viernes, 27 de junio de 2014

Plátina: el bibliotecario rebelde

Hace unas semanas me preguntaba un amigo sobre los progresos de mi próxima traducción, que es sobre biografías papales: el “Liber de Vita Christi ac omnium Pontificum”, escrito por Bartolomeo Sacchi (1421 – 1481), apodado Plátina, por el nombre latino de su ciudad natal (Piàdena, en Cremona, Italia). Cuando dije a mi amigo que Plátina había sido director de la Biblioteca Vaticana, su primer comentario fue: “seguramente debe ser una especie de versión oficial que ocultará o pasará de puntillas sobre los puntos negros de la historia de los papas”. Y a mí lo primero que se me ocurrió fue que eso mismo debió pensar el papa Sixto IV aquel día de 1475, cuando Plátina le ofreció su obra bellamente escrita en un códice de lujo (que todavía hoy se conserva: ms. Vat. Lat. 2044). ¿Pudo existir en el s. XV alguien bastante audaz para escribir una historia de los papas condenando sus vicios y ofrecérsela a un papa? Ese hombre existió y le apodaban Plátina.

De sus primeros años solo sabemos que era de una familia pobre y que en su juventud estuvo unos 4 años enrolado en el ejército bajo la bandera de Francesco Sforza y Niccolò Piccinino. Más tarde lo encontramos dedicado a los estudios bajo la guía de Ognibene da Lonigo en la célebre escuela de Mantua, que había fundado Vittorino da Feltre († 1446), en la cual estudiaban ricos y pobres (estos alojados gratuitamente) en una villa de la familia Gonzaga. En 1453 ya lo encontramos entre los preceptores de los hijos del marqués Ludovico Gonzaga. Poco después se trasladó a Florencia que era el epicentro del humanismo italiano y tuvo ocasión de trabar amistad con Piero y Cósimo Medici, Poggio, Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Cristóforo Landino entre otros. Probablemente en 1461 se trasladó a Roma, donde fue acogido en el círculo literario de corte platónico que se reunía en torno a la figura de Pomponio Leto (la llamada Accademia Romana).
El papa Pío II, que era un protector del humanismo y seguramente también por los buenos oficios del cardenal Gonzaga, gran amigo de Plátina, le concedió (1464) una plaza en el “collegio degli abbreviatori” (un cuerpo de funcionarios de la curia que redactaban, copiaban o hacían minutas de diversos documentos papales). Pero pocos meses le duró el puesto porque tras la muerte de Pío II, su sucesor Pablo II despachó a todos los abbreviatori. Los afectados, muchos de ellos humanistas e imbuidos de ideas de igualdad y justicia, formaron una comisión, encabezada por Plátina, que se presentó en el Vaticano para exigir su reposición. Pero la autocracia papal estaba habituada a las súplicas y no a las reclamaciones, de modo que la audiencia concluyó con el papa fuera de sí expulsando a la comisión. Los humanistas no se rindieron y, ya que el papa no pensaba darles una nueva audiencia, le escribieron una carta todavía más audaz. Naturalmente Plátina acabó en las mazmorras de Castel Sant'Angelo, de donde salió 4 meses más tarde (enero 1465) gracias a la intercesión de su amigo y protector el cardenal Francesco Gonzaga.
Pocos años más tarde (1468) se vería mezclado en un problema todavía mayor. En la Accademia Romana se había introducido un cierto Filippo Buonaccorsi, apodado Calímaco, el cual además de humanista y neo paganizante, era un gran bebedor que en sus borracheras solía dar peroratas revolucionarias, amenazando grandes proyectos para destruir la tiranía papal. El resto de humanistas, que tenían razones para estar resentidos con Pablo II, parece que oían deleitados como Calímaco despotricaba contra el papa. Ya que esto se hacía casi públicamente, pronto la noticia llegó a los oídos de soplones y aduladores del papa, un hombre supersticioso y desconfiado.  El asunto se pintó con colores sombríos: un grupo de enemigos del cristianismo preparaba un complot para asesinar al papa y poner fin a la teocracia romana. De inmediato la policía vaticana entró en acción y más de 20 humanistas fueron a prisión: Plátina y Pomponio Leto entre los primeros. Casi un año estuvo en prisión hasta demostrar al suspicaz papa que no había ni complot ni herejía sino simplemente las fantasías y despropósitos de un joven ebrio. Todos fueron declarados inocentes, incluido el mismo Calímaco.
Afortunadamente para los humanistas Pablo II no tenía buena salud y tras una opípara comida murió de forma fulminante (1471). En su lugar fue elegido Francesco della Rovere, que tomó el nombre de Sixto IV. Pronto Plátina entra en el círculo de intelectuales que gozaban de la benevolencia papal (1472). Es entonces cuando decide escribir la que será su gran obra: una biografía de todos los papas hasta sus tiempos. La presentó al papa, el cual pocos meses después lo nombra prefecto de la Biblioteca Vaticana (junio del 1475), cargo que mantuvo hasta su prematura muerte, por el flagelo de la peste (21 de setiembre de 1481).


