico y no sentía ni la más mínima molestia ni en la cabeza ni en otra parte, excepto la pérdida de movimiento. En los primeros días tuvo necesidad de orinar con gran frecuencia y abundancia, pero nunca mojó el lecho. Largo tiempo le afligió la cefalea y solo esto le impedía. No se le proporcionó ningún medicamento, excepto algunas aguas cefálicas poco eficaces.
In sinistro latere toto hemiplectico, neque in capite neque alibi, praeter motus ablationem, nec vel minimam molestiam experiebatur. Primis diebus creberrime et copiose mingere cogebatur, nunquam tamen lectum perminxit. Cephalalgia diu continue afflixit atque hanc unice causabatur. Medicamenta nulla praeter aquas quasdam cephalicas pauperculae exhibita fuerant.
El día 12 de febrero de 1668, cuando yo estaba en Wolfach con la ilustrísima doña Ana Magdalena [von Hanau-Lichtenberg] condesa de Fürstenberg, yo la llamaba, es decir después de la octava semana del ataque hemipléjico. Entonces estaba carnosa y con buen color de cara. La boca ya no se le torcía, hablaba con claridad y presteza, y no se quejaba mucho del dolor de cabeza.
Die 12 februaris 1668, cum Wolfachii apud illustrissimam dominam Annam Magdalenam comitissam de Furstenberg essem, ad ipsam vocabar, scilicet post octavam septimanam ab insultu hemiplectico. Tunc temporis carnosa et bene colorata fuit. Os non amplius distorquebatur, loquebatur sana et expedite, non multum de capitis dolore conquerebatur.
El brazo derecho no pudo moverlo por propia voluntad, pero, al yo presionarle con fuerza uno u otro dedo encorvado, contrajo un poco el brazo. Pudo apoyarse un rato en el pie izquierdo, pero no pudo moverlo hacia adelante. Frecuentemente un movimiento convulsivo sacudía tanto el brazo como el pie izquierdo.
Brachium sinistrum movere sua sponte nequiit, at, uno alterove digito incurvo fortius a me compresso, brachium aliquantulum attraxerat. Pedi sinistro aliquandiu insistere, verum antrorsum ipsum promovere non valuit. Tum brachium tum pes sinister saepe motu quodam convulsivo succutiebantur.
El apetito y lo demás lo tuvo bastante bien. También las menstruaciones hasta entonces bajaron normalmente a su tiempo y sanas.
Appetiit et caetera satis bene habuit. Menses quoque stato tempore ceu sanae huc usque legitime [p. 395] manarunt.
En aquel entonces la persuadí a tomar a turnos romero hervido y purgas de otras hierbas cefálicas y ungüento nervino; a la vez le mandé una adecuada ración de alimentos; en lo cual la ilustrísima señora condesa, bondadosísima con los pobres, le proporcionó socorro espléndidamente.
Suasi tunc temporis decoctum rorismarini aliarumque herbarum cephalicarum purgantia per vices sumenda et linimentum nervinum; imperata simul congrua victus ratione; qua in re suppetias illustrissima domina comitissa, erga pauperes benignissima, luculenter contulit.
Siguiendo esto durante un tiempo, pero no con bastante solicitud, al volverle poco a poco las fuerzas al pie izquierdo, apoyada en un bastón salió en público todo el verano, e incluso frecuentó el templo.
His aliquandiu, sed non satis sollicite continuatis, sensim viribus pedi sinistro redeuntibus, scipione suffulta in publicum prodiit tota aestate, templum quoque frequentavit.
Pero en seguida recrudeció la cefalea, que se exacerbaba por la ingesta de vino; y así todo el verano bebió agua y suero de leche de cabra. Únicamente apetecía las cosas frías antes que las calientes, por lo cual todo el verano se alimentó abundantemente de vinagretas, frutos crudos y lácteos. Con frecuencia todo el día, excepto la mañana, tomaba caldos.
Subinde tamen cephalalgia recruduit, quae a vini potu exacerbabatur; tota itaque aestate aquam aut serum lactis caprini bibit. Frigida prae calefactis unice appetebat, unde tota aestate acetariis, fructibus crudis et lacticiniis profuse vescebatur. Saepe toto die, nonnisi mane, jusculum comedit.
