miércoles, 29 de abril de 2015

HISTORIA: MAESTRA DE LA VIDA

Todos nosotros seguramente hemos oído muchas veces la pregunta: ¿Para qué sirve la Historia? Al respecto el gran orador Cicerón († 44 a. C.) ya afirmaba con rotundidad su importancia.

Cicerón, De Oratore, 2, 36
En verdad la Historia es testigo de los siglos, luz de la verdad, sustento de la memoria, maestra de la vida, mensajera del pasado: ¿con qué otra voz, sino la del orador, es transmitida a la inmortalidad?
Historia uero testis temporum, lux ueritatis, uita memoriae, magistra uitae, nuntia uetustatis: qua uoce alia, nisi oratoris, inmortalitati commendatur?
Y todos también seguramente hemos oído la respuesta acuñada por el agudo filósofo Santayana y que retrata bien una de las causas del estancamiento tecnológico y moral de la sociedad. Citamos un fragmento más largo de lo habitual:

George Santayana ( 1952), The Life of Reason or The Phases of Human Progress, Londres 1906, vol. 1, cap. 12, p. 284.
cuando no se retiene la experiencia, como entre los salvajes, la infancia es perpetua. Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo. En el primer estadio de la vida la mente es frívola y fácil de distraer; no alcanza el progreso por falta de continuidad y persistencia. Esta es la condición de los niños y los bárbaros, en quienes el instinto no ha aprendido nada de la experiencia.
when experience is not retained, as among savages, infancy is perpetual. Those who cannot remember the past are condemned to repeat it. In the first stage of life the mind is frivolous and easily distracted; it misses progress by failing in consecutiveness and persistence. This is the condition of children and barbarians, in whom instinct has learned nothing from experience.

La mayoría de las sociedades del s. XXI seguramente hemos superado ese estadio básico en el campo tecnológico, pues manejamos automóviles, armas, teléfonos, ordenadores y un largo etcétera de artefactos sofisticados. Sin embargo en el campo político y moral ocurre exactamente lo contrario, y constatamos que millones de personas están en el nivel infantil o salvaje. No solo pensamos en las guerras, que es la quintaesencia de todos los males, sino en el fundamentalismo religioso (musulmán y cristiano), en el racismo, la homofobia, el desprecio y violencia contra la mujer, la corrupción de los gobernantes, la manipulación de la opinión pública, y un largo etcétera.
La Historia (junto con otras Ciencias Humanas) pues constituye un escalón necesario para el progreso de una sociedad. Pero si la sociedad pierde ese tesoro de la experiencia, entonces se convierte en una presa fácil de la ignorancia y la pobreza por un lado, y la corrupción moral y la tiranía por otro lado.
Quisiera en este artículo poner algunos ejemplos concretos de cómo nuestras preocupaciones del s. XXI ya fueron abordadas hace siglos y lo interesante que fueron esas reflexiones. Naturalmente toda la Historia es maestra, la del s. XX como la del s. I, pero aquí  tomaremos ejemplos de autores de la Antigüedad y de la Edad Media, que es el período que aquí nos interesa.
Relieve en la Columna de Trajano: soldados levantando un campamento. Foto tomada del Project Trajan's Column de la University of St. Andrews.

Quiero empezar por el historiador griego Plutarco († c. 125), que no escribió en latín, pero no puedo resistirme a publicar su acertada reflexión sobre la manipulación del sincero patriotismo de las masas para el interés mezquino de unos pocos. Su reflexión me viene a la cabeza cada vez que veo películas sobre los combatientes de las guerras neocolonialistas de la era actual.

Plutarco, Vidas Paralelas, Tiberio Graco, 9: 4-5.
Las fieras que habitan Italia tienen cavernas y cada una tiene su madriguera para refugiarse, pero a los que están combatiendo y muriendo por Italia no les pertenece nada más que el aire y la luz, y vacilantes van errantes con sus hijos y esposas.
Los generales engañan a los soldados en las batallas cuando les exhortan a defender de los enemigos los sagrados sepulcros, pues ni un sepulcro paterno ni una tumba de antepasados pertenece a ninguno de los muchos romanos que combaten y mueren para que otros vivan lujosamente y se enriquezcan. Les dicen que son dueños del mundo, pero no tienen ni un puñado de tierra propio.

