miércoles, 19 de octubre de 2016

El último califa abásida


En la Europa del s. XV-XVI se vivieron muchas grandes transformaciones que repercutieron en el uso del latín. En ese período las lenguas nacionales (alemán, francés, inglés, castellano, etc.) alcanzan suficiente prestigio para pasar del ámbito popular al mundo intelectual y oficial, y comienzan a arrebatar el monopolio casi absoluto que el latín conservaba en esas áreas; ya no solo se escribe en “lengua vulgar” poemas, novelas, sermones y demás literatura para entretenimiento o edificación del vulgo, sino que cada vez se acepta con más naturalidad que se escriban tratados de teología o científicos o se redactasen documentos oficiales en las respectivas lenguas nacionales. Por otro lado la idea que la Europa cristiana debía cierta obediencia al emperador del imperio romano-germánico, era cada vez más intolerable para las pujantes reinos como Inglaterra, Castilla-Aragón y Francia, las florecientes ciudades de los Países Bajos, así como a los siempre revueltos príncipes italianos, e incluso a los mismos nobles alemanes. Y una forma de subrayar y aglutinar la propia identidad nacional era el impulso de las propias lenguas. A esto se sumó la Reforma protestante que pulverizó la idea que toda la Europa cristiana debía estar sometida al poder espiritual del Papa de Roma. Y una manera de mostrar la desconexión con Roma era dejar de usar el latín en la liturgia y la teología. Es fácil comprender que en este torbellino de ambiciones políticas y odios religiosos el latín fue una víctima colateral, perdiendo mucho de su antiguo prestigio.
Sin embargo el latín siguió ocupando un lugar importante, no solo en la liturgia y teología de la Iglesia católica, como es bien sabido, sino también en las ciencias en general. Hasta el s. XIX hallamos tratados o estudios sobre Historia, Medicina, Filosofía, Astronomía escritos en latín; por eso los nombres científicos de plantas y animales todavía se escriben en latín. Toda esa producción literaria en latín suele estar relegada y olvidada, en primer lugar por los propios estudiosos del latín, que siempre preferimos las tajadas más sabrosas que ofrecen la literatura romana o medieval.

Los mongoles asedian Bagdad. Ilustración de un manuscrito árabe del s. XIV. Foto de Wikimedia Common.

Por eso en esta ocasión quiero ofrecer un texto latino de ese período. Se trata de una traducción del árabe al latín realizada por el alemán Johann Jakob Reiske (1716 - 1774), estudioso de la literatura bizantina y pionero en el estudio de la literatura árabe. El autor de la obra que aquí nos ocupa es Abul Fida Ismail Ibn Hamwi (1273 - 1331), nacido en Damasco en una familia noble y en 1310 gobernador de Hamah, autor de numerosas y valiosas obras de geografía e historia, entre ellas la titulada “Mukhtasir Tarik Al Bashar” (= concisa historia de la humanidad), y que Reiske tituló en latín “Annales Muslemici” (= anales musulmanes). Reiske acabó su traducción en 1754, pero solo fue publicada después de su muerte, en cinco tomos entre 1789-1794, en Copenhagen, edición supervisada por Jakob G. Christian Adler.
Actualmente solo existe una traducción moderna parcial (la última parte de la obra) al inglés, realizada por P. M. Holt, y titulada "The Memoirs of a Syrian Prince. Abu 'l-Fida, Sultan of Hamah", pp. XI, 99, Wiesbaden 1983, edición agotada.
Vamos a ver el relato que hace Abul Fida sobre la destrucción de Bagdad del año 1258 a manos de los mongoles, y la muerte del último califa de la dinastía abásida. En el texto latino hay añadidos del editor puestos entre []. Del mismo modo yo también he puesto algunos añadidos para mejor y más fácil comprensión del texto, y el número de página, que va salteado porque va intercalado el texto árabe.

