jueves, 26 de febrero de 2015

Bula de Fundación de la Biblioteca Vaticana

Después de varios meses de trabajo, finalmente parece que faltan pocos días para la publicación de la primera entrega de mi edición de la colección de biografías papales del humanista Bartolomeo Plátina, titulada Liber de Vita Christi ac Omnium Pontificum (Libro de la Vida de Cristo y de Todos los Pontífices). Esta primera entrega abarca tres siglos, desde el pontificado del papa Zacarías (741-752) hasta el pontificado de Víctor II (1055 – 1057), y estará a la venta en mi “Librería Medieval”. Inmediatamente espero poner manos a la obra para publicar las dos primeras partes (que abarcarán desde Jesucristo hasta la primera mitad del s. VIII. Esas secciones serán puestas on line en mi web “Magister Humanitatis”, para que puedan ser consultadas libre y gratuitamente.
Oleo de Sixto IV: obra cuya autoría se atribuye al pintor flamenco Justus van Gent o al español Pedro Berruguete. Museo del Louvre.

Siguiendo una anterior entrada (27/junio/2014) que dediqué a dar a conocer la figura de Plátina, ahora quisiera publicar la traducción de la bula titulada Ad Decorem Militantis Ecclesiae, dictada por el papa Sixto IV el 15 de junio de 1475, con la cual se creó oficialmente la Biblioteca Vaticana, una de las más famosas en todo el mundo, y se nombró a Plátina como su primer director.
Sirva también este documento para conocer el latín administrativo vaticano y algunos aspectos del funcionamiento financiero de la curia de la segunda mitad del s. XV.

Al final agrego unas notas explicativas.

