viernes, 26 de septiembre de 2014

ROLDÁN PREFECTO DE LA MARCA DE BRETAÑA

El a. 778 Carlomagno pensó que todas las circunstancias le eran favorables para asestar un golpe decisivo a la amenaza musulmana que se agazapaba en la península ibérica. El año 774 había destruido el reino longobardo y deportado a Desiderio, su último rey, aquietando así las cosas en la península italiana;  los revoltosos sajones estaban momentáneamente en paz tras la campaña del 776-777 y el bautismo de gran parte de ellos. El norte de la península ibérica entonces era un “todos contra todos”, en que cada pequeño reino luchaba celosamente por extender o defender su señorío, sin importar si el amigo o enemigo era cristiano (vasco, navarro, asturiano, etc) o musulmán. En este contexto no asombra que el a. 777 una delegación musulmana acudió ante Carlomagno para solicitar su intervención contra los propios musulmanes (y contra los cristianos que hiciese falta).

Einhardus, Annales, a. 777-778 (MGH, SS, t. 1, p. 159)
A este mismo lugar y en esta mismas fechas vino ante la presencia del rey un sarraceno de Hispania llamado Ibinalarabi con otros socios sarracenos, sometiéndose él y las ciudades en las que el rey de los sarracenos lo había puesto al mando ….....
Venit in eodem loco ac tempore ad regis praesentiam de Hispania sarracenus quidam nomine Ibinalarabi cum aliis sarracenis sociis suis, dedens se ac ciuitates, quibus eum rex sarracenorum praefecerat. …..........
Entonces, por persuasión del antedicho sarraceno, concibiendo la esperanza fundada de capturar algunas ciudades en Hispania, congregando su ejército, se puso en marcha, ….
Tunc ex persuassione praedicti sarraceni spem capiendarum quarundam in Hispania ciuitatum haud frustra concipiens, congregato exercitu, profectus est, …...


En la versión legendaria el apóstol Santiago incita a Carlomagno a invadir la Península para expulsar a los musulmanes. Ilustración de las Grandes Chroniques de France, BNF Ms. Fr. 10135 (s. XIV), f. 134v.

Carlomagno ejecutó su ofensiva de un modo similar a su campaña italiana: un movimiento de tenazas en la que el grueso del ejército penetraba por Cataluña, mientras que una fuerza expedicionaria menor, dirigida por el propio Carlomagno, entraba por la ruta más inhóspita de los Pirineos navarros.


Annales Laurissenses, a. 778 (MGH, SS, t. 1, p. 158)
Entonces nuestro señor el rey Carlos marchó a tierras de Hispania por dos caminos: uno a través de Pamplona, per la cual el magno rey marchó hasta Zaragoza, y ahí los que venían desde la región de Burgundia, Austria o Baviera, Provenza, Septimania y la región de los longobardos, y ante la susodicha ciudad se unieron los ejércitos desde ambas direcciones.
Tunc domnus Carolus rex iter peragens partibus Hispaniae per duas uias, una per Pampilonam, per quam ipse supradictus magnus rex perrexit usque Caesaraugustam, ibique uenientes de partibus Burgundiae, et Austriae uel Baioariae, seu Prouinciae et Septimaniae, et pars langobardorum, et coniungentes se ad supradictam ciuitatem ex utraque parte exercitus.
Ahí, tras recibir rehenes de Ibinalarabi, de Abutauro y de muchos sarracenos, destruir Pamplona, subyugar a los vascos hispanos e incluso a los navarros, volvió a tierras de Francia.
Ibi, obsides receptos de Ibinalarabi et de Abutauro et de multis sarracenis, Pampilona distructa, hispani wascones subiugatos, etiam et nabarros, reuersus in partibus Franciae.