Annales Muslemici Abulfedae, opera et studiis Io. Iacobi Reiskii, Hafniae 1792, t. 4, p. 551-555.
Y en efecto en el primer mes del año 656 [que comenzó el 7 de enero de 1258 era cristiana] Hulagu, príncipe de los tártaros, atacaba Bagdad, y en el vigésimo día del mismo mes la sometía bajo su potestad, mataba al califa Al-Musta'sam y perpetraba otras muchas atrocidades.
Anni enim DCLVI mense primo [coepit is die 7 ianuar A. C. 1258] petebat Holacu, tatarorum princeps, Bagdadum, eiusdemque mensis vigesimo die suae potestati subigebat illam, et necabat chalifam Mostasamum, aliaque multa perpetrabat nefanda.
El causante de todo esto era el visir del califa, Mu'ayyid al-Din [Muhammad] Ibn al-Alqami, y su intempestiva sed de venganza.
Quorum omnium caussa erat chalifae vezirus, Movaiied-ed-Din Ibn el-Alcam, eiusque in vindictam intempestivus ardor.
Casi solo [la secta chiíta de] los rafiditas habitaba el barrio bagdadí, que se llama Karkh. En cierta ocasión habiendo surgido entre ellos y [la secta de] los sunnitas una revuelta, que con frecuencia estallaban con violencia en Bagdad, las tropas guardianas de la augusta urbe, por orden del hijo del califa, Abu Bakr, y bajo la guía del davadar [o sea canciller] Rukn ed-Din, depredaron aquel barrio con tanta violencia y lujuria que, tras sacar del interior de las casas a las mujeres y despojarlas de sus túnicas, las ultrajaron de modo horrible en público.
Vicum scilicet illum bagdadicum, qui Carch appellatur, incolebant rafeditae paene soli. Quos inter et sunnitas quum aliquando seditio contingeret, quales Bagdadi frequentes admodum exardebant, depraedabantur praesidiarii augustae urbis milites illum vicum, iussu filii chalifae, Abu-Becri, et Rocn-ed-dini davadari [seu cancellarii] auctoritati, tanta cum protervia et libidine ut protractas ex interioribus aedium feminas calyptrisque nudatas publice foedum in modum dehonestarent.
Este intolerable suceso persuadía al antedicho visir de vengar de modo terrible la injuria hecha a su secta (pues también él era rafidita).
Id intolerabile visum supra dicto vesiro persuadebat ut factam sectae suae iniuriam (nam et ipse rafedita erat) splendide ulcisceretur.
Así pues enviaba su hermano a los tártaros con cartas, con las que los atraía a Bagdad; mientras tanto persuadía al califa para que la guardia bagdadí, que hasta entonces había sido numerosa, no inferior a cien mil jinetes, la disminuyese a veinte mil unidades, y que el dinero ahorrado de las pagas de los licenciados, lo presentase como tributo para los tártaros amenazantes.
Fratrem itaque suum ad tataros ablegabat cum litteris, quibus eos Bagdadum pelliciebat; interea persuadebat chalifae ut numerosam, quae hactenus fuerat, bagdadicam militiam, centum millibus equitum non minorem, ad viginti millia capitum imminueret, et aes e consuetis cassatorum stipendiis emergens tanquam offam tataris minitantibus obiiceret.
Así los tártaros fueron aplacados durante un tiempo; pero finalmente, viendo la debilidad de los bagdadíes, se lanzaban con gran poder, al modo de un torrente; y derrotaban las tropas enviadas por los bagdadíes y a su jefe, el antedicho davadar Rukn ed-Din, tras una feroz batalla librada a dos días de camino de Bagdad, y a algunos fugitivos los perseguían hasta Bagdad, pues otros escaparon de esta matanza huyendo a Siria.