Fresco de Melozzo da Forli: Sixto IV nombra a Plátina prefecto de la Biblioteca Vaticana (1477). Actualmente en la Pinacoteca Vaticana.

Sixto IV no era uno de esos que había llegado al papado solamente por alta alcurnia y riquezas. Él provenía de una familia de comerciantes. De joven entró en los franciscanos y llegó a ser profesor de filosofía y teología en Padua, Bolonia, Florencia, Perugia y Roma. Por sus méritos intelectuales y su fama de hombre piadoso fue elegido General de los franciscanos (1464) y luego fue creado cardenal (1467). Tras la temprana muerte de Pablo II, es elegido papa como hombre de consenso, gracias al apoyo de los cardenales Latino Orsini, Rodrigo Borja y Francesco Gonzaga. Por lo tanto aunque podamos imaginar que Sixto IV no supiese cabalmente el contenido del libro cuando se lo presentó Plátina, sin embargo es seguro que lo sabía, por sí mismo o por otros, cuando meses más tarde lo nombró director de la Biblioteca Vaticana.
Por lo tanto es un título de honor para Plátina haber tenido el coraje de escribirlo y presentarlo al papa, y es un título de honor para Sixto IV haber acogido la obra y el autor, demostrando tener la auténtica grandeza que sabe escuchar las críticas razonadas y no se asusta del espejo. No tuvieron esa misma grandeza los que siglos después, asustados por la tormenta protestante, trataron de minusvalorar, recortar, despreciar u ocultar la obra de Plátina. Así el agustino Onofrio Panvinio († 1568) lo traducirá extirpando cuidadosamente todos los pasajes malsonantes para las almas débiles. Tampoco está libre de recortes la popular traducción inglesa del s. XVII (publicada por W. Bentham, Londres 1893). La secular campaña de desprestigio ha calado en muchos historiadores que nunca lo han leído, o lo conocen a través de sus censores. Así Plátina ha sido caricaturizado, por un lado como hombre cobarde, capaz de todo con tal de conseguir el favor de los papas, y por otro lado, como un hombre colérico y vengativo que escribió lleno de resentimiento contra el papado. En realidad Plátina fue un ferviente humanista que creía tanto en los valores de la Roma y Grecia ideales, como en Cristo y la Iglesia, pero sin las supersticiones medievales y los caprichos autoritarios papales. No en vano empieza su historia de los papas, no en san Pedro, sino en Cristo, indicando así con quién debían medirse sus sucesores.