En el mes de agosto de 1668, de mañana, al ir a levantarse de la cama sintió que de nuevo languidecía la fuerza motriz y a la vez se quejaba de un dolor en la planta del pie derecho, antes sano, por lo cual después nunca osó apoyar el pie desnudo si antes no lo envolvía bien con paños. Ella misma no podía explicar la causa de ese dolor.
Mense augusti 1668, mane e lecto surrectura sensit motum animalem denuo languefieri simulque quaerebatur de dolore in planta pedis dextri, alias sani, ob quem nunquam diu posthaec nudo et non prius linteaminibus probe involuto pedi insistere audebat. Doloris rationem ipsamet effari nequibat.
La cefalea también volvió, tanto antes como después de este nuevo ataque, especialmente ocupando la parte derecha de la cabeza, y le atormentaba duramente ora la parte occipital, ora la frontal, ora la temporal, ora la frente. A veces por el dolor gritó que un absceso se ocultaba dentro bajo el frontal, e incluso que se preparaba a salir; por lo cual no pocas veces quiso que lo apresurase con cirugía.
Rediit quoque tum ante, tum post novum hunc insultum cephalgia, praecipue dextram [p. 396] capitis partem occupans, et nunc occiput, nunc synciput, nunc tempus, nunc frontem misere excruciavit. Quandoque prae dolore exclamavit abscessum intus sub syncipite latere, imo jam exitum parare; unde quoque non raro ut ille ope chirurgica maturaretur expetiit.

Entonces también se quejaba de vértigo, por lo cual temía caer al inclinarse, y decía que la sede de esto estaba más bien en la parte derecha, ya que ahí sentía claramente que el cerebro principalmente se agitaba. Sin embargo caminaba a menudo; pero decía que el brazo paralítico con frecuencia se le hacía tan pesado que temía caerse, al ser el cuerpo atraído hacia adelante por el peso.
Tunc quoque de vertigine querebatur, ob quam pronam se caesuram verebatur, hujusque sedem dextram potius partem dicebat, cum cerebrum praecipue turbari ibidem distincte sentiret. Incedebat nihilominus subinde; at brachium sinistrum paralyticum tam ponderosum ajebat saepius fieri ut casum timeret, pondere corpus antrorsum trahente.
Al llegar el invierno, sea por el abuso de [comidas] frías, sea por la vida sedentaria, sea en fin por la omisión de las medicinas, poco a poco los pies se volvieron edematosos y el abdomen se hinchó. En el mes de enero de 1669 las menstruaciones cesaron por primera vez.
Hieme adventante tum ob frigidorum abusum, tum ob vitam sedentariam, tum denique ob medicamentorum neglectum, sensim pedes oedematosi facti fuerunt ac intumuit abdomen. Mense januarii 1669 primum menses substiterunt.
De vez en cuando el catarro se apoderaba del pecho, volvía la respiración difícil y producía tos, en la que a veces arrojó sangre coagulada del tamaño de una haba; otras veces, cesando el catarro, sin duda más leve que en otros hidrópicos, respiró libremente y se acostó bien.
Subinde catarrhi ad pectus ruebant, respirationem difficiliore reddebant et tussim excitabant, qua aliquoties sanguinem concretum fabae magnitudine excrevit; alias, cessante catarrho, libere respiravit commodeque decubuit, humilius certe quam caeteri hydropici.
La hidropesía se incrementó en días, hinchándose mucho el abdomen y ocupando el edema incluso las nalgas. El pie derecho le dolió muchísimo.
Hydrops [p. 397] in dies incrementa sumpsit abdomine praetumido et oedemate etiam lumbos occupante. Doluit summopere pes dexter.
El día 23 de marzo de 1669 la visité ya moribunda. Además de los pies, se habían hinchado mucho el abdomen, las nalgas y el brazo, incluso el izquierdo. Tenía la “facies hipocrática”, extrema frialdad, lengua seca, pulso muy débil. En los pies aparecían manchas rojas; en la tibia derecha era inminente la gangrena.
Die 23 martii 1669 ipsam moribundam conveni. Praeter pedes, abdomen, lumbos, brachium quoque sinistrum admodum intumuerat. Facies erat hippocratica, extrema frigida, lingua arida, pulsus summe debilis. In pedibus maculae rubrae apparebant; in dextra tibia gangrena in procinctu aderat.