Placati sic fuerant tatari aliquamdiu; tandem tamen, intellecta bagdadicorum imbecillitate, magna ingruebant mole, torrentis ad instar; et copias a bagdadicis oppositas, earumque ducem supra dictum [p. 553] Rocn-ed-dinum davadarum, commisso ad duas Bagdado diaetas acerrimo praelio, fundebant, et Bagdadum fugientes quosdam persequebantur, alii enim in Syriam ab ista clade evadebant.
Y Hulagu asediaba la [parte de la] ciudad situada al oriente del Tigris, mientras que Bagu, uno de sus principales generales, la parte occidental, poniendo su campamento en Caria, de la parte del palacio del califa.
Et Holacu quidem urbem a Tigridis oriente positam cingebat, Bagu vero, aliquis eius praecipuus dux, occidentalem, positis in Caria e regione palatii chalifici castris.
En esta situación crítica el visir Mu'ayyid al-Din Ibn al-Alqami salía donde Hulagu, y obtenida la incolumidad de su vida, volvía al califa, y le convencía para que saliese fuera y entregase sus riquezas a los tártaros, que Hulagu quería conservarle la vida, la potestad y la dignidad íntegras, del mismo modo como también la había conservado a Kaikosru [II], señor de Romanía, que lo suplicó; y además también quería unir en matrimonio a su hija con Abu Bakr, el hijo del califa.
In his angustiis exibat vezir Movaiied-ed-din Ibn-el-Alcam ad Holacuum, suique spiritus ab eo nactus incolumitatem, redibat ad chalifam, eique persuadebat ut et ipse foras progressus tataris sui copiam faceret, Holacuum ipsi et vitam et potestatem atque dignitatem integras conservatas velle, quemadmodum Caichosruo quoque, Romaniae domino, supplici facto conservarit; et praeterea quoque velle matrimonio suam filiam ipsius chalifae filio, Abu-Becro, iungere.
Engañado por tan esplendidas ilusiones [el califa] Al-Musta'sam salía a los tártaros, junto con una gran multitud de los principales de su nobleza; y era colocado en una tienda aparte, siendo él respetado, mientras en un solo lugar iban reuniendo los más distinguidos que había en la urbe, y los rodeaban a todos juntos para la misma ruina, y que una muerte precipitada del califa no suscitase tumulto y terror de los habitantes o rémoras a su destino.
Tam splendidis deceptus offuciis exibat Mostasam ad tataros, una cum magna praecipuae suae nobilitatis turba; et collocabatur in tentorio quodam seorsim, eo asservandus usque, dum in unum locum coactum, quidquid erat in urbe melioris ordinis, haberent, unaque omnes ruina simul involverent, neque tamen praecipitatum chalifae supplicium turbas et terrorem oppidanis, aut destinationi suae remoras iniiceret.
Mientras tanto el visir, como un fiel ayudante, dentro reunía para el enemigo la flor y nata de la urbe, los más ricos, honorables, alfaquíes y profesores, y a todos ellos, por grupos, uno tras otro los mandaba a los tártaros; entre ellos también estaba Mohi al-Din Sibt ibn al-Jawzi con sus hijos. Cuando no quedaba ningún noble más, los tártaros mataron a la vez a todos los caídos en la trampa.
Interea cogebat eum in finem hosti fidelis administer vezir apud se florem urbis, ditiores, honoratiores, fakihos, professores, eorumque catervam unam post alteram per vices emittebat ad tataros; in quibus etiam erat Mohii-ed-din Ibn-el-Guzi cum liberis. Quum tandem nemo dignior deficeret, trucidebant tatari sagena clausos ad unum omnes.