B. Plátina, Liber de Vita Christi ac omnium Pontificum, 140, 5-6. Sobre la ambición y avaricia.
Mira, te ruego, cuánto habían degenerado estos pontífices de sus antepasados, los cuales con su sangre nos dejaron esta nación cristiana tan grande y magnífica. El pontífice romano, padre y protector de lo sagrado, se llevó ilícitamente las cosas sagradas, y quien habría debido castigar los sacrilegios se volvió autor de un gran sacrilegio.
Vide, quaeso, quantum degenerauerint ii pontifices a maioribus suis qui hanc rempublicam christianam tam amplam tamque magnificam suo sanguine nobis reliquere. Pontifex romanus, sacrorum pater et rex, sacra ipsa furto abstulit, et qui uindicare sacrilegia debuerat tanti sacrilegii factus est auctor.
En verdad esto ocurre en cualquier república cuando la ambición y avaricia de los malos es más fuerte que la virtud y sensatez de los buenos. Por eso en el clero deberían ser elegidos aquéllos cuya vida y doctrina sea probada, no aquéllos que no teniendo nada de virtud ni religión buscan para sí mismos el poder con ambición y soborno.
Hoc autem contingere in quauis republica consueuit, quando plus malorum ambitio et auaritia ualet quam bonorum uirtus et grauitas. In clerum igitur deligendi essent quorum uita et doctrina probata sit, non autem ii qui cum nil uirtutis et religionis habeant ambitione et largitione sibi potentiam quaerunt.


B. Plátina, Liber de Vita Christi ac omnium Pontificum, 143, 1-2. Sobre el nepotismo.
JUAN Decimoquinto, …...... fue odiado por los clérigos, sobre todo porque, pospuesto el honor divino y la dignidad de la sede romana, regalaba los bienes materiales y espirituales entre sus familiares y partidarios; un vicio en verdad que de tal modo transmitió a los posteriores que ha llegado también hasta nuestros días.
IOHANNES Quintusdecimus, ….., ab ipsis clericis odio habitus est, maxime uero quod diuina humanaque omnia cognatis et affinibus suis elargiebatur, posthabito Dei honore et romanae sedis dignitate; quem certe errorem ita posteris tradidit ut ad nostram quoque aetatem peruenerit.
En verdad nada es más pernicioso que esta costumbre, ya que parece que nuestros sacerdotes no apetecen el pontificado por la religión y el culto de Dios, sino para saciar la avaricia y la glotonería de hermanos, sobrinos y allegados.
Qua quidem consuetudine nil certe dici perniciosius potest, cum non ob religionem et Dei cultum appetere pontificatum nostri sacerdotes uideantur, sed ut fratrum uel nepotum uel familiarium ingluuiem et auaritiam expleant.



B. Plátina, Liber de Vita Christi ac omnium Pontificum, 117, 2. Sobre la envidia y mezquindad.
Pues estos pontificuchos no pensaban nada más que en extinguir el nombre y prestigio de sus antecesores; cosa que no hay peor ni más mezquina, pues los que se empeñan en estas artimañas, despojados de toda virtud, tratan de derribar a los beneméritos de aquel sitial al que ellos no pueden alcanzar por pereza y maldad. Pues nunca hallarás a uno envidiando la fama ajena, a no ser aquel que, manchado de toda infamia, desespera que su nombre alguna vez llegue a ser célebre en la posteridad; esos son los que con engaño, maldad, dolo y calumnia, muerden, laceran, acusan y corroen a los beneméritos del género humano, como perros cobardes e inútiles, que por miedo no se enfrentan a las fieras, pero las muerden cuando están atadas o encerradas en jaulas.
Nil enim aliud ii pontificuli cogitabant quam et nomen et dignitatem maiorum suorum extinguere; quo nihil potest esse peius et angustioris animi, qui enim his artibus nituntur, nulla uirtute muniti, eo de loco abradere bene merentes conantur, quem ipsi ob ignauiam et maliciam attingere non possunt. Neminem siquidem unquam inuenies alienae famae inuidere, nisi qui, omnibus probris contaminatus, desperat suum apud posteros celebre nomen aliquando futurum; ii sunt qui fraude, malicia, dolo, maledicentia, de humano genere bene meritos mordent, lacerant, accusant, corrodunt, tanquam ignaui canes et inutiles, nec feris sese obiicientes ob timiditatem, sed uinctas et caueis inclusas mordentes.