Durante algunos días deliraba; antes de su muerte recuperó la lucidez. Siempre y hasta el último suspiro vio nítidamente y oyó con agudeza. Murió el 24 de marzo de 1669.
Delirabat per aliquot dies; ante obitum ad mentem rediit. Semper et ad ultimum usque halitum accurate vidit et acute audivit. Die 24 martii 1669 mortua est.
El 25 de marzo con ruegos y dinero obtuve [permiso para] la apertura del cadáver. Antes de la apertura observé en el cadáver que salieron manchas anchas y lívidas en las tibias, que aparecieron granos grandes hinchados de fluidos, que en algunos lugares exudaba líquido de los poros, que el abdomen estaba hundido, que de la boca manaba copiosamente un líquido viscoso amarillento. ..........
25 martii cadaveris apertionem prece et pretio obtinui. Ante apertionem in cadavere observavi maculas in tibiis latiores et lividas evasisse, alicubi vesicas amplas sero turgidas emersisse, quibusdam in locis ex poris serum exsudasse, abdomen subsidisse, ex ore humorem viscidum subflavum copiose emanasse. .........



Extraída una porción del cerebro hasta el ventrículo derecho, de inmediato brotó de él agua turbia. Al dilatar este ventrículo, apareció un absceso del tamaño de un huevo de gallina, revestido de una peculiar capa del grosor de una pluma de paloma, cuyo lado opuesto se extendía hacia el temporal derecho. .....
[p. 398] ....... Cerebri portione ad ventriculum dextrum usque ablata, protinus ex illo exiliit aqua turbida. Dilatato amplius hoc ventriculo, occurrit abscessus ovi gallinacei magnitudine, peculiari tunica crassitie pennae columbinae vestitus, cuius oppositum latus versus tempus dextrum exporrigebatur. ......




miércoles, 19 de octubre de 2016

El último califa abásida


En la Europa del s. XV-XVI se vivieron muchas grandes transformaciones que repercutieron en el uso del latín. En ese período las lenguas nacionales (alemán, francés, inglés, castellano, etc.) alcanzan suficiente prestigio para pasar del ámbito popular al mundo intelectual y oficial, y comienzan a arrebatar el monopolio casi absoluto que el latín conservaba en esas áreas; ya no solo se escribe en “lengua vulgar” poemas, novelas, sermones y demás literatura para entretenimiento o edificación del vulgo, sino que cada vez se acepta con más naturalidad que se escriban tratados de teología o científicos o se redactasen documentos oficiales en las respectivas lenguas nacionales. Por otro lado la idea que la Europa cristiana debía cierta obediencia al emperador del imperio romano-germánico, era cada vez más intolerable para las pujantes reinos como Inglaterra, Castilla-Aragón y Francia, las florecientes ciudades de los Países Bajos, así como a los siempre revueltos príncipes italianos, e incluso a los mismos nobles alemanes. Y una forma de subrayar y aglutinar la propia identidad nacional era el impulso de las propias lenguas. A esto se sumó la Reforma protestante que pulverizó la idea que toda la Europa cristiana debía estar sometida al poder espiritual del Papa de Roma. Y una manera de mostrar la desconexión con Roma era dejar de usar el latín en la liturgia y la teología. Es fácil comprender que en este torbellino de ambiciones políticas y odios religiosos el latín fue una víctima colateral, perdiendo mucho de su antiguo prestigio.
Sin embargo el latín siguió ocupando un lugar importante, no solo en la liturgia y teología de la Iglesia católica, como es bien sabido, sino también en las ciencias en general. Hasta el s. XIX hallamos tratados o estudios sobre Historia, Medicina, Filosofía, Astronomía escritos en latín; por eso los nombres científicos de plantas y animales todavía se escriben en latín. Toda esa producción literaria en latín suele estar relegada y olvidada, en primer lugar por los propios estudiosos del latín, que siempre preferimos las tajadas más sabrosas que ofrecen la literatura romana o medieval.

Los mongoles asedian Bagdad. Ilustración de un manuscrito árabe del s. XIV. Foto de Wikimedia Common.