Una vez hecho esto, Bagu, tras pasar el río Tigris por el puente de nuevo abierto, pasa a espada la urbe oriental, y en ella el palacio del califa; ahí mataba a todo el que hallaba de sangre real o de noble cuna, de modo que nadie escapó de la masacre general, sino alguno de más temprana edad que era librado del cuchillo y puesto en cadenas.
Quo facto, Bagu, superato Tigride per pontem rursus instauratum, adoriebatur gladio urbem orientalem, et in ea chalifarum palatium; ubi quidquid reperibat augusti sanguinis aut excelsae fortunae perimebat omne, ut communem cladem non evaderet, nisi quem infirmior aetas a mucrone liberatum catenis addicebat.
Durante casi cuarenta días Bagdad estuvo convulsionada por la espada y los saqueos. Finalmente, agotado el furor y las penas, se proclamó paz y seguridad por boca del pregonero.
Per quadraginta ferme dies Bagdadi ferro saevitum et rapinis fuit. Tandem, [p. 555] exhaustis furore et aerumnis, promulgabatur praeconis voce pax et securitas.
No consta qué pasó con el califa en medio de todo esto, excepto una cosa: que lo mataron. Sobre el tipo de suplicio varios [autores] narran distintas [historias], pero nadie lo sabe con certeza. Hay quienes [dicen] que fue estrangulado; otros, que arrojado al Tigris; por último hay quienes dicen que fue puesto en un saco y pisoteado hasta morir.
Quid inter haec de chalifa factum fuerit, non constat, praeter id unum: necatum fuisse. De supplicii genere varii varia tradunt, nemo certum novit. Sunt qui strangulatum; alii, qui Tigride mersum; tandem et qui sacco immissum calcibus ad mortem conculcatum fuisse perhibent.
Al-Musta'sam Abu-Ahmad Abdullah era hijo de Al-Mustansir Abu Ja'far al-Mansur, hijo de Muhammad al-Dhahir, hijo del imán An-Nasir. Quien quiera conocer la genealogía de los demás, tras la muerte de An-Nasir hasta Abbas [ibn Abd al-Muttalib], fundador del linaje, y lo ocurrido más allá, lo hallará expuesto por nosotros [en el año 622].
Erat Mostasam Abu-Ahmed Abdalla, filius Mostansari Abu-Gafari Mansuri, filii Muhammedis Daheri, filii imami Naseri. Sub cuius obitu ceterum stemma, ad Abbasum usque, gentis auctorem, et ultra productum, quisquis nosse cupit, inveniet a nobis exhibitum [ad an. DCXXII].
Así pues este príncipe [Al-Mustasam] era estúpido, falto de decisión y vicioso, y por eso totalmente inepto para gobernar bien el imperio. Había asumido el califato tras su padre Al-Mustansir, fallecido el año 640, de lo cual consta que él reinó casi diecisiete años.
Is ergo princeps erat hebes, imbecillis consilii, pravarum artium, ideoque imperio bene gerendo prorsus impar. Capessiverat chalifatum post Mostansari, patris, decessum anno DCXL, e quo constat eum annos propemodum septendecim imperasse.
[Con él] terminaba la dinastía abásida, que había empezado el año 132, es decir desde el citado juramento de As-Saffah, y la muerte de Hemar [o sea asno] Marwan [II], el último de los califas omeyas en Oriente. Por lo tanto esta dinastía reinó durante casi 524 años, y tuvo treinta y siete califas.
Claudebat Abbasidarum dynastiam, quae anno CXXXII coeperat, eo nempe, quo sacramentum Saffaho dictum, et Marvan Hemar [seu asinus] peremtus fuit, chalifarum Ommiadarum in oriente ultimus. Obtinuit ergo haec dynastia per annos DXXIV circiter, numeravitque chalifas triginta septem.