Los veteranos de guerra no solo pierden juventud, salud (sino la vida) y economía para que amasen grandes fortunas otros que no se ensucian los zapatos, sino que además quedan minados moral y sicológicamente. El filósofo medieval Guillermo de Auvernia fue quizás el primero que advirtió los desordenes mentales provocados por las violentas experiencias de la guerra.

Guillermo de Auvernia ( 1249), De Universo, secunda pars secundae partis, c. 35.
Así pues, en su interior ellos ven esos ejércitos armados, torneos y combates, que mencioné, muchos a causa de enfermedad, pero otros pintados todos ellos por algún espíritu maligno en su imaginación.
Intra semeteipsos igitur uident armatos exercitus et hastiludia et pugnas, quas dixi, multi aegritudine faciente, multi uero maligno aliquo spiritu haec omnia in uirtute imaginatiua ipsorum pingente.
En verdad aquí debes tener en cuenta lo que dije sobre los que intervinieron en guerras y ejércitos y los que usaron mal las armas; por eso a ellos muchas veces se les aparecen las caras de aquellos que murieron a espada o los que ellos mataron a espada; aparecen, digo, en una angustia y dolor intolerable por las armas y peleas que creen empuñar.
Debes autem attendere hic quae dixi de armis et exercitibus bella agentibus et armis male utentibus; et propter hoc apparent eis ibi plerunque chari eorum, qui gladio occisi sunt uel quos ipsi gladio occiderunt; apparent, inquam, in labore intolerabili et dolore, ex armis et pugnis, quas exerceri uidentur.


Actualmente en la Unión Europea, y en España en particular, se ha avivado el debate sobre la honestidad de los gobernantes, o mejor dicho si gobiernan a favor de los pueblos que los eligen, o a favor de los grandes poderes económicos, si debe primar el bienestar de la sociedad o los balances económicos. La cuestión se agrava cuando la sociedad contempla airada que los que saquean y hunden naciones enteras salen libres o con pequeñas sanciones. Entonces viene a la cabeza la reflexión del famoso san Agustín de Hipona, que siendo un filósofo neoplatónico-cristiano está libre de sospechas de ser un “radical anti-sistema”: la legitimidad del poder o viene de la justicia, o no existe.

San Agustín ( 430), De Civitate Dei contra Paganos, lib. 4, n. 4.
Y así al quitarse la justicia ¿qué son los reinos sino grandes bandas de ladrones? Porque las bandas de ladrones ¿qué son sino pequeños reinos? Es un grupo de hombres, que es regido bajo mandato de un jefe, que está unido por un pacto de cooperación, que se divide el botín según una norma acordada.
Remota itaque iustitia quid sunt regna nisi magna latrocinia? Quia et latrocinia quid sunt nisi parua regna? Manus et ipsa hominum est, imperio principis regitur, pacto societatis astringitur, placiti lege praeda diuiditur.
Esta [banda] malvada, si crece con la llegada de muchos hombres corruptos de modo que posee territorios, fija una sede, ocupa ciudades, subyuga pueblos, asume más abiertamente el nombre de reino; [nombre] que cuando se le aplica públicamente, no quita el desenfreno, sino que añade la impunidad.
Hoc malum, si in tantum perditorum hominum accessibus crescit ut et loca teneat, sedes constituat, ciuitates occupet, populos subiuget, euidentius regni nomen assumit; quod ei iam in manifesto confert, non adempta cupiditas, sed addita impunitas.
En verdad con elegancia y veracidad respondió a aquel Alejandro Magno un pirata capturado. Pues habiéndole preguntado el rey qué le había movido a infestar los mares, aquel con franca arrogancia dijo: “Lo mismo que a ti para [infestar] todo el orbe; pero porque yo lo hago con una pequeña nave soy llamado bandido; tú porque [lo haces] con una gran flota, emperador”.
Eleganter enim et ueraciter Alexandro illi Magno quidam comprehensus pirata respondit. Nam cum idem rex hominem interrogaret, quid ei uideretur ut mare haberet infestum, ille libera contumacia: “Quod tibi, inquit, ut orbem terrarum; sed quia ego exiguo nauigio facio, latro uocor; quia tu magna classe, imperator”.
Relieve en la Columna de Trajano: flota romana. Foto tomada del Project Trajan's Column de la University of St. Andrews.