A su paso la maquinaria bélica franca trituró por igual a musulmanes y a cristianos. Y aunque Carlomagno no consiguió el objetivo principal, que sin duda era capturar la estratégica y bien fortificada ciudad de Zaragoza, prefirió retirarse con sus fuerzas intactas, en lugar de un largo asedio, Sin duda Carlomagno tenía en cuenta que sajones, normandos, italianos, eslavos o bizantinos en cualquier momento podían inquietar otras regiones de su imperio.Pero durante la retirada de lo que parecía un fácil paseo triunfal, una columna del ejército franco que volvía a Francia a través de los Pirineos sufrió una emboscada, que se convertirá en la más célebre de la historia.
Leamos el relato que hace el secretario de Carlomagno y contemporáneo al suceso:


Einhardus, Vita Karoli, n. 9 (MGH, SS, t. 2, p. 447-448)
En verdad mientras combatía frecuentemente y casi de continuo con los sajones, tras colocar guarniciones en lugares adecuados, se dirige a Hispania con todas las fuerzas militares posibles.
Cum enim assiduo ac paene continuo cum saxonibus bello certaretur, dispositis per congrua confiniorum loca praesidiis, Hispaniam quam maximo poterat belli apparatu adgreditur.
Tras atravesar el paso de los Pirineos y recibir en rendición todos los bastiones y castillos que había atacado, vuelve con su ejército a salvo e incólume; excepto por el hecho que al volver tocó experimentar brevemente la perfidia vasca en las alturas de los Pirineos.
Saltuque Pyrinei superato, omnibus quae adierat oppidis atque castellis in deditionem acceptis, saluo et incolomi exercitu reuertitur; praeter quod in ipso Pyrinei iugo wasconiam perfidiam parumper in redeundo contigit experiri.
Pues ya que el ejército iba extendido en larga columna, según lo permitía las características del lugar y los desfiladeros, los vascos, puestas emboscadas en la cumbre de la montaña en verdad por lo frondoso de los bosques, que ahí hay muchos, el lugar es adecuado para hacer emboscadas atacando desde lo alto a la parte final de los pertrechos y a los que yendo últimos de la formación daban escolta a los que iban delante, los despeñan al barranco adyacente, y trabando combate con ellos, matan a todos hasta el último. Y tras robar los bagajes, con gran rapidez se dispersan en distintas direcciones, protegidos por la noche que ya caía.
Nam cum agmine longo, ut loci et angustiarum situs permittebat, porrectus iret exercitus, wascones, in summi montis uertice positis insidiis est enim locus ex opacitate siluarum, quarum ibi maxima est copia, insidiis ponendis oportunus extremam impedimentorum partem, et eos, qui nouissimi agminis incedentes, subsidio praecedentes tuebantur, desuper incursantes, in subiectam uallem deiciunt, consertoque cum eis proelio, usque ad unum omnes interficiunt. Ac direptis impedimentis, noctis beneficio quae iam instabat protecti, summa cum celeritate in diuersa disperguntur.
En esta acción favorecía a los vascos la ligereza de sus armas y la naturaleza del lugar en que ocurrió. Por el contrario la pesadez de sus armaduras y lo malo del terreno puso a los francos en desventaja en todo ante los vascos.
Adiuuabat in hoc facto wascones et leuitas armorum et loci in quo res gerebatur situs. E contra francos et armorum grauitas et loci iniquitas per omnia wasconibus reddidit impares.
En este combate murieron Eckard, intendente de palacio, el conde palatino Anselmo y Roldán, prefecto de la marca de Bretaña, junto con otros muchos.
In quo proelio Eggihardus, regiae mensae praepositus, Anselmus comes palatii, et Hruodlandus, brittannici limitis praefectus, cum aliis compluribus interficiuntur.
Y este hecho hasta el presente no ha podido ser castigado, porque el enemigo, una vez lo cometió, de tal modo se dispersó que no ha quedado noticia de dónde pueda buscarse esa gente.
Neque hoc factum ad praesens uindicari poterat, quia hostis, re perpetrata, ita dispersus est ut ne fama quidem remaneret ubinam gentium quaeri potuisset.


Una facción o grupo de clanes vascos obrando por propia iniciativa (Einhardus recalca que son vascos, pero también que no se sabe dónde habitan, por lo tanto no fue una acción de guerra convencional) decide vengarse de los francos por los atropellos cometidos al pasar por su territorio. Aprovechando su buen conocimiento del territorio, que es abrupto y con fuertes pendientes, realizan con éxito un ataque sorpresivo contra la expuesta retaguardia y los mozos que conducían las acémilas con el equipaje.
Colocados estratégicamente en lugares altos, inaccesibles para la caballería, arrojarían troncos, rocas y flechas que causarían numerosas bajas y caos en las filas, incapaces de maniobrar en ninguna dirección, atrapados entre el barranco y sus atacantes, estorbándose entre ellos mismos y equipados inadecuadamente para la lucha en ese terreno.
Roldán muere y su alma nace en el cielo, acogida por los ángeles. Ilustración de las Grandes Chroniques de France, BNF Ms. Fr. 10135 (s. XIV), f. 144r.