Biblioteca Vaticana, Arm. XXXI, 62, f. 115v - 116r
Sixto. Para perpetuo recuerdo del asunto.
Sixtus. Ad perpetuam rei memoriam.
INTRODUCCIÓN
1. Para ornato de la Iglesia militante, aumento de la fe católica, y también para comodidad y dignidad de eruditos y los que se aplican a los estudios de letras, el romano pontífice, auxilio de cualquier elogiable ejercicio liberal, para incitar más fácilmente a los cultores de las artes liberales a obtener tan excelsa cumbre de la condición humana, y verter lo adquirido en los demás, los exhorta con consejos paternos, los atrae con dones, los ayuda con favores, prepara bibliotecas y lugares adecuados para ellos, y para provecho de ellos reúne en un solo lugar los volúmenes esparcidos de las colecciones, en cuanto ve que esto se desarrolla ante el Señor provechosamente.
1. Ad decorem militantis Ecclesie, fidei catholice augmentum, eruditorum quoque ac litterarum studiis insistentium uirorum commodum et honorem, romanus pontifex, commendabilis cuiusque exercitii liberalis adiutor, ut sectatores liberalium artium eo facilius ad tam precelsum humane conditionis fastigium acquirendum, acquisitum uero in alios diffundendum, inducat, paternis eos hortatur monitis, muneribus allicit, beneficiis iuuat, bibliothecas et loca eis accommodata preparat, et sparsa librorum uolumina ad ipsorum profectum in unum reducit, prout in Domino conspicit salubriter expedire.
CREACIÓN DE LA BIBLIOTECA Y NOMBRAMIENTO DEL BIBLIOTECARIO
2. De ahí es que, habiendo descubierto dispersos en nuestro palacio apostólico abundantes volúmenes de obras nuestras y de romanos pontífices predecesores nuestros, puestos en lugares inciertos e inseguros, descuidados en parte por antigüedad, en parte por negligencia, nos ocupamos que ellos, adornados con todo refinamiento, fuesen colocados en el debido orden en un lugar único, seguro, delimitado y cómodo, y por medio de nuestro dilecto hijo maese Bartolomeo Plátina, escritor y confidente nuestro, al cual destinamos para director de la biblioteca y custodio de aquellos libros, ordenamos que sean protegidos con todo cuidado y empeño.
2. Hinc est quod, cum Nos in palatio nostro apostolico quamplura librorum uolumina romanorum pontificum predecessorum nostrorum et nostra sparsa, nullo certo aut fido loco conclusa, partim uetustate, partim incuria minus decenter curata, deprehenderimus, illa in unum, certum, determinatum et commodum locum, omni cultu ornata, ad ordinem decentem disposita esse curauimus, et per dilectum filium magistrum Bartholomeum Platinam scriptorem et familiarem nostrum, quem ipsorum librorum et bibliothece gubernatorem et custodem deputauimus, omni cura et studio custodiri iussimus.
PROVISIÓN DE FONDOS
3. Y para que se pueda mantener, conservar e innovar los códices y la misma biblioteca, para que de ningún modo el tiempo, que Dios rechace, los dañe, por autoridad apostólica, según el tenor de la presente, en perpetuo damos, aplicamos y asignamos todas y cada una de las cantidades de dinero provenientes de las usuales dispensas que a veces se hace por Nos y la Sede Apostólica por demandantes respecto a votos laicales, o sea de cualquiera de las Signaturas y sobre los sellados de cualquiera de las cartas apostólicas así como de los escritos de nuestra Penitenciaría y también de las provenientes de cualquiera de los notarios de la curia romana, y también esos cien florines de oro que legítimamente corresponden a Nos y a mis sucesores, que suelen dar como tributo al romano pontífice en funciones los dilectos hijos redactores de las cartas apostólicas en la navidad de nuestro Señor Jesucristo, los asignamos a dicha biblioteca, para su conservación, innovación, aumento y soporte de los gastos de los que se dedican a ella.
3. Et quo codices et ipsa bibliotheca manuteneri, conseruari ac innouari possit, ne qua uetustas, quod Deus auertat, illis officiat, omnes et singulas pecuniarum summas ex dispensationibus per Nos et Sedem Apostolicam aliquando fieri solitis scriptoribus ad laicalia uota aspirantibus, uidelicet ex quibuscunque Signaturis et super resignationibus quaruncunque litterarum apostolicarum necnon Penitentiarie nostre scriptorum ac etiam notariorum quorunlibet romane curie prouenientes, et ad Nos et eosdem successores legitime spectantes necnon centum florenos auri, quos dilecti filii magistri litterarum apostolicarum scriptores romano pontifici pro tempore existenti in natiuitate Domini nostri Iesu Christi pro exenio donare consueuerunt, eidem bibliothece pro illius conseruatione, innouatione et augmento ac onerum ei incumbentium supportatione auctoritate apostolica tenore presentium perpetuo donamus, applicamus et appropriamus.
NORMAS DE CONTROL FINANCIERO
4. Por consiguiente que todas los antedichas sumas, obtenidas tal como se dice antes, sean recibidas y reunidas aparte por el depositario general y el de los clérigos de la Cámara Apostólica, que entonces estén en funciones.
4. Ita quod de cetero singule pecunie predicte, ut prefertur prouenientes, per depositarium generalem ac clericorum Camere Apostolice, pro tempore existentes, recipiantur et colligantur.
5. De ningún modo se puede obligar a esos oficiales a decidir entregar dicho dinero a nadie más que al depositario, ni ser coaccionados contra su voluntad por nadie a ello, sino solo a los antedichos clérigos y depositario; y ciertamente habrá sido inválido y nulo todo lo que se intentase contra ellos por cualquiera, con la autoridad que sea, a sabiendas o por ignorancia.
5. Decernentes eosdem officiales ad soluendum pecunias predictas alicui alteri preterque eidem depositario minime teneri, neque ad id a quoquam inuitos coartari posse, sed dumtaxat clericis et depositario supradictis; necnon irritum et inane quicquid secus super his a quoquam, quauis auctoritate, scienter uel ignoranter, contigerit attentari.
6. Queremos que las antedichas sumas sean diligente y lealmente dispuestas por completo para lo asignado y no para otras cosas y sean invertidas útilmente por medio de los mencionados depositario y decano de los clérigos de la Cámara que estén en funciones.
6. Volumus autem quod pecunie predicte per dictos depositarium et antiquiorem ex clericis Camere pro tempore existentes diligenter et fideliter in premissum et non aliud componantur omnino et utiliter conuertantur.
7. Y que estén obligados cada año a dar cuentas de la recepción y disposición de ellas, bajo pena de excomunión, en la cual incurrirán a menos que subsanen su tardanza dentro de un mes después de la conclusión de dicho año.
7. Quodque de huiusmodi receptione et expositione singulis annis teneantur reddere rationem, sub excommunicationis pena, quam, nisi infra mensem post lapsum dicti anni suam moram purgauerint, eo ipso incurrant.
SANCIONES A LOS INFRACTORES
8. Por tanto que a nadie se le permita infringir este documento de nuestra donación, dedicación, asignación, constitución y voluntad, o con temeraria osadía contradecirlo. Pero si alguien se atreviese a hacerlo, que sepa que va a incurrir en la cólera de Dios omnipotente y de sus santos apóstoles Pedro y Pablo.
8. Nulli ergo [omnino hominum liceat hanc paginam] nostre donationis, applicationis, appropriationis, constitutionis et uoluntatis infringere, [uel ei ausu temerario contraire]. Si quis [autem hoc attemptare presumpserit, indignationem omnipotentis Dei et beatorum Petri et Pauli apostolorum eius se nouerit incursurum].
FECHA DE LA BULA
9. Dado en Roma, el año de la encarnación del Señor 1475, en el décimo séptimo día antes de las calendas de julio, en el cuarto año de nuestro pontificado.
9. Datum Rome anno incarnationis dominice MCCCCLXX quinto, decimoseptimo calendas iulii, pontificatus nostri anno quarto.