Los textos y la numeración de referencia que uso son de la edición que próximamente espero publicar en mi “Librería Medieval”. Esa primera entrega abarcará los papas desde mitad del s. VIII hasta finales del s. X.

jueves, 22 de mayo de 2014

Catulo: poesía visceral


Un amigo de Facebook nos sugirió que el carácter primaveral y festivo del mes de mayo era un marco ideal para recordar el “Vivamus, mea Lesbia” de Catulo. La sugerencia me pareció óptima y con ese pretexto podemos recordar la figura del poeta y algunos retazos de su obra.
Gayo Valerio Catulo ( c. 54 a. C.) nació en Verona, en una familia acomodada y con contactos con hombres ilustres y poderosos del imperio (su padre era amigo de Julio César). Se trasladó a Roma para estudiar y luego se introdujo en los círculos literarios (quizás de la mano de Cornelio Nepote). Su temperamento apasionado y su talento poético encontraron incentivo y aplauso en la vida agitada y voluptuosa de la gran urbe.
Ahí encontraría una mujer que le haría experimentar emociones tan dispares que, por atracción o aversión, sería su gran musa y el tema dominante de sus poemas. Catulo dice que era una mujer casada y la llama con el seudónimo de Lesbia. Aunque él nunca revela la identidad de su amor imposible, sin embargo pronto ella fue identificada con una cierta Clodia (Apuleius, Apología, 10) y los estudiosos, a partir de diferentes indicios, han llegado a la convicción que se trataba de la esposa del poderoso Quinto Metelo Céler, cónsul el a. 60 a. C. Esta Clodia es conocida por su romance con Marco Celio Rufo, al que terminó acusando de intento de asesinato. El abogado del acusado fue el gran orador Cicerón (cf. Pro Marco Caelio Oratio), que nos ha dejado un detallado retrato de Clodia como una mujer lujuriosa, cruel e intrigante (y así logró la absolución de su defendido).
Tras la ruptura final con Clodia, Catulo se embarcó en una expedición a la provincia de Bitinia (norte de la actual Turquía), en parte para apartarse de Clodia, en parte con la esperanza de ganar dinero (siempre insuficiente por su prodigalidad), y sobre todo para honrar la tumba de su hermano que había muerto solo en aquellas tierras lejanas.
A su vuelta a Roma pudo darse el gusto de darle un portazo a Clodia que buscaba restablecer las antiguas cadenas y vislumbrar un futuro brillante bajo la protección de Julio César, pero todo quedó truncado con su muerte, cuando tenía unos treinta años.
Con el final del imperio romano la memoria del poeta cayó casi en el completo olvido. De su obra solo existe un manuscrito del s. X que contiene un solo poema (el 62). Sin embargo existió otro volumen que contenía toda su colección de poemas. De ese ejemplar (hoy perdido) se hicieron dos copias en el s. XIV, que subsisten hasta hoy, y son las fuentes de toda la obra que poseemos de Catulo.
"Catulo en casa de Lesbia" (1875). Óleo de sir Lawrence Alma-Tadema. Foto de WikiArt.
Los tres textos que presento a continuación los he construido a partir de esos dos manuscritos: el Bodleian Library, Canonicianus Class. Lat. 30 (O), y el BNF Ms. lat. 14137 (G). Adjunto las variantes más notables y una breve explicación de aspectos oscuros para el principiante.

Carmen 5
Vivamos, Lesbia mía, y amémonos,
y a todas las habladurías de los viejos ceñudos
démosles el valor de un as.
Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,
rumoresque senum seueriorum
omnes unius aestimemus* assis.
Ya que los astros pueden ocultarse y volver; pero
una vez que se apaga la breve luz para nosotros,
debemos dormir una única noche perpetua.
Soles occidere* et redire possunt;
nobis cum semel occidit breuis lux,
nox est perpetua una dormienda.
Dame mil besos, luego cien,
luego otros mil, luego otros cien,
luego hasta otros mil, luego cien.
Da mi basia mille, deinde centum,
dein** mille altera, dein secunda centum,
deinde usque altera mille, deinde centum.
Luego, cuando nos hayamos dado muchos miles,
los revolveremos, para que no sepamos,
ni ningún desgraciado pueda envidiar
al saber, cuántos besos nos dimos.
Dein,* cum milia multa fecerimus,
conturbabimus* illa, ne sciamus,
aut ne quis malus inuidere possit,
cum tantum sciat esse basiorum.