Nota: Kaikosru (o Kay Khusraw) II, que es llamado "señor de Romanía" (Romaniae domino), fue un sultán selyúcida de Rum, que fue derrotado por los mongoles y se convirtió en vasallo. El término "Romanía" era usado en Oriente para designar de modo genérico a los cristianos. En este caso porque Kaikosru II tenía aliados y mercenarios cristianos a su servicio.

martes, 20 de septiembre de 2016

Crónicas en los monasterios medievales


    Es bien sabido el importantísimo papel que jugaron los monasterios en la Europa medieval. En su búsqueda de soledad los pioneros del monaquismo occidental fueron colonizando nuevas tierras, especialmente en el norte de Europa, que habían quedado fuera o casi fuera del influjo de la civilización romana. A su paso fueron ganando nuevos pueblos para el Occidente cristiano. En torno a cada monasterio se labraron las tierras, se fundaron pueblos, se abrieron caminos y tendieron puentes, se dictaron leyes, se desarrolló el comercio, y en general se puede decir que los monasterios pusieron las columnas sobre las que se levantó una nueva sociedad y una nueva era.
    Tras el violento hundimiento del imperio romano de Occidente, el saber y la técnica también se fue perdiendo en el fragor de los sucesivos genocidios, éxodos masivos, destrucción del Estado y sus infraestructuras. Durante siglos héroes anónimos, amantes del saber, fueron recogiendo los fragmentos rotos, salvando y conservando los libros que contenían el arte y el saber antiguo. Y más tarde fue en los monasterios donde monjes anónimos se dedicaron a recoger, transcribir y conservar los fragmentos de la herencia antigua. Transcribieron la Biblia y los escritos de los Santos Padres, pero también salvaron para la posteridad textos clásicos de filosofía, historia, medicina, derecho y poesía.
    Es verdad que este copiar y conservar tuvo mucho de mecánico y de fetichismo del libro, es verdad que la gran mayoría de monjes que copiaba seguramente muchas veces apenas comprendía el sentido y el valor de lo que escribía. Pero esto debe computarse como mérito, pues muchos pueblos en distintas épocas, cuando no han comprendido algo, lo han destruido o lo han desdeñado; en cambio los monjes dedicaron mucho tiempo, dinero y trabajo en copiar y conservar obras cuyo valor por lo general solo podían barruntar. Las magníficas bibliotecas de los monasterios fueron como grandes baterías, donde se fue cargando y preservando el saber hasta que llegaran aquellos que supieron entender el saber, aprovechar la técnica y apreciar la belleza. Y ese trabajo de comprensión, creación y progreso empezó en la misma Edad Media que, a ratos de modo brillante, a ratos en silencio y con dificultad, fue gestando el Humanismo y la Edad Moderna.
    En el campo de la Historia, las crónicas de los monasterios fueron una novedosa forma de registrar los acontecimientos notables ocurridos en el monasterio, en los pueblos vecinos e incluso aquellos “sucesos internacionales” que llegaban a sus oídos. Así, década tras década, siglo tras siglo, las crónicas se convertían en la memoria del monasterio y la región y a veces un pequeño libro de la Historia mundial contemporánea a ellos. Naturalmente el valor de cada crónica lo da el talento del cronista. Hubo quienes se limitaron a unas tímidas líneas y otros que nos han dejado auténticos tesoros de información y hoy son valiosos instrumentos para conocer su época.

El monje Sigeberto de Gembloux entrega un ejemplar de sus crónicas al emperador. Miniatura en un ejemplar de finales del s. XV. BNF lat. 4994. Imagen de Wikimedia Commons.

Como ejemplo de una crónica medieval vamos a leer algunas líneas de la crónica de la famosa abadía benedictina de Gembloux (hoy en Namur, Bélgica). Su más famoso cronista fue Sigeberto de Gembloux, que falleció el 5 de octubre de 1112, y le sucedió como cronista Anselmo de Gembloux, octavo abad del monasterio. De este último vamos a leer algunas de sus primeras anotaciones.

Anselmi Gemblacensis Continuatio (MGH, Scriptores, SS 6, p. 375-376)
Año 1112.
1112.
Dom Sigeberto, venerable monje del cenobio de Gembloux, varón de incomparable ingenio en toda la ciencia de las Letras, escritor de las anteriores páginas de este libro de crónicas, murió el día 3 antes de las nonas de octubre, y nos dejó la perpetua amargura de su ausencia.
Domnus Sigebertus, venerabilis monachus gemblacensis coenobii, vir in omni scientia litterarum incomparabilis ingenii, descriptor precedentium in hoc libro temporum, 3 nonas octobris obiit, et nobis perpetuum merorem absentiae suae reliquit.