Notas:
. Las subdivisiones, títulos y numeración de párrafos no existen en el texto latino, los he introducido yo para que el lector encuentre más organizada la materia y facilitar la citación del texto.
. Coloco entre corchetes [] texto de la ediciones de la bula de 1477 y 1481. En 1475 iba: “et cetera”.
. Pongo en cursiva las palabras de la bula con peculiaridades ortográficas.
. n. 3: “scriptoribus ad laicalia uota aspirantibus” (= por demandantes respecto a votos laicales): los fieles que escribían a la Curia solicitando algún tipo de dispensa relativa al matrimonio.
. n. 3: “ex quibuscunque Signaturis ... necnon Penitentiarie nostre” (= de cualquiera de las Signaturas …. así como ….. de nuestra Penitenciería): los tribunales vaticanos se llamaban “Signatura de Justicia” (para demandas contenciosas: por ejemplo pleitos sobre nombramientos, límites de jurisdicción), “Signatura de Gracia” (para demandas administrativas o de gracias, por ejemplo solicitar nombramientos, ampliación de poderes, solicitar clemencia ante una sentencia firme) y la Penitenciaría (para cuestiones del fuero interno, por ejemplo: indulgencias y excomuniones). Se debían pagar diversas tasas por todos los trámites en estos tribunales.
. n. 3: “dilecti filii magistri litterarum apostolicarum scriptores …. pro exenio donare consueuerunt” (= que suelen dar como tributo …. los dilectos hijos redactores de las cartas apostólicas): los funcionarios que trabajaban redactando y tramitando documentos pagaban para obtener esos cargos y además anualmente entre todos versaban 100 florines de oro (1 florín = 3, 4 gr. de oro). Los cargos podían ser revendidos, alquilados o usados como fianza; tras la muerte del funcionario el cargo volvía a la curia que podía revenderlo. Décadas más tarde se impuso la costumbre de negociar a través de “colegios” y no tratar individualmente, lo cual facilitaba al Vaticano la recolección de tasas, y eran los colegios los que se encargaban de vender o alquilar los cargos. Existieron gran variedad de cargos en venta, desde altos puestos de la curia, solo accesible a clérigos de gran riqueza, hasta pequeños puestos de funcionarios, o títulos meramente honoríficos, por lo general para laicos adinerados que buscaban prestigio.
. n. 4: “per depositarium generalem ac clericorum Camere Apostolice” (= por el depositario general y el de los clérigos de la Cámara Apostólica): la Cámara Apostólica era el organismo encargado de las finanzas del Vaticano. Estaba encabezado por el camerarius (= camarlengo), y detrás de él iban un grupo de asesores, los clerici Camerae, el tesorero general y el poderoso depositarius generalis, que vigilaba la recolección y administración de los diversos ingresos del Vaticano y ejercía la función de banquero, gestionando los grandes préstamos y negocios; el depositario general solía ser un laico, por lo general un miembro de la familia Medici.