Una reflexión de B. Plátina († 1481) sobre algunos malos pontífices medievales bien puede aplicarse a la actual reflexión sobre la elección de gobernantes honestos y la capacidad de reacción de la parte sana de la sociedad contra el cáncer de la corrupción.


B. Plátina, Liber de Vita Christi ac Omnium Pontificum, 140, 5-6.
Mira, te ruego, cuánto habían degenerado estos pontífices de sus antepasados, los cuales con su sangre nos dejaron esta república cristiana tan grande y magnífica. El pontífice romano, padre y protector de lo sagrado, se llevó ilícitamente las cosas sagradas, y quien habría debido castigar los sacrilegios se volvió autor de un gran sacrilegio.
Vide, quaeso, quantum degenerauerint ii pontifices a maioribus suis qui hanc rempublicam christianam tam amplam tamque magnificam suo sanguine nobis reliquere. Pontifex romanus, sacrorum pater et rex, sacra ipsa furto abstulit, et qui uindicare sacrilegia debuerat tanti sacrilegii factus est auctor.
En verdad esto ocurre en cualquier república cuando la ambición y avaricia de los malos es más fuerte que la virtud y sensatez de los buenos. Por eso en el clero deberían ser elegidos aquellos cuya vida y doctrina sea probada, no aquellos que no teniendo nada de virtud ni religión buscan para sí mismos el poder con ambición y soborno.
Hoc autem contingere in quauis republica consueuit, quando plus malorum ambitio et auaritia ualet quam bonorum uirtus et grauitas. In clerum igitur deligendi essent quorum uita et doctrina probata sit, non autem ii qui cum nil uirtutis et religionis habeant ambitione et largitione sibi potentiam quaerunt.

Naturalmente una sociedad ignorante de los más altos valores de la Humanidad camina hacia su descomposición y destrucción. Los actuales potentados de la Tierra creen (acertadamente) que con la ignorancia lograrán controlar fácilmente a las masas, pero se equivocan pensando que ese dominio será duradero. Esa misma ilusión ya la han tenido muchos otros poderosos, que concentraron poder, saber y riquezas en una élite y creyeron que podían cabalgar a largo plazo la sociedad monstruosa que creaban. A pesar de ellos es más grande la parte sana de la sociedad que empuja hacia adelante. Un malvado en un minuto puede destruir lo que cien buenos en un año construyeron, pero el camino que ellos desbrozaron queda abierto, la visión de lo bueno y lo bello que obtuvieron queda guardada en la memoria de la Historia, y los que vienen detrás no retroceden un paso en la autoconciencia de la dignidad humana.

jueves, 26 de febrero de 2015

Bula de Fundación de la Biblioteca Vaticana

Después de varios meses de trabajo, finalmente parece que faltan pocos días para la publicación de la primera entrega de mi edición de la colección de biografías papales del humanista Bartolomé Plátina, titulada "Liber de Vita Christi ac Omnium Pontificum" (Libro de la Vida de Cristo y de Todos los Pontífices). Esta primera entrega abarca tres siglos, desde el pontificado del papa Zacarías (741-752) hasta el pontificado de Víctor II (1055 – 1057), y estará a la venta en mi “Librería Medieval”. Inmediatamente espero poner manos a la obra para publicar las dos primeras partes (que abarcarán desde Jesucristo hasta la primera mitad del s. VIII. Esas secciones serán puestas on line en mi web “Magister Humanitatis”, para que puedan ser consultadas libre y gratuitamente.
Oleo de Sixto IV: obra cuya autoría se atribuye al pintor flamenco Justus van Gent o al español Pedro Berruguete. Museo del Louvre.

Siguiendo una anterior entrada (27/junio/2014) que dediqué a dar a conocer la figura de Plátina, ahora quisiera publicar la traducción de la bula titulada "Ad Decorem Militantis Ecclesiae", dictada por el papa Sixto IV el 15 de junio de 1475, con la cual se creó oficialmente la Biblioteca Vaticana, una de las más famosas en todo el mundo, y se nombró a Plátina como su primer director.
Sirva también este documento para conocer el latín administrativo vaticano y algunos aspectos del funcionamiento financiero de la curia de la segunda mitad del s. XV.