* O: estinemus; G: extimemus. O: ocidere.
** O: deinde mille altera deinde secunda centum; G: deinde mi altera da secunda centum.
* OG: deinde; G: millia; OG: conturbauimus; OG: tantus.

5,3: un as era la moneda de menor valor.
5, 11-13: se revuelve de modo que ni ellos ni los envidiosos sepan cuántos besos se han dado.

Carmen 92
Lesbia siempre habla mal de mí y no deja de hablar sobre mí, ¡pero que me muera si Lesbia no me ama!
Lesbia mi dicit semper male nec tacet umquam*
de me, Lesbia me dispeream nisi amat!**
¿Cómo lo sé? Porque lo mismo me pasa. La insulto a menudo ¡pero que me muera si no la amo!

Quo* signo? Quia sunt totidem mea.* Deprecor illam
assidue, uerum* dispeream nisi amo!

* G: unquam.
** G: amo.
* Estas dos últimas líneas faltan en G. O: ea. O: uero.

92, 3: Signo: es el verbo “signo, signavi”; no el sustantivo neutro “signum, signi”.

Carmen 101
Tras atravesar muchos pueblos y anchos mares
llego, oh hermano, a estas tristes exequias,
Multas per gentes et multa aequora uectus
aduenio has miseras, frater, ad inferias,
para darte el último servicio fúnebre
y hablar en vano a tus mudas cenizas,
ut te postremo donarem munere mortis
et mutam nequiquam* alloquerer cinerem,
pues el destino me arrebató a ti,
ay pobre hermano, apartado injustamente de mí.
quandoquidem fortuna mihi* tete abstulit ipsum,
heu miser indigne frater adempte mihi.*
Pero ahora entretanto recibe esto, que según la vieja usanza paterna
por triste deber se ofrece en las exequias,
Nunc tamen interea haec,* prisco quae* more parentum
tradita sunt tristi munere ad inferias,
con el fraternal llanto derramado en abundancia
y por siempre, oh hermano. Adios y cuídate.
accipe, fraterno multum manantia fletu
atque in perpetuum, frater. Aue atque uale.**

* OG: ne quicquam. G: michi. G: hoc. OG: priscoque.
** O: valle.

101, 2: has miseras inferias: un rito religioso por el difunto.
101, 3: donarem munere mortis; la misma idea. Nótese que rige ablativo y no acusativo.
101, 6: indigne: injustamente porque el hermano ha muerto prematuramente.
101, 7: haec: estas cosas son las ofrendas de vino, leche, miel, flores, etc., que solían ofrecerse a los difuntos. Esto es dado como un adelanto de una ofrenda mayor, probablemente un monumento conmemorativo en su tierra natal.
101, 7-10: la oración principal es: “nunc tamen interea accipe haec, frater”. Esta oración principal está interrumpida por dos subordinadas: “quae prisco more parentum tradita sunt tristi munere ad inferias”. Y la segunda: “fraterno manantia fletu multum atque in perpetuum”.

viernes, 11 de abril de 2014

Requiem: Texto e interpretación


La misa de “requiem” tridentina fue convertida en una obra de arte musical gracias a geniales compositores como Tomás Luis de Victoria, A. Mozart, L. Cherubini, G. Verdi, etc. Por la particularidad de esta misa, no todos musicalizaron todas las partes de la misa. Por ejemplo Victoria no musicalizó el “Dies Irae”, y Verdi musicalizó el “Liberame Domine” que estrictamente no forma parte de la misa. Por lo tanto a continuación expongo las partes de esa misa, agregando al final un par de himnos que aunque no son de la misa, han sido usados en composiciones célebres. Como en un buffet, que cada uno se sirva lo que necesite.
Advierto que he acomodado la puntuación (, ; : .!?) siguiendo mi propio criterio para expresar mejor el sentido del texto. También he llegado a un compromiso respecto a algunas letras (h, i, j, u, v) que suelen variar según de qué texto se trate. Naturalmente en una interpretación musical debe seguirse lo que el compositor haya señalado, y el director interprete. Para ayudar a la pronunciación he puesto en negrita la sílaba acentuada de las palabras problemáticas.
Particular del "Juicio Final" de Miguel Ángel. Las trompetas del juicio final y el libro de la vida.
Foto: Web Gallery Art.