lunes, 26 de enero de 2015

Un Cuento Medieval

Una fría y oscura noche en los Andes un pastor cuidaba su rebaño, acurrucado bajo una enorme peña para protegerse del viento. Se apagaban las brasas del pequeño fuego que había encendido, cuando de improviso se plantó ante él un ladrón armado con un largo machete. Su escopeta estaba demasiado lejos y sabía que antes de robarle el rebaño el forajido le quitaría la vida. Se incorporó a prisa pero su adversario le impedía cualquier posibilidad de fuga. Entonces el pastor grito con voz potente “Orcotunán, zambo al cuello”. El atacante sorprendido vaciló un instante y miró alrededor. El pastor volvió a gritar más fuerte aún: “Orcotunán, zambo al cuello”. El otro ya alzaba el afilado machete para herirlo, cuando en ese instante de entre las sombras saltó con un rugido sordo una sombra que atenazó mortalmente del cuello al ladrón: era “Orcotunan”, el fiel, inteligente y feroz perro guardián del pastor.
Este relato nos lo narraba (y casi escenificaba) mi padre, como ocurrido a su abuelo. Al hacerlo se insertaba en una tradición narrativa milenaria. Si nos fijamos solo en los relatos cortos, podemos destacar en Grecia las “fabulas”, protagonizadas por animales y objetos inanimados que arrojan una enseñanza moral, como las famosas atribuidas a Esopo. Por otro lado la “mitología” y la “épica”, en el umbral entre la fe y lo ficticio, con multitud de relatos cortos sobre las andanzas de dioses y héroes, por lo general para dar una visión cosmológica, o para adoctrinar moralmente. más adelante, en época romana destacaron las “anécdotas” que narrando un suceso básicamente real, pero casi siempre literariamente retocados, resaltan el carácter de un personaje y además suelen contener un mensaje moral (Véase entrada 16/XI/2011; 18/VI/2012;  26/VIII/2014).
Junto a esos géneros del pasado, en la Europa medieval apareció, sobre todo en autores religiosos, el relato “ejemplar”: un supuesto suceso que mostraba el premio a la virtud y el castigo a la impiedad (Véase entrada 30/X/2012; 28/XI/2012). También floreció la hagiografía, en la que mártires, vírgenes y eremitas relevaban la mitología pagana con sus milagros y hazañas sobrehumanas (véase entrada 4/XII/2013; 22/I/2014). Junto a esos relatos de corte religioso o moralizante, surge las múltiples formas del “cuento”: relatos breves cuya función principal es simplemente entretener (haciendo reír, llorar, admirar o temblar) y en el que los demás elementos religiosos, morales, políticos, históricos, ocupan un puesto meramente decorativo. Por ahí pueden desfilar reyes, princesas, guerreros, moros, judíos, papas, monjes, campesinos, demonios, monstruos, asesinatos, traiciones, heroísmo, realidad, ficción, con la única finalidad de mantener atrapada la audiencia. En el cuento se mezcla lo cotidiano con lo maravilloso: un campesino puede llegar a rey, una mujer es elegida papa, en el huerto de casa puede haber un tesoro enterrado, un pillo puede engañar al demonio. Los límites de lo histórico, lo real y lo posible se mezclan y diluyen con lo fantástico
A veces estos relatos perderán su naturaleza inofensiva original y se convertirán en arma para criticar o ensalzar personajes o instituciones, como por ejemplo el relato de la papisa Juana (véase entrada 25/X/2014), que originalmente debió ser un cuento etiológico para ilustrar e impresionar a los peregrinos que visitaban Roma, y que poco a poco saltó de la ficción y se convirtió en una denuncia contra la corrupción del papado. Otras veces un argumento fecundo en manos hábiles se desarrolló hasta convertirse en “galaxias literarias” como ocurrió con los múltiples relatos sobre Arturo, Roldán y Robin Hood, y su larga galería de personajes secundarios.
Conrado II al saber el destino del niño, ordena matarlo. Ilustración en un manuscrito del s. XIV de la “Nuova Cronica” de Giovanni Villani (Wikimedia Commons).