Al final agrego unas notas explicativas.

Biblioteca Vaticana, Arm. XXXI, 62, f. 115v - 116r
Sixto. Para perpetuo recuerdo del asunto.
Sixtus. Ad perpetuam rei memoriam.
INTRODUCCIÓN
1. Para ornato de la Iglesia militante, aumento de la fe católica, y también para comodidad y dignidad de eruditos y los que se aplican a los estudios de letras, el romano pontífice, auxilio de cualquier elogiable ejercicio liberal, para incitar más fácilmente a los cultores de las artes liberales a obtener tan excelsa cumbre de la condición humana, y verter lo adquirido en los demás, los exhorta con consejos paternos, los atrae con dones, los ayuda con favores, prepara bibliotecas y lugares adecuados para ellos, y para provecho de ellos reúne en un solo lugar los volúmenes esparcidos de las colecciones, en cuanto ve que esto se desarrolla ante el Señor provechosamente.
1. Ad decorem militantis Ecclesie, fidei catholice augmentum, eruditorum quoque ac litterarum studiis insistentium uirorum commodum et honorem, romanus pontifex, commendabilis cuiusque exercitii liberalis adiutor, ut sectatores liberalium artium eo facilius ad tam precelsum humane conditionis fastigium acquirendum, acquisitum uero in alios diffundendum, inducat, paternis eos hortatur monitis, muneribus allicit, beneficiis iuuat, bibliothecas et loca eis accommodata preparat, et sparsa librorum uolumina ad ipsorum profectum in unum reducit, prout in Domino conspicit salubriter expedire.
CREACIÓN DE LA BIBLIOTECA Y NOMBRAMIENTO DEL BIBLIOTECARIO
2. De ahí es que, habiendo descubierto dispersos en nuestro palacio apostólico abundantes volúmenes de obras nuestras y de romanos pontífices predecesores nuestros, puestos en lugares inciertos e inseguros, descuidados en parte por antigüedad, en parte por negligencia, nos ocupamos que ellos, adornados con todo refinamiento, fuesen colocados en el debido orden en un lugar único, seguro, delimitado y cómodo, y por medio de nuestro dilecto hijo maese Bartolomé Plátina, escritor y confidente nuestro, al cual destinamos para director de la biblioteca y custodio de aquellos libros, ordenamos que sean protegidos con todo cuidado y empeño.
2. Hinc est quod, cum Nos in palatio nostro apostolico quamplura librorum uolumina romanorum pontificum predecessorum nostrorum et nostra sparsa, nullo certo aut fido loco conclusa, partim uetustate, partim incuria minus decenter curata, deprehenderimus, illa in unum, certum, determinatum et commodum locum, omni cultu ornata, ad ordinem decentem disposita esse curauimus, et per dilectum filium magistrum Bartholomeum Platinam scriptorem et familiarem nostrum, quem ipsorum librorum et bibliothece gubernatorem et custodem deputauimus, omni cura et studio custodiri iussimus.
PROVISIÓN DE FONDOS
3. Y para que se pueda mantener, conservar e innovar los códices y la misma biblioteca, para que de ningún modo el tiempo, que Dios rechace, los dañe, por autoridad apostólica, según el tenor de la presente, en perpetuo damos, aplicamos y asignamos todas y cada una de las cantidades de dinero provenientes de las usuales dispensas que a veces se hace por Nos y la Sede Apostólica por demandantes respecto a votos laicales, o sea de cualquiera de las Signaturas y sobre los sellados de cualquiera de las cartas apostólicas así como de los escritos de nuestra Penitenciaría y también de las provenientes de cualquiera de los notarios de la curia romana, y también esos cien florines de oro que legítimamente corresponden a Nos y a mis sucesores, que suelen dar como tributo al romano pontífice en funciones los dilectos hijos redactores de las cartas apostólicas en la navidad de nuestro Señor Jesucristo, los asignamos a dicha biblioteca, para su conservación, innovación, aumento y soporte de los gastos de los que se dedican a ella.