Por eso en esta ocasión quiero ofrecer un texto latino de ese período. Se trata de una traducción del árabe al latín realizada por el alemán Johann Jakob Reiske (1716 - 1774), estudioso de la literatura bizantina y pionero en el estudio de la literatura árabe. El autor de la obra que aquí nos ocupa es Abul Fida Ismail Ibn Hamwi (1273 - 1331), nacido en Damasco en una familia noble y en 1310 gobernador de Hamah, autor de numerosas y valiosas obras de geografía e historia, entre ellas la titulada “Mukhtasir Tarik Al Bashar” (= concisa historia de la humanidad), y que Reiske tituló en latín “Annales Muslemici” (= anales musulmanes). Reiske acabó su traducción en 1754, pero solo fue publicada después de su muerte, en cinco tomos entre 1789-1794, en Copenhagen, edición supervisada por Jakob G. Christian Adler.
Actualmente solo existe una traducción moderna parcial (la última parte de la obra) al inglés, realizada por P. M. Holt, y titulada "The Memoirs of a Syrian Prince. Abu 'l-Fida, Sultan of Hamah", pp. XI, 99, Wiesbaden 1983, edición agotada.
Vamos a ver el relato que hace Abul Fida sobre la destrucción de Bagdad del año 1258 a manos de los mongoles, y la muerte del último califa de la dinastía abásida. En el texto latino hay añadidos del editor puestos entre []. Del mismo modo yo también he puesto algunos añadidos para mejor y más fácil comprensión del texto, y el número de página, que va salteado porque va intercalado el texto árabe.

Annales Muslemici Abulfedae, opera et studiis Io. Iacobi Reiskii, Hafniae 1792, t. 4, p. 551-555.
Y en efecto en el primer mes del año 656 [que comenzó el 7 de enero de 1258 era cristiana] Hulagu, príncipe de los tártaros, atacaba Bagdad, y en el vigésimo día del mismo mes la sometía bajo su potestad, mataba al califa Al-Musta'sam y perpetraba otras muchas atrocidades.
Anni enim DCLVI mense primo [coepit is die 7 ianuar A. C. 1258] petebat Holacu, tatarorum princeps, Bagdadum, eiusdemque mensis vigesimo die suae potestati subigebat illam, et necabat chalifam Mostasamum, aliaque multa perpetrabat nefanda.
El causante de todo esto era el visir del califa, Mu'ayyid al-Din [Muhammad] Ibn al-Alqami, y su intempestiva sed de venganza.
Quorum omnium caussa erat chalifae vezirus, Movaiied-ed-Din Ibn el-Alcam, eiusque in vindictam intempestivus ardor.
Casi solo [la secta chiíta de] los rafiditas habitaba el barrio bagdadí, que se llama Karkh. En cierta ocasión habiendo surgido entre ellos y [la secta de] los sunnitas una revuelta, que con frecuencia estallaban con violencia en Bagdad, las tropas guardianas de la augusta urbe, por orden del hijo del califa, Abu Bakr, y bajo la guía del davadar [o sea canciller] Rukn ed-Din, depredaron aquel barrio con tanta violencia y lujuria que, tras sacar del interior de las casas a las mujeres y despojarlas de sus túnicas, las ultrajaron de modo horrible en público.
Vicum scilicet illum bagdadicum, qui Carch appellatur, incolebant rafeditae paene soli. Quos inter et sunnitas quum aliquando seditio contingeret, quales Bagdadi frequentes admodum exardebant, depraedabantur praesidiarii augustae urbis milites illum vicum, iussu filii chalifae, Abu-Becri, et Rocn-ed-dini davadari [seu cancellarii] auctoritati, tanta cum protervia et libidine ut protractas ex interioribus aedium feminas calyptrisque nudatas publice foedum in modum dehonestarent.
Este intolerable suceso persuadía al antedicho visir para vengar de modo terrible la injuria hecha a su secta (pues también él era rafidita).
Id intolerabile visum supra dicto vesiro persuadebat ut factam sectae suae iniuriam (nam et ipse rafedita erat) splendide ulcisceretur.
Así pues enviaba su hermano a los tártaros con cartas, con las que los atraía a Bagdad; mientras tanto persuadía al califa para que la guardia bagdadí, que hasta entonces había sido numerosa, no inferior a cien mil jinetes, la disminuyese a veinte mil unidades, y que el dinero ahorrado de las pagas de los licenciados, lo presentase como tributo para los tártaros amenazantes.