Veamos ahora un cuento inspirado en la sucesión del emperador germánico Conrado II († 1039) por su hijo Enrique III († 1056). En la realidad fue una sucesión pacífica de padre a hijo, pero en la ficción las cosas fueron más interesantes. El cuento tuvo tanto éxito que tiempo después muchos historiadores medievales creyeron que era cierto.

Gotifredus Viterbensis, Pantheon, 34, en MGH, SS, t. 22, p. 243.

El emperador Conrado II no perdonaba a ninguno que quebrase la paz. Por eso el conde Lupoldus, violador de la paz, temiendo que lo matase el emperador, huye a un lejanísimo bosque y ahí solo con su mujer se escondía en una cabaña.
Conradus imperator Secundus nulli uiolatori pacis parcebat. Unde comes Lupoldus, uiolator pacis, timens occidi ab imperatore, fugit in siluam remotissimam, ibique cum uxore sua solus in tugurio latitabat.
Sucedió que el emperador tras una cacería se alojó ahí por casualidad; y aquella noche la condesa dio a luz un niño.
Contigit imperatorem ex uenatione sua fortuito casu illuc diuertisse; et ea nocte peperit comitissa masculum.
Al llorar este, una voz del cielo dijo: “¡Oh emperador! este niño será tu yerno y heredero”.
Quo uagiente, uox de celo ait: “O imperator! infans iste erit tibi gener et heres”.
Tras oír tres veces esa voz, el emperador se alza al amanecer y a dos criados que halló les dijo: “Id y matad aquel infante [y presentadme su corazón]”.
Hac uoce tertia uice audita, surgit imperator diluculo, et inuentis duobus suis famulis, dixit: “Ite et occidite illum infantem [et cor ipsius representate michi]”.
Aquellos van, cogen al infante, pero apiadados de él, no lo matan, sino que lo ponen sobre un árbol y lo abandonan. En cambio al rey le presentan el corazón de una liebre en vez del corazón del infante. Y el rey los recompensó.
Qui euntes, accipiunt infantem, sed miserti ipsius, non occidunt, set super arborem ponunt atque relinquunt. Regi autem representant cor leporis pro corde infantis. Rex autem eos remunerauit.
Más tarde un duque que pasaba por ahí, encuentra el niño, se lo lleva y lo adopta como hijo.
Transiens postea inde dux quidam, inuenit et deportat infantem, et adoptat eum in filium
Mucho tiempo después el emperador ve en casa del duque al muchacho, y sospecha que sea aquel que mandó matar, y lo toma como vasallo.
Imperator longe post in domo ducis uidet puerum, et habet suspectum ne sit ille quem precepit occidi, et assumit eum quasi pro cliente.
Y le ordena que lleve a la reina una carta suya , en la que ordenaba a la reina que, una vez leída la carta, lo hiciese matar.
Et precipit ut ad reginam litteras suas portet, in quibus precipiebat regine ut, uisis litteris, faciat eum occidi.
El muchacho lo hace ignorando el asunto, y se hospeda en casa de un sacerdote que, mientras él dormía, le sustrajo y abrió la carta.
Puer autem rem ignorans pergit, et in domo sacerdotis hospitatur qui, ei dormienti, litteras subripuit et aperuit.
Y vista ahí la muerte del muchacho, escribió otra carta de este modo: “Cuando veas a este muchacho, oh reina, de inmediato dale nuestra hija en esposa, si amas tu vida”. Y esta carta la volvió a poner en la bolsa del muchacho.
Et uisa ibi morte pueri, alias litteras scripsit in hunc modum: “Cum uideris hunc puerum, o regina, statim da ei filiam nostram in uxorem, sicut diligis uitam tuam”. Et istas litteras reposuit in marsupium pueri.
El muchacho partió sin saber nada; y así de inmediato le fue entregada la hija del rey.
Puer nescius abiit; et ita filia regis statim tradita est ei.