 ¿Por qué obtuvo tanta resonancia esta escaramuza, más cercana a un golpe de mano de una “guerra de guerrillas” que a una batalla convencional, sin ningún valor estratégico, en la que probablemente solo se perdieron como mucho unos pocos cientos de soldados, además de tres personajes de rango intermedio, desligados de la familia real ?
El solo hecho que Einhardus le dedique tanto espacio a este suceso (casi todo el capítulo 9), teniendo en cuenta la brevedad con la que relata muchos sucesos más importantes, y sobre todo teniendo en cuenta que Einhardus pasa rápidamente todas las numerosas gestas militares ocurridas durante el reinado de Carlomagno, es una clara indicación que esta emboscada ya se había vuelto célebre a la muerte de Carlomagno.
El primer poeta anónimo, que con la magia de la palabra convirtió la escaramuza en gesta heroica, no pudo recurrir al recurso de decenas de miles de moros, pues los hechos reales todavía eran muy recientes, pero seguramente trazó las líneas magistrales que otros poetas seguirían: el pequeño grupo de valerosos guerreros francos encabezados por el héroe Roldán, tras haber vencido mil veces al enemigo en leal combate, esta vez caen ante la perfidia y la superioridad numérica. El sentimiento de indignación que debía producir entre el público está bien reflejado en las palabras finales de Einhardus: “Este hecho hasta el presente no ha podido ser castigado”.
Con el tiempo el enemigo ya no serán los vascos, que también son cristianos y cuyo pueblo no tiene ningún lustre, sino el musulmán, un adversario rico y poderoso, enemigo de Cristo y capaz de toda perfidia. Junto a Roldán se creará una serie de personajes, con alguna base histórica o puramente ficticios, y una serie de acontecimientos previos y posteriores, que complementan y profundizan los detalles que la curiosidad humana exige saber sobre el héroe. Con el aporte de diferentes poetas, poco a poco se fue forjando una gran epopeya.
Un par de siglos más tarde esos relatos legendarios, ya bien conocidos por todos, han suplantado los escasos datos históricos. Incluso Carlomagno, un personaje histórico bien conocido, parece a ratos desaparecer ante el producto legendario de los poetas. Así, cuando por primera vez se ponen por escrito estos relatos populares, toman la forma primero de la legendaria “Historia Karoli Magni” (tal como se conserva en latín en el Codex Calixtinus), y poco después la del poema heroico “El Cantar de Roldán”, en francés medieval y en anglo-normando. Desde entonces Roldán, prefecto de la marca de Bretaña, muerto en algún lugar indeterminado de los Pirineos, sigue vivo en la leyenda.