Fratrem itaque suum ad tataros ablegabat cum litteris, quibus eos Bagdadum pelliciebat; interea persuadebat chalifae ut numerosam, quae hactenus fuerat, bagdadicam militiam, centum millibus equitum non minorem, ad viginti millia capitum imminueret, et aes e consuetis cassatorum stipendiis emergens tanquam offam tataris minitantibus obiiceret.
Así los tártaros fueron aplacados durante un tiempo; pero finalmente, viendo la debilidad de los bagdadíes, se lanzaban al modo de un torrente contra una gran mole; y derrotaban las tropas enviadas por los bagdadíes y a su jefe, el antedicho davadar Rukn ed-Din, tras una feroz batalla librada a dos días de camino de Bagdad, y a algunos fugitivos los perseguían hasta Bagdad, pues otros eludían la matanza huyendo a Siria.
Placati sic fuerant tatari aliquamdiu; tandem tamen, intellecta bagdadicorum imbecillitate, magna ingruebant mole, torrentis ad instar; et copias a bagdadicis oppositas, earumque ducem supra dictum [p. 553] Rocn-ed-dinum davadarum, commisso ad duas Bagdado diaetas acerrimo praelio, fundebant, et Bagdadum fugientes quosdam persequebantur, alii enim in Syriam ab ista clade evadebant.
Y Hulagu asediaba la [parte de la] ciudad situada al oriente del Tigris, mientras que Bagu, uno de sus principales generales, la parte occidental, poniendo su campamento en Caria, de la parte del palacio del califa.
Et Holacu quidem urbem a Tigridis oriente positam cingebat, Bagu vero, aliquis eius praecipuus dux, occidentalem, positis in Caria e regione palatii chalifici castris.
En esta situación crítica el visir Mu'ayyid al-Din Ibn al-Alqami salía donde Hulagu, y obtenida la incolumidad de su vida, volvía al califa, y le convencía para que él saliese fuera y entregase sus riquezas a los tártaros, que Hulagu quería conservarle la vida, la potestad y la dignidad íntegras, del mismo modo como también la había conservado a [Rukn ad-Din] Khurshah, imán de los nizaríes, que lo suplicó; y además también quería unir en matrimonio a su hija con Abu Bakr, el hijo del califa.
In his angustiis exibat vezir Movaiied-ed-din Ibn-el-Alcam ad Holacuum, suique spiritus ab eo nactus incolumitatem, redibat ad chalifam, eique persuadebat ut et ipse foras progressus tataris sui copiam faceret, Holacuum ipsi et vitam et potestatem atque dignitatem integras conservatas velle, quemadmodum Caichosruo quoque, Romaniae domino, supplici facto conservarit; et praeterea quoque velle matrimonio suam filiam ipsius chalifae filio, Abu-Becro, iungere.
Engañado por tan esplendidas ilusiones [el califa] Al-Musta'sam salía a los tártaros, junto con una gran multitud de los principales de su nobleza; y era colocado en una tienda aparte, siendo él respetado, mientras en un solo lugar iban reuniendo los más distinguidos que había en la urbe, y los rodeaban a todos juntos para la misma ruina, y que una muerte precipitada del califa no suscitase tumulto y terror de los habitantes o rémoras a su destino.
Tam splendidis deceptus offuciis exibat Mostasam ad tataros, una cum magna praecipuae suae nobilitatis turba; et collocabatur in tentorio quodam seorsim, eo asservandus usque, dum in unum locum coactum, quidquid erat in urbe melioris ordinis, haberent, unaque omnes ruina simul involverent, neque tamen praecipitatum chalifae supplicium turbas et terrorem oppidanis, aut destinationi suae remoras iniiceret.
Mientras tanto el visir, como un fiel ayudante, dentro reunía para el enemigo la flor y nata de la urbe, los más ricos, honorables, alfaquíes y profesores, y a todos ellos, por grupos, uno tras otro los mandaba a los tártaros; entre ellos también estaba Mohi al-Din Sibt ibn al-Jawzi con sus hijos. Cuando no quedaba ningún noble más, los tártaros mataron a la vez a todos los caídos en la trampa.