En otra versión el final es narrado con más detalle.

Martinus Oppaviensis, Chronicon Pontificum et Imperatorum, en MGH, SS, t. 22, p. 467
Y después de cierto tiempo el rey lo envió con un carta a la emperatriz, escribiéndole que ella, bajo pretexto de darle una gracia, el día que el joven llegase ante ella, lo estrangulase en secreto.
Et post aliquod tempus misit eum cum litteris ad imperatricem, scribens ut ipsa, sub optentu gracie sue, eo die quo ipse iuuenis ad ipsam ueniret, ipsum occulte suffocaret.
Pero mientras el joven iba de camino, al reposar en casa de un presbítero, mientras él dormía, el presbítero rebuscando su llamativa bolsa, vio la carta del emperador y abriéndola con cuidado la cambió para bien.
Sed iuuene iter agente, cum in domo cuiusdam presbiteri quiesceret, presbiter ipso dormiente curiosam ipsius bursam pertractans, litteras imperatoris conspexit et illas caute aperiens, illi feliciter conmutauit.
Pues borrando “que ese mismo día muera “, puso “que ese mismo día se case con mi hija”.
Nam abraso “ipso die moriatur”, reposuit “ipso die filia mea tradatur”.
Lo cual fue hecho, aunque con gran sorpresa de la emperatriz, a causa de tan imprevisto y sorprendente mandato.
Quod et factum est, licet cum magna ammiracione imperatricis propter tam subitum et stupendum mandatum.
Al saber eso el emperador se quedó atónito. Pero después que averiguó que su verdadero padre, al que el creía campesino, había sido un noble conde, se mitigó su dolor.
Quod imperator percipiens obstupuit. Sed postquam inuestigauit illum uerum ipsius patrem nobilem comitem fuisse, quem rusticum credebat, dolor ipsius mitigatus est.
Este Enrique, después que sucedió a Conrado, construyó un gran monasterio en el lugar de su nacimiento.
Qui Henricus, postquam Conrado successit, in loco natiuitatis sue magnum construxit monasterium.




lunes, 24 de noviembre de 2014

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán

Gonzalo Fernández de Córdoba († 1515) fue el genial militar al cual se debe en gran parte los resonantes éxitos de los Reyes Católicos, primero en la Guerra de Sucesión contra Juana “la Beltraneja” (1475 – 1479), luego en la conquista del reino musulmán de Granada (1482 - 1492), y principalmente en su expansión en el sur de Italia (1494 – 1498 y 1501 – 1504), que es donde pudo demostrar todos sus dotes como estratega. Desde joven fue una persona carismática, lo cual complementaba con su gran liberalidad que era “no solo por encima de su condición social, que era débil, sino incluso por encima de la razón humana”. Su hermano mayor asustado ante tales derroches le escribió para que dejase tales locuras. Gonzalo de inmediato le respondió diciendo: “Hermano Alfonso ciertamente no me arrebatarás la magnanimidad que me dieron los dioses, insinuando el vano temor de la pobreza futura”.
En su vejez, siendo ya primer virrey de Nápoles, también recaerán sospechas sobre sus manejos financieros, esta vez por un airado Fernando el Católico, al ser informado por los cuestores reales que existía gran disparidad entre el gasto real y el justificado. Gonzalo simplemente dijo que al día siguiente presentaría unas cuentas más detalladas. En efecto al día siguiente presentó un escrito en el que solo había dos rúbricas pero con el cual los números cuadraban perfectamente: uno era el dinero dado en limosnas a pobres, sacerdotes y monjas, y el otro dado en secreto a espías con el cual se habían ganado batallas y conquistado el reino de Nápoles. “Entendiendo la argucia, Fernando impuso silencio al infame asunto”.
El Gran Capitán tras la batalla de Ceriñola encuentra el cadáver de su rival Luis de Armagnac. Cuadro al óleo de Federico de Madrazo