martes, 26 de agosto de 2014

Anécdotas de Augusto, emperador e intelectual

El pasado 19 de agosto se cumplieron 2000 años de la muerte del emperador Augusto († 14 d. C.). Al nacer (63 a. C.) recibió el nombre de Gayo Octavio, como su padre. Cuando fue adoptado (45 a. C.) por su tío, el dictador Julio César, pasó a llamarse Gayo Julio César Octaviano. Y finalmente cuando se convirtió en el primer emperador de Roma (27 a. C.) fue oficialmente llamado César Augusto.
Desde siempre ha sido justamente alabada su figura como estadista, legislador y mecenas del arte, que tomó de la mano la vetusta república oligárquica de Roma, dividida por incesantes guerras civiles, y la convirtió en un pujante Principado, que supo organizar todas las fuerzas heterogéneas que formaban el colosal imperio y forjar las bases jurídicas, administrativas e ideológicas de la unidad del Imperio.
En las últimas décadas novelas y series de televisión también han divulgado y puesto en primer plano su faceta como astuto político, que siendo solo un joven, supo navegar en las turbulentas aguas de la política romana, sabiendo escoger con oportunidad los tiempos para unirse o apartarse de los distintos bandos, aparecer o desaparecer del primer plano, hasta finalmente quedar como el único e indiscutible dueño de Roma.
Menos se ha hablado sobre su faceta como escritor, en gran medida con razón, pues prácticamente todas sus obras se han perdido o solo nos han llegado escasos fragmentos.
Aunque perdidos, sabemos con total certeza que escribió un Rescripta Bruto de Catone, que fue una respuesta al panegírico que había escrito Bruto el Joven († 42 a. C.) en alabanza de Catón de Útica († 46 a. C.), que era el icono de una facción de la aristocracia. También escribió unas Hortationes ad Philosophiam (Exhortaciones a filosofar); unas memorias conocidas como Commentarii de Vita Sua, que abarcaban hasta el final de la guerra cantábrica (24 d. C.); terminó una obra sobre geografía italiana que había proyectado M. Vipsanio Agripa, el notable general, arquitecto de acueductos y geógrafo, y que tituló Descriptio Italiae; escribió una Vita (Biografía) de su estimado hijastro Druso el Mayor, muerto prematuramente el a. 9 a. C. También incursionó en la poesía con un poema titulado Sicilia y un libro de epigramas (del que solo han llegados unas líneas). Incluso empezó a escribir una tragedia sobre el mitológico héroe griego Ajax, pero disgustado por el resultado, la destruyó. Solo han llegado hasta nosotros algunas epístolas y su Index Rerum a Se Gestarum, que escribió poco antes de morir, y que contiene un apretado resumen de toda su actividad. Por el carácter y la brevedad de la obra fue esculpida en numerosos monumentos y gracias a eso ha llegado hasta nosotros como ejemplo de su estilo ágil y conciso.

Representación del joven Augusto como sumo pontífice. En el Museo Nazionale Romano. Foto de Wikipedia.

La agudeza de su inteligencia y su personalidad también ha quedado reflejado en pequeñas anécdotas de la vida diaria, que felizmente para nosotros fueron conservadas por varios escritores romanos. A continuación veamos algunas, tomadas principalmente de Macrobio.


Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 2
Él había escrito una tragedia sobre Ajax y la había destruido porque le desagradaba. Después Lucio Vario, escritor de tragedias, le preguntó qué fue de su Ajax, y él le dijo: “Cayó bajo la esponja”.
Aiacem tragoediam scripserat, eandemque, quod sibi displicuisset, deleuerat. Postea Lucius Varius, tragoediarum scriptor, interrogabat eum, quid ageret Aiax suus, et ille: “In spongiam -inquit- incubuit”.
Nótese que en latín “spongia” significa esponja (que se usaba como una mota para borrar lo escrito) y también la cota de malla de los guerreros. Por lo tanto la frase indica que “cayó bajo la esponja” es decir que la obra fue borrada; pero al mismo tiempo puede significar: “yace en su cota de malla”, evocando que Ajax enloqueció y luego se suicidó a causa de la disputa por la armadura de Aquiles.


Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 3
El mismo Augusto, ya que uno tembloroso le daba una solicitud, y ora la tendía, ora la retiraba, le dijo: “¿Piensas que estás dando un as a un elefante?”.
Idem Augustus, cum ei quidam libellum trepidus offerret, et modo proferret, modo retraheret, “Putas -inquit- te assem elephanto dare?”.
El hombre que tembloroso ante la presencia del poderoso Augusto no sabe si hace bien entregando su solicitud o es un atrevimiento que le puede costar caro, es bien representado con la figura del que quiere colocar un as (la moneda más pequeña, como un céntimo) en la trompa de un inmenso y temible elefante (pensemos que el elefante era usado como arma de guerra y estaban lejos de verlos como hoy vemos a los apáticos elefantes de circo o zoológico).

Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 6.
Su afabilidad se mostró con el joven Herenio entregado a los vicios, al cual, ya que le ordenó abandonar el campamento y él suplicante dijese este lamento: “¿Cómo volveré a mi patria? ¿Qué diré a mi padre?, le respondió: “Dile que yo no te caía bien”.
Urbanitas eiusdem innotuit circa Herennium deditum uitiis iuuenem, quem, cum castris excedere iussisset et ille suplex hac deprecatione uteretur: “Quomodo ad patrias sedes reuertar? Quid patri meo dicam?”, respondit: “Dic me tibi displicuisse”.


Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 8
A Galba, cuyo cuerpo estaba deforme por una joroba, que defendía una causa en su presencia y frecuentemente decía: “Corrígeme, si algo desapruebas”, le respondió: “Yo puedo aconsejarte, no puedo enderezarte”.
Galbae, cuius informe gibbo erat corpus, agenti apud se causam, et frequenter dicenti: “Corrige in me, si quid reprehendis”, respondit: “Ego te monere possum, corrigere non possum”.
En latín “corrigere”, como "corregir" en castellano, significa enmendar un error (a lo que se refiere Galba), pero también enderezar o remediar un defecto físico (a lo que se refiere Augusto).


Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 11.
Habiendo oído que entre los niños menores de dos años que en Siria Herodes, rey de los judíos, ordenó matar, también había matado a su propio hijo, dijo: “Mejor es ser un puerco de Herodes que un hijo de Herodes”.
Cum audisset inter pueros quos in Syria Herodes, rex Iudaeorum, intra bimatum iussit interfici, filium quoque eius occisum, ait: “Melius est Herodis porcum esse quam filium”.
La autenticidad de esta anécdota ha levantado suspicacias entre los estudiosos; primero por la alusión al episodio del evangelio de Mt 2: 16 (la matanza de los inocentes); y segundo por el hecho que la ejecución de los hijos de Herodes el Grande ( 4 a. C.), Alejandro, Aristóbulo y Antípatro contaron con la aprobación del mismo Augusto. A pesar de todo no es inverosímil que Augusto (que solo formalmente dio el consentimiento, y no tuvo nada que ver en el juicio) lanzase esta censura contra el sanguinario rey. La frase hace referencia a la costumbre judía de no comer carne de cerdo, por lo tanto un cerdo estaba más a salvo en la corte de Herodes que los propios hijos del rey.



Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 12.
Fue llevado por uno a una cena bastante parca y casi cotidiana, pues él casi no se negaba a nadie que le invitaba. Así pues tras la cena, yéndose vacío y sin ningún festejo, mientras se despedía solo le susurró esto: “No sabía que yo te era tan familiar”.
Exceptus est a quodam cena satis parca et quasi quotidiana, nam paene nulli se inuitanti negabat. Post epulum igitur, inops ac sine ullo apparatu discedens, uale dicenti, hoc tantum insusurrauit: “Non putabam me tibi tam familiarem”.