Año 1113.
1113.
El abad dom Nitardus fallece el día 2 antes de las nonas de febrero; a él le sucedió Anselmo como octavo [abad] del cenobio de Gembloux.
Domnus abbas Nietardus 2 nonas februarii obit; cui Anselmus octavo loco in gemblacensi coenobio succedit.
En la tercera feria de la semana de Pascua, el día 6 antes de los idus de abril, se incendió el monasterio de Prüm con todas sus dependencias, pero por providencia de Dios el tesoro y la biblioteca de la iglesia quedaron intactos.
Feria 3 hebdomadae paschalis, 6 idus aprilis, monasterium Prumiae crematur cum officinis suis, thesauro et bibliotheca aeclessiae per Dei providentiam durantibus illesis.
En la región de Bravante, el día 9 antes de las calendas de mayo, cerca de Tournai, cayó tanta nieve que incluso los bosques se congelaron.
In pago bracbatensi, 9 kalendas maii, circa Tornacum, nix tanta cecidit ut etiam silvas fregerit.
En el mes de agosto Balduino [I], rey de Jerusalén, con Roger, conde de Antioquía, marchó contra los turcos. Pero mientras Roger con su ejército se quedó junto a un río, el rey prosiguió con los suyos para explorar el avance de los turcos. Pero los turcos habían ocupado un monte, en el cual habían colocado [tropas] emboscadas en cuatro lugares, y a cada emboscada habían asignado cuatro mil jinetes. El rey fue rodeado por ellos de improviso, muriendo mil quinientos de los suyos, y él se libró con una deplorable fuga.
Mense augusto Balduinus, rex Iherusalem, cum Rogero, Antiochiae comite, contra turcos vadit. Sed cum Rogerus cum exercitu suo iuxta quendam fluvium resedisset, rex cum suis processit, ut adventum turcorum exploraret. Turci vero montem quendam occupaverant, in quo insidias per quatuor loca collocaverant, et in singulis insidiis quattuor milia equitum deputaverant; a quibus ex insperato rex undique interceptus, mille quingentis suorum interfectis, miserabili fuga est liberatus.
Los habitantes de Ascalón, sabiendo que no estaba el rey Balduino, asaltaron Jerusalén con una gran multitud; pero al no obtenerla, destruyeron una parte de la iglesia de San Esteban, situada fuera de la ciudad donde fue lapidado, incendiaron las cosechas, y así las estropearon.
Ascalonitae, cognoscentes abesse regem Balduinum, cum gravi multitudine Iherusalem assiliunt; sed non prevalentes contra eam, partem aecclesiae Sancti Stephani, extra civitatem ubi lapidatus est sitae, diruunt, segetes incendunt, et ita inefficaces redeunt.
Los turcos arrasaron por completo el cenobio de los monjes situado en el monte Tabor, y tras matar a los monjes y a todos los demás, saquearon todo.
Turci coenobium monachorum in monte Thabor situm funditus evertunt, et monachis cum reliquis omnibus interfectis, omnia sibi diripiunt.
El rey de Jerusalén, Balduino [I], toma por esposa a [Adelaida] la viuda de Roger, duque de Sicilia.
Rex Iherusalem, Balduinus, uxorem ducit relictam Rogeri, ducis Siciliae.
En Ravena y Parma, ciudades de Italia, llovió sangre en los campos y dentro de las murallas, en el mes de junio.
Apud Ravenam et Parmam, civitates Italiae, in agris et infra moenia sanguis pluit, iunio mense.



Año 1114.
1114.
El emperador Enrique [V] con gran boato de sus nobles y de todo el reino celebra el nacimiento del Señor en Maguncia, donde toma como esposa a [Matilde] la hija de Enrique [I], rey de Inglaterra.
Heinricus imperator cum magna optimatum suorum et totius regni gloria natale Domini celebrat Moguntiae, ibique uxorem ducit filiam Henrici, regis anglorum.