Como es habitual con los grandes personajes, alrededor de sus hechos reales se entretejieron dichos y anécdotas que exaltaban su personalidad. Una de esas historias populares era el supuesto amor platónico entre la reina Isabel y Gonzalo, la cual fue recogida por su primer biógrafo, y que fue contemporáneo, el historiador italiano Paolo Giovio († 1552), el cual escribió la biografía hacia el 1525 (aunque no fue publicada hasta 1549). Posteriormente otros autores en diferentes idiomas lo repetirán. Incluso algunos tratarán de buscar esa supuesta mutua atracción entre ambos a los años juveniles. Giovio no dice nada al respecto, pero quizás esa idea la sacaron otros autores de una mala interpretación del pasaje donde Giovio dice que Gonzalo “a regina tenerius adamari”. Teniendo en cuenta que “tener, tenera” puede significar “joven”, algunos pudieron traducir mal y entender que Gonzalo “era amado por la reina desde joven”. O quizás simplemente fue producto de una elucubración basada en la efectiva cercanía de Gonzalo en los círculos cercanos a Isabel.
Un hecho que es indudable es que, al menos tras la muerte de Gonzalo, esos rumores existían, aunque coincidiendo en que se habría tratado de un amor “cortés”, es decir aquella devoción casta, aunque erótica, exaltada en la literatura medieval.

Paolo Giovio, Elogia Illustrium Virorum Vitae, De Vita et Rebus Gestis Consalui Ferdinandi Cordubae Cognomento Magni, Florencia 1549, lib. 1, p. 182-183. (También he tenido en cuenta la edición de Florencia 1551).