Antífona de entrada
Introitus
A/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
A/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
Ps/: Oh Dios, Tú mereces un himno en Sión, y que se te ofrezca un sacrificio en Jerusalén; oye mi oración; todos los mortales acuden a ti.
Ps/: Te decet hymnus, Deus, in Sion, et tibi reddetur votum in Hierusalem; exaudi orationem meam; ad te omnis caro veniet.
A/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
A/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.

El pasaje “Te decet hymnus” está tomado del Salmo 64, 2-3, según la Vulgata, que tiene varias imperfecciones y por eso el último versículo (exaudi...) tiene una deficiente redacción. La última versión oficial de la Vulgata (1979) traduce: “qui audis orationem, ad te omnis caro veniet propter iniquitatem”. Por otro lado la expresión “omnis caro” (= toda carne) es un hebraísmo que hace referencia al hombre como ser moral y físicamente débil. Es notable por ejemplo su uso en el Evangelio Jn 1, 14: “Verbum caro factum est” (= el Verbo se hizo carne). Por último notemos que se usa ese salmo porque en la interpretación mística cristiana el monte Sión y Jerusalén son imagen del reino de los cielos hacia el cual se encamina el creyente.

Oración: Esta y todas las oraciones eran variables según se tratase de la misa por todos los difuntos, de exequias, en el aniversario, por un obispo, etc.

Kyrie eleison
Lectura bíblica

Gradual
Graduale
A/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
A/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
Ps/: El justo vivirá en el recuerdo eterno; no temerá las malas noticias.
Ps/: In memoria aeterna erit iustus; ab auditione mala non timebit.

La antífona gradual se llama así porque el cantor lo proclamaba desde las gradas del presbiterio. En este caso se usa el Sal 111, 7 (hoy 112, 6-7) que hace referencia a la firme esperanza y confianza del creyente en Dios, lo cual lo hace sentirse seguro de todo mal.

Tracto
Tractus
A/: Desata, oh Señor, las almas de todos los fieles difuntos de toda ligadura de sus pecados.
A/: Absolve, Domine, animas omnium fidelium defunctorum ab omni vinculo delictorum.
V/: Y, auxiliándoles tu gracia, merezcan evitar la sentencia de castigo.
V/: Et, gratia tua illis succurrente, mereantur evadere iudicium ultionis.
V/: Y gozar de la felicidad de la luz perpetua.
V/: Et lucis aeternae beatitudine perfrui.

El tracto se usaba en aquellas misas que por su naturaleza no se decía el “Aleluya”. El nombre tractus (= fluido) proviene del hecho que originalmente se decía sin intercalar respuestas. El texto es una elaboración teológica en la que primero se alude al purgatorio, luego al infierno y por último a la vida eterna.
Particular de la Capilla Sixtina deMiguel Ángel. En la Edad Media se creía que los libros apócrifos de las sibilas eran auténticos y se les ponía casi al nivel de los profetas. Foto: Web Gallery Art.
Secuencia