Año 1115.
1115.
En los idus de noviembre en un suburbio de Antioquía se abrió la tierra de noche, y engulló muchas torres y casas adyacentes con sus habitantes. Uno, que es de aquel pueblo, había emigrado con su mujer e hijos de aquel lugar; pero al volver, el terremoto engulló el lugar donde se había asentado.
Idibus novembris in suburbio Antiochiae terra noctu dehiscens, turres multas et adiacentes domos cum habitatoribus absorbuit. Quidam autem, ut est illud hominum genus, cum uxore et filiis de locis illis migraverat; sed in redeundo positum idem terraemotus absorbuit in loco quo erat.
El emperador Enrique [V], ya que pensaba que le estaba permitido todo lo que quería, se ganó grandes enemistades casi en todo el reino. Y ya que años antes había apresado con engaños al canciller Alberto y a otros príncipes del reino, y sin oírlos ni juzgarlos los había encadenado en prisión, otros muchos temían lo mismo. Por eso también Federico, arzobispo de Colonia, odiado por él, combatió con todas sus fuerzas contra él y contra sus partidarios; asalta los bastiones y castillos contrarios, y devasta a espada y fuego todos sus alrededores.
Henricus imperator, dum quicquid libet, licere putavit, magnas regni pene totius inimicitias comparavit. Etenim quia superioribus annis Albertum cancellarium et alios quosdam regni principes insidiose ceperat, et sine audientia et iudicio custodiae mancipaverat, aliis similia timentibus suspectus erat. Unde etiam Fridericus, coloniensis archiepiscopus, ab eo aversus, totis viribus insequitur eum et fautores eius; oppida et castella contra se posita impugnat, et omnia ad eum pertinentia ferro et igni vastat.
El emperador Enrique había prometido que celebraría la Pascua en Aquisgrán; y por eso, entre otros príncipes del reino don Roberto, obispo de Lieja, aguardaba ahí su llegada. Y uno de ellos, Arnulfo de Aarschot, mientras se frotaba las manos, ante el asombro de todos, sin herida alguna ni llaga de una úlcera, se vio fluir sangre de sus dedos. Este hecho, que fue considerado un gran portento, significaba la efusión de sangre humana por la indigna discordia entre el rey y los príncipes
Henricus imperator promiserat Aquis se Pascha celebraturum; ideoque, inter alios regni principes, domnus Otbertus, leodicensis episcopus, ibi prestolabatur eius adventum. Unus igitur eorum, Arnulfus de Arslot, dum manus suas confricaret, magno omnium miraculo, sine aliqua vulneris aut ulceris laesione, sanguis ab eius digitis fluere visus est. Quae res, pro magno portento habita, significabat humani sanguinis effusionem pro indigna regni et principum discordia.



Año 1116.
1116.
El emperador Enrique bajó a Italia por las violentas revueltas del reino, y sobre todo a causa de la marquesa Matilde [de Canossa], su pariente, que acababa de fallecer, para poseer la herencia que por derecho le correspondía.
Heinricus imperator in Italiam secedit propter asperos motus regni, et maxime propter marchisae Malthildis, cognatae suae, quae recens obierat, hereditatem quae sibi iure competebat optinendam.



Año 1117.
1117.
En el mes de enero, el día 3 antes de las nonas del mismo, en la cuarta feria, en algunos lugares, no en todas partes, hubo un terremoto, en unos más suave, en otros más violento, hasta el punto que se dice que destruyó parte de algunas ciudades con sus iglesias.
Mense ianuario 3 nonas ipsius, 4 feria, in aliquibus locis, sed non usquequaque, terremotus accidit, alias clementior, alias validior, adeo ut quarundam urbium partes cum aecclesiis subruisse dicatur
También sucedió que el río Mosa, [que corre] junto a la abadía que se llama Susteren, se llevó su fundamento, [y quedó] casi colgando en el aire.
Mosa etiam fluvius iuxta abbatiam quae dicitur Sustula, quasi pendens in aëre, fundum suum visus est deseruisse.
También en este año la ciudad de Lieja fue atribulada por muchas plagas.
Hoc quoque anno Leodium civitas multis plagis attrita est.


jueves, 28 de julio de 2016

Las fábulas latinas de Fedro


Los relatos en que intervienen personas, animales, dioses, plantas, montañas, etc., fueron muy comunes en todas las culturas antiguas, cuando el ser humano estaba en íntimo contacto con la naturaleza. Actualmente entre el gran público existe la tendencia a ver esos relatos como “cuentos para niños”, pero ellos no son relatos inofensivos, ni fueron creados para un entretenimiento ocioso, sino que encierran la sabiduría popular ante diversas personas y circunstancias que el ser humano debe afrontar en su vida, empezando por uno mismo.

Dibujo egipcio (s. XII a. C.) de una fábula: un gato cuida unos gansos y sus huevos. Foto de Wikimedia Commons.