Interea cogebat eum in finem hosti fidelis administer vezir apud se florem urbis, ditiores, honoratiores, fakihos, professores, eorumque catervam unam post alteram per vices emittebat ad tataros; in quibus etiam erat Mohii-ed-din Ibn-el-Guzi cum liberis. Quum tandem nemo dignior deficeret, trucidebant tatari sagena clausos ad unum omnes.
Una vez hecho esto, Bagu, tras pasar el río Tigris por el puente de nuevo abierto, pasa a espada la urbe oriental, y en ella el palacio del califa; ahí mataba a todo el que hallaba de sangre real o de noble cuna, de modo que nadie escapó de la masacre general, sino alguno de más temprana edad que era librado del cuchillo y puesto en cadenas.
Quo facto, Bagu, superato Tigride per pontem rursus instauratum, adoriebatur gladio urbem orientalem, et in ea chalifarum palatium; ubi quidquid reperibat augusti sanguinis aut excelsae fortunae perimebat omne, ut communem cladem non evaderet, nisi quem infirmior aetas a mucrone liberatum catenis addicebat.
Durante casi cuarenta días Bagdad estuvo convulsionada por la espada y los saqueos. Finalmente, agotado el furor y las penas, se proclamó paz y seguridad por boca del pregonero.
Per quadraginta ferme dies Bagdadi ferro saevitum et rapinis fuit. Tandem, [p. 555] exhaustis furore et aerumnis, promulgabatur praeconis voce pax et securitas.
No consta qué pasó con el califa en medio de todo esto, excepto una cosa: que lo mataron. Sobre el tipo de suplicio varios [autores] narran distintas [historias], pero nadie lo sabe con certeza. Hay quienes [dicen] que fue estrangulado; otros, que arrojado al Tigris; por último hay quienes dicen que fue puesto en un saco y pisoteado hasta morir.
Quid inter haec de chalifa factum fuerit, non constat, praeter id unum: necatum fuisse. De supplicii genere varii varia tradunt, nemo certum novit. Sunt qui strangulatum; alii, qui Tigride mersum; tandem et qui sacco immissum calcibus ad mortem conculcatum fuisse perhibent.
Al-Musta'sam Abu-Ahmad Abdullah era hijo de Al-Mustansir Abu Ja'far al-Mansur, hijo de Muhammad al-Dhahir, hijo del imán An-Nasir. Quien quiera conocer la genealogía de los demás, tras la muerte de An-Nasir hasta Abbas [ibn Abd al-Muttalib], fundador del linaje, y lo ocurrido más allá, lo hallará expuesto por nosotros [en el año 622].
Erat Mostasam Abu-Ahmed Abdalla, filius Mostansari Abu-Gafari Mansuri, filii Muhammedis Daheri, filii imami Naseri. Sub cuius obitu ceterum stemma, ad Abbasum usque, gentis auctorem, et ultra productum, quisquis nosse cupit, inveniet a nobis exhibitum [ad an. DCXXII].
Así pues este príncipe [Al-Mustasam] era estúpido, falto de decisión y vicioso, y por eso totalmente inepto para gobernar bien el imperio. Él asumió el califato tras su padre Al-Mustansir, fallecido el año 640, de lo cual consta que él reinó casi diecisiete años.
Is ergo princeps erat hebes, imbecillis consilii, pravarum artium, ideoque imperio bene gerendo prorsus impar. Capessiverat chalifatum post Mostansari, patris, decessum anno DCXL, e quo constat eum annos propemodum septendecim imperasse.
Él terminaba la dinastía abásida, que había empezado el año 132, es decir desde el citado juramento de As-Saffah, y la muerte de Hemar [o sea asno] Marwan [II], el último de los califas omeyas en Oriente. Por lo tanto esta dinastía reinó casi durante 524 años, y tuvo treinta y siete califas.
Claudebat Abbasidarum dynastiam, quae anno CXXXII coeperat, eo nempe, quo sacramentum Saffaho dictum, et Marvan Hemar [seu asinus] peremtus fuit, chalifarum Ommiadarum in oriente ultimus. Obtinuit ergo haec dynastia per annos DXXIV circiter, numeravitque chalifas triginta septem.