3. Et quo codices et ipsa bibliotheca manuteneri, conseruari ac innouari possit, ne qua uetustas, quod Deus auertat, illis officiat, omnes et singulas pecuniarum summas ex dispensationibus per Nos et Sedem Apostolicam aliquando fieri solitis scriptoribus ad laicalia uota aspirantibus, uidelicet ex quibuscunque Signaturis et super resignationibus quaruncunque litterarum apostolicarum necnon Penitentiarie nostre scriptorum ac etiam notariorum quorunlibet romane curie prouenientes, et ad Nos et eosdem successores legitime spectantes necnon centum florenos auri, quos dilecti filii magistri litterarum apostolicarum scriptores romano pontifici pro tempore existenti in natiuitate Domini nostri Iesu Christi pro exenio donare consueuerunt, eidem bibliothece pro illius conseruatione, innouatione et augmento ac onerum ei incumbentium supportatione auctoritate apostolica tenore presentium perpetuo donamus, applicamus et appropriamus.
NORMAS DE CONTROL FINANCIERO
4. Por consiguiente que todas los antedichas sumas, obtenidas tal como se dice antes, sean recibidas y reunidas aparte por el depositario general y el de los clérigos de la Cámara Apostólica, que entonces estén en funciones.
4. Ita quod de cetero singule pecunie predicte, ut prefertur prouenientes, per depositarium generalem ac clericorum Camere Apostolice, pro tempore existentes, recipiantur et colligantur.
5. De ningún modo se puede obligar a esos oficiales a decidir entregar dicho dinero a nadie más que al depositario, ni ser coaccionados contra su voluntad por nadie a ello, sino solo a los antedichos clérigos y depositario; y ciertamente habrá sido inválido y nulo todo lo que se intentase contra ellos por cualquiera, con la autoridad que sea, a sabiendas o por ignorancia.
5. Decernentes eosdem officiales ad soluendum pecunias predictas alicui alteri preterque eidem depositario minime teneri, neque ad id a quoquam inuitos coartari posse, sed dumtaxat clericis et depositario supradictis; necnon irritum et inane quicquid secus super his a quoquam, quauis auctoritate, scienter uel ignoranter, contigerit attentari.
6. Queremos que las antedichas sumas sean diligente y lealmente dispuestas por completo para lo asignado y no para otras cosas y sean invertidas útilmente por medio de los mencionados depositario y decano de los clérigos de la Cámara que estén en funciones.
6. Volumus autem quod pecunie predicte per dictos depositarium et antiquiorem ex clericis Camere pro tempore existentes diligenter et fideliter in premissum et non aliud componantur omnino et utiliter conuertantur.
7. Y que estén obligados cada año a dar cuentas de la recepción y disposición de ellas, bajo pena de excomunión, en la cual incurrirán a menos que subsanen su tardanza dentro de un mes después de la conclusión de dicho año.
7. Quodque de huiusmodi receptione et expositione singulis annis teneantur reddere rationem, sub excommunicationis pena, quam, nisi infra mensem post lapsum dicti anni suam moram purgauerint, eo ipso incurrant.
SANCIONES A LOS INFRACTORES
8. Por tanto que a nadie se le permita infringir este documento de nuestra donación, dedicación, asignación, constitución y voluntad, o con temeraria osadía contradecirlo. Pero si alguien se atreviese a hacerlo, que sepa que va a incurrir en la cólera de Dios omnipotente y de sus santos apóstoles Pedro y Pablo.
8. Nulli ergo [omnino hominum liceat hanc paginam] nostre donationis, applicationis, appropriationis, constitutionis et uoluntatis infringere, [uel ei ausu temerario contraire]. Si quis [autem hoc attemptare presumpserit, indignationem omnipotentis Dei et beatorum Petri et Pauli apostolorum eius se nouerit incursurum].
FECHA DE LA BULA
9. Dado en Roma, el año de la encarnación del Señor 1475, en el décimo séptimo día antes de las calendas de julio, en el cuarto año de nuestro pontificado.
9. Datum Rome anno incarnationis dominice MCCCCLXX quinto, decimoseptimo calendas iulii, pontificatus nostri anno quarto.