Macrobius, Saturnales, lib. II, cap. 4: 29
Al volver glorioso de la victoria de Accio, entre los que le felicitaban se acercó uno que tenía un cuervo al que le había enseñado a decir: “¡Ave César, victorioso comandante!”. El César admirado compró el ave por 20 mil monedas.
Sublimis Actiaca uictoria reuertebatur, occurrit ei inter gratulantes coruum tenens, quem instituerat haec dicere: “Aue Caesar, uictor imperator!”. Miratus Caesar officiosam auem uiginti milibus nummum emit.
Un socio del comerciante, al que no le había tocado nada de esa generosidad, aseguró al César que aquel también tenía otro cuervo, y le rogó que le obligase a traerlo. Traído, dijo las palabras que había aprendido: “¡Ave Antonio, victorioso comandante!”. Para nada enfadado, consideró suficiente ordenar que aquel dividiese el dinero con su camarada.
Socius opificis, ad quem nihil ex illa liberalitate peruenerat, affirmauit Caesari habere illum et alium coruum, quem ut afferre cogeretur rogauit. Allatus, uerba quae didicerat expressit: “Aue uictor imperator Antoni!”. Nihil exasperatus, satis duxit iubere illum diuidere donatiuum cum contubernali.
Saludado de igual modo por un loro africano, ordenó comprarlo. Admirado igualmente por una urraca, también la adquirió.
Salutatus similiter a psittaco, emi eum iussit. Idem miratus in pica, hanc quoque redemit.
Estos casos incitaron a un pobre zapatero para enseñar a un cuervo un saludo similar. El cual, agotado por el esfuerzo, muchas veces solía decir al ave que no respondía: “¡Trabajo y dinero perdidos!”.
Exemplum sutorem pauperem sollicitauit ut coruum institueret ad parem salutationem. Qui, impendio exhaustus, saepe ad auem non respondentem dicere solebat: “Opera et impensa periit!”.
Pero cierto día el cuervo empezó a decir el saludo enseñado. Al escucharlo, mientras pasaba, Augusto respondió: “Bastantes de esos aduladores tengo en casa”. Quedaba en la memoria del cuervo aquellas palabras que solía oír a su dueño, y agregó: “¡Trabajo y dinero perdidos!”. Ante eso el César sonrió y ordenó pagar por el ave lo que hasta ahora no había pagado por ninguna de ellas.
Aliquando tamen coruus coepit dicere dictatam salutationem. Hac audita, dum transit, Augustus respondit: “Satis domi salutatorum talium habeo”. Superfuit coruo memoria ut et illa, quibus dominum querentem solebat audire, subtexeret: “Opera et impensa periit!”. Ad quos Caesar risit emique auem iussit quanti nullam adhuc emerat.
La batalla naval de Accio (31 a. C.) entre Marco Antonio y Vepsanio Agripa (general de Augusto) fue el golpe definitivo que desequilibró la balanza a favor de Augusto. El astuto entrenador de pájaros había preparado uno en caso de triunfo de Marco Antonio y otro en caso que la victoria fuese para Augusto. Su plan pudo tener un final trágico cuando su envidioso socio lo denunció, pero para Augusto fue ocasión de mostrar que no era un sátrapa oriental sino un hombre magnánimo.
Gema del s. I que representa a Augusto entre los dioses y abajo una alegoría del triunfo de Roma. En el Kunsthistoriche Museum de Viena. De Wikipedia. Foto de A. Praefcke.



Quintiliano, Institutiones Oratorias, lib. 6, cap. 3, n. 79
Augusto, a los tarragonenses que le anunciaban que en su altar había brotado una palma, les dice: “Parece que la encendéis a menudo”.
Augustus, nuntiantibus tarraconensibus palmam in ara eius enatam: “Apparet -inquit- quam saepe accendatis”.
Hispania y las Galias estuvieron entre los primeros lugares donde se empezó a implantar el culto al genio del emperador, estando atestiguado también por Quintiliano la existencia en Tarragona de un altar dedicado a Augusto, cuando este todavía vivía. Era visto como un signo de buena fortuna que hubiese brotado una palma junto al altar, y ese hecho sería un buen argumento para los aduladores delegados de Tarragona; sin embargo Augusto frivoliza el asunto anotando con ironía que simplemente puede ser señal de la poca frecuencia o poca monta de los sacrificios que ahí se realizaban. Nótese que dice "encender" porque los sacrificios se quemaban sobre el altar.