No careció aquella victoria de un memorable prodigio, pues no mucho antes que se entregase Granada, saltando la llama desde un candelabro nocturno y atizada por el soplo de la brisa, lamiendo poco a poco las cortinas, devoró de tal modo la tienda de la reina que la espaciosa estancia regia se incendió antes que pudiesen socorrerla echando cubos de agua, quemándose casi todo el ajuar de las habitaciones.
Non caruit ea victoria memorabili ostento; nam non multo antequam Granata dederetur, ex nocturni luminis candelabro flamma emicans et ventilata aurae flatibus, vela sensim lambens, reginae tabernaculum ita corripuit vt regia magni ambitus tentoria priusquam allatis hydriis succurri posset, incenderentur concrematoque toto penitus lectorum instrumento.
La reina casi desnuda se arrojó fuera, y no le quedó absolutamente nada de los selectos adornos femeninos de su ajuar de lino con que cubrirse; pero el rey aunque asustado, tras superar el miedo, en la brillante llama vio un buen presagio de la victoria alcanzada.
Regina fere nuda in apertum se proriperet, nec ei quicquam ex muliebri secretiore cultu linteae suppellectilis quo se contegeret, omnino relinqueretur; rege quidem exterrito, sed mox extra metum posito, paratae victoriae ex elucente flamma omen accipiente.
Entonces Gonzalo, viendo ocasión de alcanzar el favor de la reina, mandó a su mujer [María] Manrique, que estaba en el vecino castillo de Íllora, que entregase a la reina, despojada de toda la necesaria gala de túnicas y mantas, todo lo que ella tuviese de su ajuar nupcial, y la abundancia de trajes de lino del trabajo casero de muchas criadas bordando.
Tum Consaluus, parandae ab regina gratiae occasionem agnoscens, Mauricam vxorem, in proximo Hilorae castello considentem, admonuit vt reginae, toto tunicarum et lodicum necessario ornatu exutae, quicquid ipsa haberet ex mundo maritali, et domestico multarum ancillarum acu pingentium labore linteae vestis copiam largiretur.
No faltó en la opulenta casa de esta generosa mujer más esplendida (si es posible decirlo) que su liberalísimo esposo, cosas para cumplir el deber de una inmensa y pronta generosidad por encima de la expectativa de Gonzalo y el deseo de la reina. Pues en la ofrenda se mandaron rápida y oportunamente tantos y tales adornos femeninos que se pensaría que podían igualar la opulencia regia.
Non defuere in opulenta domo apud generosam foeminam (si dici fas est) ipso coniuge liberalissimo splendidiorem, quae supra spem Consalui votumque reginae immensae atque expeditae liberalitatis munus implerent. Dono enim celerrime opportuneque transmissa sunt tot et tanta muliebris vsus ornamenta vt regiae opulentiae aequari posse censerentur.
Entre ellos habían cortinas de preciosas telas y trabajo, con juntas reticulares, bordado por doquiera con oro y adornado con púrpura en todos los bordes, dignísimos de lechos nupciales de reyes.
In his erant pretiosi operis textilisque materiae conopaea, reticularis commissuris, insutoque passim auro et purpura vndique limbos depingente, nuptialibus regum thoris dignissima.
Y la reina hasta tal punto contempló con mirada feliz los elaborados detalles de camisas, túnicas, mantas y pañuelos de toda clase finísimamente bordados, que aunque juzgándolo un inestimable derroche de arte precioso y delicado, sobre todo quedó admirada por la diligencia y celeridad, ya que esos dones parecían como si hubiesen sido oportunamente previstos y hechos hace muchos años en vista de aquel incendio.
Sed interularum, tunicarum et lodicum sudariorumque omnis generis scitissime acu pictorum operosas amoenitates vsque adeo regina laetis oculis mirata est vt, quum sumptum subtilissimae pretiosaeque artis inaestimabilem iudicaret, vna maxime diligentiae et celeritatis admiratione teneretur, vt ea dona tanquam in eum incendii casum multis ante annis opportune prouisa atque elaborata crederentur.
Al llegar Gonzalo la reina le dijo en broma cariñosamente que el repentino azar del incendio le había redundado a ella en gran beneficio, porque desde su incendiada tienda el inoportuno fuego había invadido con rapaz violencia la casa del mismo Gonzalo.
Superueniente autem Consaluo regina cum eo his erga eum verbis blande iocata est, repentinum eius incendii casum sibi magno commodo cessisse, quod ab incenso tentorio suo importunus ignis in ipsius Consalui domum rapaci violentia peruasisset.
Aquella generosidad, siendo un don inesperado, de tal modo obligó el ánimo de la reina que ella en todas sus conversaciones no dudaba en alabar efusivamente a Gonzalo y anteponerlo a todos en cuanto a valor y gentileza, hasta el punto que muchos creyeron que Gonzalo era amado tiernamente por la reina; sin embargo ella era de una indudable e invencible castidad, y Gonzalo mismo acababa todas las bromas con insigne modestia.
Ea liberalitas, inexpectato munere, reginae animum ita obstrinxit vt ea omnibus sermonibus vnum Consaluum virtutis atque elegantiae nomine cunctis praeferre effuseque laudare non dubitaret, vsque adeo vt nonnulli Consaluum a regina tenerius adamari crederent; quanquam ea esset certissimae atque inpenetrabilis pudicitiae, et ipse Consaluus iocos omnes insigni verecundia terminaret.