Notas:
. Las subdivisiones, títulos y numeración de párrafos no existen en el texto latino, los he introducido yo para que el lector encuentre más organizada la materia y facilitar la citación del texto.
. Coloco entre corchetes [] texto de la ediciones de la bula de 1477 y 1481. En 1475 iba: “et cetera”.
. Pongo en cursiva las palabras de la bula con peculiaridades ortográficas.
. n. 3: “scriptoribus ad laicalia uota aspirantibus” (= por demandantes respecto a votos laicales): los fieles que escribían a la Curia solicitando algún tipo de dispensa relativa al matrimonio.
. n. 3: “ex quibuscunque Signaturis ... necnon Penitentiarie nostre” (= de cualquiera de las Signaturas …. así como ….. de nuestra Penitenciería): los tribunales vaticanos se llamaban “Signatura de Justicia” (para demandas contenciosas: por ejemplo pleitos sobre nombramientos, límites de jurisdicción), “Signatura de Gracia” (para demandas administrativas o de gracias, por ejemplo solicitar nombramientos, ampliación de poderes, solicitar clemencia ante una sentencia firme) y la Penitenciaría (para cuestiones del fuero interno, por ejemplo: indulgencias y excomuniones). Se debían pagar diversas tasas por todos los trámites en estos tribunales.
. n. 3: “dilecti filii magistri litterarum apostolicarum scriptores …. pro exenio donare consueuerunt” (= que suelen dar como tributo …. los dilectos hijos redactores de las cartas apostólicas): los funcionarios que trabajaban redactando y tramitando documentos pagaban para obtener esos cargos y además anualmente entre todos versaban 100 florines de oro (1 florín = 3, 4 gr. de oro). Los cargos podían ser revendidos, alquilados o usados como fianza; tras la muerte del funcionario el cargo volvía a la curia que podía revenderlo. Décadas más tarde se impuso la costumbre de negociar a través de “colegios” y no tratar individualmente, lo cual facilitaba al Vaticano la recolección de tasas, y eran los colegios los que se encargaban de vender o alquilar los cargos. Existieron gran variedad de cargos en venta, desde altos puestos de la curia, solo accesible a clérigos de gran riqueza, hasta pequeños puestos de funcionarios, o títulos meramente honoríficos, por lo general para laicos adinerados que buscaban prestigio.
. n. 4: “per depositarium generalem ac clericorum Camere Apostolice” (= por el depositario general y el de los clérigos de la Cámara Apostólica): la Cámara Apostólica era el organismo encargado de las finanzas del Vaticano. Estaba encabezado por el camerarius (= camarlengo), y detrás de él iban un grupo de asesores, los clerici Camerae, el tesorero general y el poderoso depositarius generalis, que vigilaba la recolección y administración de los diversos ingresos del Vaticano y ejercía la función de banquero, gestionando los grandes préstamos y negocios; el depositario general solía ser un laico, por lo general un miembro de la familia Medici.