jueves, 24 de julio de 2014

Medicina Medieval: De "El Médico" a Trota, la Médico


El lunes pasado tuve ocasión de ver la película “El Médico” (Philipp Stötzl, Alemania, 2013), que está inspirada en la novela de Noah Gordon, The Physician (1986), y que en su momento fue gran éxito de ventas, especialmente en España y Alemania. Si alguien no ha leído el libro ni visto la película, en resumen narra una historia ambientada en el s. XI: el inglés Rob Cole, que desde niño posee el don de presentir la muerte de una persona, tras aprender los rudimentarios conocimientos médicos que le transmite un barbero, decide viajar a Persia para aprender en la escuela de Avicena ( 1037), el sabio más brillante de aquella época. Rob Cole logra convertirse en el mejor estudiante de medicina, a la vez que encuentra el amor de su vida. Tras la muerte del sha de Persia, que lo protegía, Rob Cole vuelve a Occidente a compartir lo que ha aprendido.
No voy a valorar la película ni su relación con la novela (un tema más adecuado para los blogs de cine y literatura), pero no puedo evitar apuntar que en la película se dice que la madre de Rob muere a causa de “la enfermedad del costado” (en la novela muere al dar a luz), y más adelante dan a entender que se trata de apendicitis, enfermedad que Rob puede estudiar en un cadáver, y luego incluso, casi al final del film, operar exitosamente al sha que padece el mismo mal (nada de esto aparece en la novela).
Parece inevitable que novelas y películas del llamado género “histórico” estén llenas de atropellos a la Historia, y los que somos aficionados (me incluyo) constantemente tenemos que hacer la vista gorda, y pensar “es una película”, “el pobre guionista de Hollywood qué sabía”, “sigámosle la corriente”. Pero sin duda a veces los errores (y horrores) históricos son tan patentes como gratuitos (por el puro gusto de insultar la inteligencia del lector-espectador).
En el caso de esta película, hemos de saber que el “mal del costado” (dolor lateris) era uno de los nombre que se daba en la Antigüedad y la Edad Media a la pleuritis (pleurisis). De hecho el término griego “pleurá” significa “costado”. Era una de las tantas enfermedades cuyos síntomas la medicina antigua sabía describir, aunque no conocía su origen ni conocía un tratamiento eficaz. Una víctima célebre de esta enfermedad fue el emperador Carlomagno:
Einhardus, Vita Karoli, 30 (MGH, SS, t. 2, p. 459)
Y mientras pasaba ahí el invierno, en el mes de enero cayó en cama, devorado por una fuerte fiebre. De inmediato, ya que la fiebre no cesaba, él se impuso una abstinencia de alimentos, creyendo que con esta moderación podía vencer o al menos mitigar el mal.
Cumque ibi hyemaret, mense ianuario, febre ualida correptus, decubuit. Qui statim, ut in febribus solebat, cibi sibi abstinentiam indixit, arbitratus hac continentia morbum posse depelli uel certe mitigari.
Pero atizando a la fiebre el mal del costado, que los griegos llaman “pleuresía”, y ya que mantenía todavía la abstinencia, y sustentaba el cuerpo solo con alguna bebida, murió, tras recibir la sagrada comunión, al séptimo día después de que cayó en cama.
Sed accedente ad febrem lateris dolore, quem graeci “pleuresin” dicunt, illoque adhuc inediam retinente, neque corpus aliter quam rarissimo potu sustentante, septimo postquam decubuit die, sacra communione percepta, decessit.

El colmo es que de un manotazo Rob descubre el apéndice y realiza una apendicectomía. Sepamos que la primera descripción científica del apéndice fue hecha por Berengarius Carpus en 1522, pero no hubo una visión clara de su nombre, posición y función hasta el s. XVIII, tras el trabajo de decenas de médicos. Las primeras intervenciones para extirpar el apéndice fueron obra de Claude Amyand (1735) y Mestivier (1759), aunque no fue hasta la contribución (1883) de Reginald Fitz cuando la apendicitis fue científicamente descrita y distinguida de otras enfermedades intestinales. Y correspondió a Thomas Morton realizar la primera exitosa extirpación del apéndice como tratamiento ante una apendicitis (1887).
Mujer aquejada de pleuresía.
John Arderne, “De Arte Phisicali de Cirurgia”, Ms X 188 (s. XV), p. 4, en la National Library of Sweden.

Para saborear algo de auténtica medicina medieval podemos hojear los textos de la primera institución occidental creada para la enseñanza y el ejercicio de la medicina, conocida como Escuela Médica Salernitana, que es probable que tuviese sus orígenes entre los monjes benedictinos. Ya en el siglo XI tenía altos exponentes como Garioponto ( c. 1056), autor de un Passionarius (manual de enfermedades), el erudito arzobispo Alfano ( 1085), autor de un tratado sobre el pulso, y a la médico Trota, autora de obras sobre ginecología y cosmética. Con la llegada de Constantino el Africano ( c. 1087) y sus numerosas traducciones de obras médicas clásicas griegas y recientes de árabes y judíos, la Escuela Salernitana alcanzó su máximo apogeo, y con razón Salerno fue llamada Hippocratica Ciuitas.