Sequentia
Día de ira será aquel día,
que disolverá el mundo en cenizas,
tal como atestigua David y la Sibila.
1 Dies irae dies illa,
solvet saeclum in favilla,
teste David cum Sibylla.
Cuánto se va a temblar,
cuando vendrá el juez,
a juzgar severamente a todos.
2 Quantus tremor est futurus,
quando iudex est venturus,
cuncta stricte discusurus.
Una trompeta, derramando un sonido asombroso
por los sepulcros de todas partes,
empujará a todos ante el trono.
3 Tuba mirum, spargens sonum
per sepulchra regionum,
coget omnes ante thronum.
Muerte y naturaleza se quedarán atónitas,
cuando la criatura resurgirá,
para responder ante el juez.
4 Mors stupebit et natura,
cum resurget creatura,
iudicanti responsura.
Se presentará el libro escrito,
en el que se contiene todo,
con el que el mundo será juzgado.
5 Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde mundus iudicetur.
Así, cuando se siente el juez,
se revelará todo lo escondido,
nada quedará impune.
6 Iudex ergo cum sedebit,
quicquid latet, apparebit,
nil inultum remanebit.
¿Qué voy a decir entonces, pobre de mí?
¿A qué abogado voy a rogar,
cuando ni siquiera el justo esté seguro?
7 Quid sum, miser, tunc dicturus?
Quem patronum rogaturus,
dum vix iustus sit securus?
Rey de temible majestad,
que a los que salvas, salvas gratis,
¡sálvame, fuente de piedad!
8 Rex tremendae maiestatis,
qui salvandos, salvas gratis,
salva me, fons pietatis!
Recuerda, oh buen Jesús,
que soy la causa de tu venida:
¡no me arruines aquel día!
9 Recordare, Iesu pie,
quod sum causa tuae viae:
ne me perdas illa die!
Buscándome, te sentaste cansado,
me redimiste, sufriendo la cruz,
¡que tanta penuria no sea en vano!
10 Quaerens me, sedisti lassus,
redemisti, crucem passus,
tantus labor non sit cassus!
Juez de la justa venganza
concede el don del perdón
antes del día de rendir cuentas.
11 Iustae iudex ultionis
donum fac remissionis
ante diem rationis.
Gimo como culpable,
la culpa enrojece mi cara,
¡perdona, oh Dios, al suplicante!
12 Ingemisco tanquam reus;
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce, Deus!
Tú que absolviste a María,
y escuchaste al ladrón,
también a mí me diste esperanza.
13 Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.
Mis preces no son dignas,
pero Tú, que eres bueno, obra benignamente,
para que no me queme en el fuego eterno.
14 Preces meae non sunt dignae,
sed Tu, bonus, fac benigne,
ne perenni cremer igne.
Dame un puesto entre tus ovejas,
y sepárame de los cabritos,
colocándome en la parte diestra.
15 Inter oves locum praesta,
et ab hoedis me sequestra,
statuens in parte dextra.
Una vez rechazados los malditos,
destinados a las impetuosas llamas,
¡llámame con los bendecidos!
16 Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis!
Rezo suplicante y humilde,
mi corazón está triturado como la ceniza:
hazte cargo de mi final.
17 Oro supplex et acclivis,
cor contritum quasi cinis:
gere curam mei finis.
Aquel día de lágrimas,
en el que de las cenizas resurgirá
el hombre como reo para ser juzgado,
a este pues, perdónale oh Dios.
(18) Lachrymosa dies illa,
qua resurget ex favilla,
iudicandus homo reus,
huic ergo, parce, Deus.
¡Oh buen Señor Jesús,
dales el descanso!
(19) Pie Iesu Domine,
dona eis requiem!

Además de lo ya dicho en el artículo anterior, solo añadiré unos apuntes breves. En n.1 se cita a la Sibila porque en la Edad media corrían obras apócrifas sobre supuestas profecías de la Sibila confirmando las verdades cristianas. La trompeta del n. 3 está inspirada en Mt 24, 31 y 1 Cor 15, 51-52. El libro del n. 5 está inspirado en Ap 20, 12, Dn 7, 10 y Sal 69, 29. En el n. 13 se refiere a María Magdalena (Lc 8, 2; Mc 16, 9) y al "buen ladrón" crucificado con jesús (Lc 23, 40-43). El n. 15 está basado en Mt 25, 31-33.