lunes, 26 de enero de 2015

Un Cuento Medieval

Una fría y oscura noche en los Andes un pastor cuidaba su rebaño, acurrucado bajo una enorme peña para protegerse del viento. Se apagaban las brasas del pequeño fuego que había encendido, cuando de improviso se plantó ante él un ladrón armado con un largo machete. Su escopeta estaba demasiado lejos y sabía que antes de robarle el rebaño el forajido le quitaría la vida. Se incorporó a prisa pero su adversario le impedía cualquier posibilidad de fuga. Entonces el pastor grito con voz potente “Orcotunán, zambo al cuello”. El atacante sorprendido vaciló un instante y miró alrededor. El pastor volvió a gritar más fuerte aún: “Orcotunán, zambo al cuello”. El otro ya alzaba el afilado machete para herirlo, cuando en ese instante de entre las sombras saltó con un rugido sordo una sombra que atenazó mortalmente del cuello al ladrón: era “Orcotunan”, el fiel, inteligente y feroz perro guardián del pastor.
Este relato nos lo narraba (y casi escenificaba) mi padre, como ocurrido a su abuelo. Al hacerlo se insertaba en una tradición narrativa milenaria. Si nos fijamos solo en los relatos cortos, podemos destacar en Grecia las “fabulas”, protagonizadas por animales y objetos inanimados que arrojan una enseñanza moral, como las famosas atribuidas a Esopo. Por otro lado la “mitología” y la “épica”, en el umbral entre la fe y lo ficticio, con multitud de relatos cortos sobre las andanzas de dioses y héroes, por lo general para dar una visión cosmológica, o para adoctrinar moralmente. más adelante, en época romana destacaron las “anécdotas” que narrando un suceso básicamente real, pero casi siempre literariamente retocados, resaltan el carácter de un personaje y además suelen contener un mensaje moral (Véase entrada 16/XI/2011; 18/VI/2012;  26/VIII/2014).
Junto a esos géneros del pasado, en la Europa medieval apareció, sobre todo en autores religiosos, el relato “ejemplar”: un supuesto suceso que mostraba el premio a la virtud y el castigo a la impiedad (Véase entrada 30/X/2012; 28/XI/2012). También floreció la hagiografía, en la que mártires, vírgenes y eremitas relevaban la mitología pagana con sus milagros y hazañas sobrehumanas (véase entrada 4/XII/2013; 22/I/2014). Junto a esos relatos de corte religioso o moralizante, surge las múltiples formas del “cuento”: relatos breves cuya función principal es simplemente entretener (haciendo reír, llorar, admirar o temblar) y en el que los demás elementos religiosos, morales, políticos, históricos, ocupan un puesto meramente decorativo. Por ahí pueden desfilar reyes, princesas, guerreros, moros, judíos, papas, monjes, campesinos, demonios, monstruos, asesinatos, traiciones, heroísmo, realidad, ficción, con la única finalidad de mantener atrapada la audiencia. En el cuento se mezcla lo cotidiano con lo maravilloso: un campesino puede llegar a rey, una mujer es elegida papa, en el huerto de casa puede haber un tesoro enterrado, un pillo puede engañar al demonio. Los límites de lo histórico, lo real y lo posible se mezclan y diluyen con lo fantástico
A veces estos relatos perderán su naturaleza inofensiva original y se convertirán en arma para criticar o ensalzar personajes o instituciones, como por ejemplo el relato de la papisa Juana (véase entrada 25/X/2014), que originalmente debió ser un cuento etiológico para ilustrar e impresionar a los peregrinos que visitaban Roma, y que poco a poco saltó de la ficción y se convirtió en una denuncia contra la corrupción del papado. Otras veces un argumento fecundo en manos hábiles se desarrolló hasta convertirse en “galaxias literarias” como ocurrió con los múltiples relatos sobre Arturo, Roldán y Robin Hood, y su larga galería de personajes secundarios.
Conrado II al saber el destino del niño, ordena matarlo. Ilustración en un manuscrito del s. XIV de la “Nuova Cronica” de Giovanni Villani (Wikimedia Commons).

Veamos ahora un cuento inspirado en la sucesión del emperador germánico Conrado II († 1039) por su hijo Enrique III († 1056). En la realidad fue una sucesión pacífica de padre a hijo, pero en la ficción las cosas fueron más interesantes. El cuento tuvo tanto éxito que tiempo después muchos historiadores medievales creyeron que era cierto.

Gotifredus Viterbensis, Pantheon, 34, en MGH, SS, t. 22, p. 243.