Una de las obras médicas más populares durante la Edad Media fue el llamado “Regimen Sanitatis Salernitanum” (o también Flos Medicinae Scholae Salerni). Precisamente por su popularidad esta obra fue en unos casos abreviada, en otros ampliada, de modo que todavía hoy no existe pleno consenso, entre tantas distintas versiones, sobre cuál fue el texto original que compuso un anónimo médico-poeta (durante mucho tiempo falsamente atribuido al valenciano Arnau de Vilanova) que sintetizó magistralmente las normas del “vivir bien - vivir sano” de la Escuela Salernitana.
Flos Medicinae Scholae Salerni, editado por S. De Renzi, Nápoles 1859, p. 1
Toda la escuela de Salerno escribe al rey de los ingleses:
si quieres mantenerte incólume, si quieres vivir sano,
deja las preocupaciones, considera indigno enojarte,
abstente del vino, cena poco, no consideres inútil
alzarse tras un banquete, huye de la siesta meridiana,
no retengas la orina ni reprimas con fuerza el ano.
Si cumples bien estas cosas, vivirás muchos años.
Anglorum regi scribit schola tota Salerni:
si uis incolumem, si uis te uiuere sanum,
curas linque graues, irasci crede profanum,
parce mero, coenato parum, non sit tibi uanum
surgere post epulas, somnum fuge meridianum,
ne mictum retine, ne comprime fortiter anum.
Haec bene si serues, tu longo tempore uiues.
Si te hacen falta médicos, que te hagan de médicos
estos tres: el optimismo, el sosiego, una dieta moderada.
Si tibi deficiant medici, medici tibi fiant
haec tria: mens laeta, requies, moderata diaeta.

Mujer frente al espejo. John Arderne, “De Arte Phisicali de Cirurgia”, Ms X 188 (s. XV), p. 1, en la National Library of Sweden.

Otra voz notable fue la médico Trota, de la cual por desgracia no conocemos sus datos biográficos, salvo que brilló en el s. XI entre sus colegas de Salerno y que escribió algunas obras médicas que hacen énfasis en aspectos ginecológicos y cosméticos. Uno de los manuscritos más valiosos de esta autora se halla en la Universidad Complutense de Madrid. He aquí algunos de sus consejos:

Practica secundum Trotam, BH Ms 119, f. 141r
Para dar color al rostro de las mujeres. Que coja una raíz de viticela y la deje secar en trozos pequeñísimos. Luego que lo pulverice y lo disuelva con agua fría, y se lo aplique al rostro con un algodón o un paño suave de lino, cuando va a dormir. Por la mañana, al levantarse, lavarse el rostro con agua y estará rubicunda por 3 días.
Ad colorandas facies mulierum. Accipiat radicem uiticellae et per subtilissimos merellos seccentur. Et deinde faciant puluerem et illum cum aqua frigida distemperatum, cum cotono uel cum subtili panno lineo, quando ibit dormitum, faciei superponat. In mane uero, cum surrexerit, cum aqua faciem lauet, et erit rubicunda per III dies.

Practica secundum Trotam, BH Ms 119, f. 143v
Para quitar los pelos de cualquier zona que quieras. Coge cal viva tamizada y ponla en agua hirviendo. Déjala hervir bien, moviéndola con frecuencia. Después agrega oropimente bien triturado con la cal en el agua hirviendo, agrega un poco de aceite, y remueve bien todo junto. Después para probarlo, mete ahí una pluma: si el preparado está en su punto, verás caer todos los pelos de la pluma. Esto se llama depilatorio.
Ad auferendos pilos de quocunque uolueris loco. Accipe calcem uiuam cribatam et in aquam feruentem mitte. Et eam assidue mouendo bene coquere dimitte. Postea auripigmentum bene tritum cum calce in aqua bullienti pone, et parum de oleo admisce, et bene omnia simul moue. Deinde ad illius probationem pennam plumatam ibi inunge, quod si coctum et bonum fuerit, de penna totam plumam decidere uidebis. Istud uocatur silotrum.
Otro depilatorio menos agresivo y no tan urticante. Toma tres partes de colofonia y una de cera, ponlas en una olla de barro y déjalo hervir bien. Ponlo tibio sobre las zonas peludas.
Aliud silotrum leuioris uirtutis et non adeo uritiuum. Accipe III partes colophoniae et I cerae, et in testa remitte, et bene bullire dimitte. Et tepidum super loca pilosa pone.

Glosario:
Viticela (clematis viticella): es un arbusto nativo de Europa, de flores azules, violetas o rosadas.
Oropimente: es un mineral compuesto de arsénico y azufre, que se encuentra en zonas volcánicas.
Colofonía: resina que brota de los pinos.