Evangelio

Ofertorio
Offertorium
A/: ¡Oh Señor Jesucristo, rey glorioso, libra las almas de todos los fieles difuntos de las penas del infierno y del foso profundo, líbralas de la boca del león, que no las devore el Tártaro, ni caigan en la oscuridad, sino que el caudillo san Miguel las lleve a la luz santa, que una vez prometiste a Abrahán y su descendencia.
A/: Domine Iesu Christe, rex gloriae, libera animas omnium fidelium defunctorum de poenis inferni et de profundo lacu: libera eas de ore leonis, ne absorbeat eas Tartarus, ne cadant in obscurum, sed signifer sanctus Michael repraesentet eas in lucem sanctam, quam olim Abrahae promisisti et semini eius.
V/: Entre loas te ofrecemos, oh Señor, ofrendas y preces. Acéptalas por aquellas almas que hoy recordamos. Hazlas, oh Señor, pasar de la muerte a la vida, que una vez prometiste a Abrahán y su descendencia.
V/: Hostias et preces tibi, Domine, laudis offerimus. Tu suscipe pro animabus illis, quarum hodie memoriam facimus. Fac eas, Domine, de morte transire ad vitam, quam olim Abrahae promisisti et semini eius.

Las distintas figuras del infierno están inspiradas en Sal 27, 1; 87, 7; Ez 31, 16; Ap. 14, 19; Sal 21, 22; 2 Tim 4, 17; Ap 13, 2; 2 Pe 2, 4. Sobre Miguel véase Dn 12, 1, Ap 12, 7. La promesa de Dios a Abraham (Gén 12, 7; 17, 8) es interpretada como una figura del reino de los cielos.

Sanctus
Secreta (oración variable que decía el sacerdote en voz baja).

Antífona de Comunión
Communio
A/: Brille para ellos la luz perpetua, oh Señor: junto con tus santos, porque eres bueno.
A/: Lux aeterna luceat eis, Domine: cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es.
V/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua: junto con tus santos por toda la eternidad, porque eres bueno.
V/: Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis: cum sanctis tuis in aeternum, quia pius est.

Postcommunio (oración variable)

La boca del infierno, en BNF Ms. Fr. 12559, p. 192

Existen otros textos que no pertenecen a la misa pero que se decían durante las exequias como parte de las bendiciones que se hacen al cuerpo del difunto. Cito solo dos que fueron usadas por los compositores de música clásica.
Liberame Domine
A/: Líbrame, oh Señor de la muerte eterna, en ese día temible, cuando los cielos y la tierra se han de estremecer, cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Libera me Domine de morte aeterna, in die illa tremenda, quando coeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per ignem.
V/: Yo estoy tembloroso y tengo miedo, ya que llegará el examen y la ira futura.
V/: Tremens factus sum ego et timeo, dum discussio venerit atque ventura ira.
A/: Cuando los cielos y la tierra se han de estremecer, cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Quando coeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per ignem.
V/: Ese día será un día de ira, de calamidad y desgracia, día terrible y muy amargo.
V/: Dies illa dies irae, calamitatis et miseriae, dies magna et amara valde.
A/: Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Dum veneris iudicare saeculum per ignem.
V/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
V/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
A/: Líbrame, oh Señor, de la muerte eterna en ese día temible, cuando los cielos y la tierra se han de estremecer, cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Libera me, Domine, de morte aeterna in die illa tremenda, quando coeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per ignem.

El himno “Liberame, Domine” pertenecía al Oficio de Difuntos y se rezaba en la tercera vigilia nocturna. También se usaba para las bendiciones al difunto durante las exequias. Sobre este himno ya hemos hablado en el artículo anterior.
In Paradisum
Al paraíso te conduzcan los ángeles, a tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén.
In paradisum deducant te Angelis, in adventu tuo suscipiant te martyres, et perducant te in civitatem sanctam Ierusalem.
El coro de los ángeles te reciba, y con Lázaro, antes pobre, tengas el descanso eterno.
Chorus angelorum te suscipiat et cum Lazaro, quondam paupere, aeternam habeas requiem.

Estas dos antífonas ya aparecen en el Cod. Sang. 391, del s. X, pero no aparecen juntas. La primera está en las laudes del oficio de difuntos (p. 199) y la segunda entre las oraciones para un agonizante (p. 195).
La naturaleza breve del blog aconseja no extender más este artículo. Quien tenga más dudas o quiera profundizar algún tema que he pasado muy a prisa, que no dude en escribir aquí mismo.