El emperador Conrado II no perdonaba a ninguno que quebrase la paz. Por eso el conde Lupoldus, violador de la paz, temiendo que lo matase el emperador, huye a un lejanísimo bosque y ahí solo con su mujer se escondía en una cabaña.
Conradus imperator Secundus nulli uiolatori pacis parcebat. Unde comes Lupoldus, uiolator pacis, timens occidi ab imperatore, fugit in siluam remotissimam, ibique cum uxore sua solus in tugurio latitabat.
Sucedió que el emperador tras una cacería se alojó ahí por casualidad; y aquella noche la condesa dio a luz un niño.
Contigit imperatorem ex uenatione sua fortuito casu illuc diuertisse; et ea nocte peperit comitissa masculum.
Al llorar este, una voz del cielo dijo: “¡Oh emperador! este niño será tu yerno y heredero”.
Quo uagiente, uox de celo ait: “O imperator! infans iste erit tibi gener et heres”.
Tras oír tres veces esa voz, el emperador se alza al amanecer y a dos criados que halló les dijo: “Id y matad aquel infante [y presentadme su corazón]”.
Hac uoce tertia uice audita, surgit imperator diluculo, et inuentis duobus suis famulis, dixit: “Ite et occidite illum infantem [et cor ipsius representate michi]”.
Aquellos van, cogen al infante, pero apiadados de él, no lo matan, sino que lo ponen sobre un árbol y lo abandonan. En cambio al rey le presentan el corazón de una liebre en vez del corazón del infante. Y el rey los recompensó.
Qui euntes, accipiunt infantem, sed miserti ipsius, non occidunt, set super arborem ponunt atque relinquunt. Regi autem representant cor leporis pro corde infantis. Rex autem eos remunerauit.
Más tarde un duque que pasaba por ahí, encuentra el niño, se lo lleva y lo adopta como hijo.
Transiens postea inde dux quidam, inuenit et deportat infantem, et adoptat eum in filium
Mucho tiempo después el emperador ve en casa del duque al muchacho, y sospecha que sea aquel que mandó matar, y lo toma como vasallo.
Imperator longe post in domo ducis uidet puerum, et habet suspectum ne sit ille quem precepit occidi, et assumit eum quasi pro cliente.
Y le ordena que lleve a la reina una carta suya , en la que ordenaba a la reina que, una vez leída la carta, lo hiciese matar.
Et precipit ut ad reginam litteras suas portet, in quibus precipiebat regine ut, uisis litteris, faciat eum occidi.
El muchacho lo hace ignorando el asunto, y se hospeda en casa de un sacerdote que, mientras él dormía, le sustrajo y abrió la carta.
Puer autem rem ignorans pergit, et in domo sacerdotis hospitatur qui, ei dormienti, litteras subripuit et aperuit.
Y vista ahí la muerte del muchacho, escribió otra carta de este modo: “Cuando veas a este muchacho, oh reina, de inmediato dale nuestra hija en esposa, si amas tu vida”. Y esta carta la volvió a poner en la bolsa del muchacho.
Et uisa ibi morte pueri, alias litteras scripsit in hunc modum: “Cum uideris hunc puerum, o regina, statim da ei filiam nostram in uxorem, sicut diligis uitam tuam”. Et istas litteras reposuit in marsupium pueri.
El muchacho partió sin saber nada; y así de inmediato le fue entregada la hija del rey.
Puer nescius abiit; et ita filia regis statim tradita est ei.

En otra versión el final es narrado con más detalle.

Martinus Oppaviensis, Chronicon Pontificum et Imperatorum, en MGH, SS, t. 22, p. 467
Y después de cierto tiempo el rey lo envió con un carta a la emperatriz, escribiéndole que ella, bajo pretexto de darle una gracia, el día que el joven llegase ante ella, lo estrangulase en secreto.
Et post aliquod tempus misit eum cum litteris ad imperatricem, scribens ut ipsa, sub optentu gracie sue, eo die quo ipse iuuenis ad ipsam ueniret, ipsum occulte suffocaret.
Pero mientras el joven iba de camino, al reposar en casa de un presbítero, mientras él dormía, el presbítero rebuscando su llamativa bolsa, vio la carta del emperador y abriéndola con cuidado la cambió para bien.
Sed iuuene iter agente, cum in domo cuiusdam presbiteri quiesceret, presbiter ipso dormiente curiosam ipsius bursam pertractans, litteras imperatoris conspexit et illas caute aperiens, illi feliciter conmutauit.
Pues borrando “que ese mismo día muera “, puso “que ese mismo día se case con mi hija”.
Nam abraso “ipso die moriatur”, reposuit “ipso die filia mea tradatur”.
Lo cual fue hecho, aunque con gran sorpresa de la emperatriz, a causa de tan imprevisto y sorprendente mandato.
Quod et factum est, licet cum magna ammiracione imperatricis propter tam subitum et stupendum mandatum.
Al saber eso el emperador se quedó atónito. Pero después que averiguó que su verdadero padre, al que el creía campesino, había sido un noble conde, se mitigó su dolor.
Quod imperator percipiens obstupuit. Sed postquam inuestigauit illum uerum ipsius patrem nobilem comitem fuisse, quem rusticum credebat, dolor ipsius mitigatus est.
Este Enrique, después que sucedió a Conrado, construyó un gran monasterio en el lugar de su nacimiento.
Qui Henricus, postquam Conrado successit, in loco natiuitatis sue magnum construxit monasterium.