En Occidente un lugar especial lo ocupó el fabulista Esopo, del cual poco sabemos con certeza, pues los diversos autores griegos y romanos nos dan información contradictoria. Si hemos de creer a los primeros (Herodoto, Aristóteles, Aristófanes, etc.) que lo mencionan, Esopo debió vivir en el s. VII a. C., oriundo de Tracia, pero que vivió en Samos, primero como esclavo, después como liberto, alcanzando celebridad entre sus contemporáneos gracias a sus fábulas con agudas cargas morales.
Actualmente es imposible determinar con exactitud el conjunto y el tenor exacto de las fábulas que compuso Esopo, pues así como su datos biográficos están confusos, también sus fábulas se modificaron y se le atribuyeron otras, de modo que cada colección que se escribió en la Antigüedad o en el Medioevo contiene distintas fábulas o con distinto tenor.

Esopo representado con rasgos africanos, pues algunos defienden que su nombre significa "etíope". Ilustración en una edición inglesa del s. XVII. Foto de Wikipedia.

En el s. IV a. C. el escritor griego Demetrio de Falero hizo una recopilación de las fábulas que entonces se atribuían a Esopo; pero esa obra se ha perdido. La recopilaciones más antiguas escritas en griego que hoy poseemos provienen, una de un cierto Babrius (hacia el s. III), un texto en que los versos están muy contaminados por elementos de la métrica latina, y otra escrita en prosa, de autor anónimo, titulada “Vida y Fábulas de Esopo” (s. II - III), también conocida como Collectio Augustana por el manuscrito medieval en el cual se descubrió.
Ya que entre los romanos Esopo fue muy popular, no es de extrañar que en el s. I un liberto llamado Fedro escribió en versos latinos una recopilación de fábulas de Esopo (Phaedri, Augusti liberti, Fabulae Aesopiae); pero su obra no nos ha llegado completa. El manuscrito más antiguo es el Rosambo o Codex Pithoeanus (s. IX), un texto plagado de erratas. En el s. IV se hizo una adaptación de la obra de Fedro a prosa latina, que es conocida como Aesopus Latinus cuyo autor se llamaba Romulus. Más tarde, a principios del s. V el escritor Aviano publicó en versos latinos una colección basada en la colección de Babrius.

"El lobo francés y el cordero siamés" en la revista inglesa Punch (1893) ironiza sobre los intentos anglo-franceses por invadir Tailandia. Foto de Wikipedia.

Veamos algunas fábulas de la colección de Fedro, tal como nos ha llegado en el manuscrito más antiguo (con las debidas correcciones de erratas). Trascribo el texto latino como si fuese prosa, pero marco con // el final de cada verso.
 

Libro 1, fábula 1
EL LOBO Y EL CORDERO
LUPUS ET AGNUS
Un lobo y un cordero habían ido a un mismo arroyo, empujados por la sed; en la parte más alta estaba el lobo y mucho más abajo el cordero.
Ad rivum eundem lupus et agnus venerant // siti compulsi; superior stabat lupus // longeque inferior agnus.
Entonces el ladrón, incitado por su cruel voracidad, alegó este pretexto de pleito: “¿Por qué me has enturbiado el agua que bebía?”
Tunc fauce improba // latro incitatus iurgii causam intulit: // “Cur, inquit, turbulentam mihi fecisti // aquam bibenti?”
El ovino temeroso replicó: “¿Cómo, por favor, puedo hacer lo que te quejas, oh lobo? El agua baja de ti hacia donde yo bebo”.
Laniger contra timens: // “Qui possum, quaeso, facere quod quereris, lupe? // A te decurrit ad meos haustus liquor”.
Aquel, repelido por la fuerza de la verdad: “Hace seis meses, dijo, hablaste mal de mí”.
Repulsus ille veritatis viribus: // “Ante hos sex menses, ait, maledixisti mihi”. //
Respondió el cordero: “En verdad no había nacido”.
Respondit agnus: “Equidem natus non eram”. //
“¡Por Hércules! Tu padre, dijo, habló mal de mí”
“Pater, Hercle! tuus, inquit, maledixit mihi”. //
Y así, tras atraparlo, lo despedaza con injusta muerte.
Atque ita correptum lacerat iniusta nece. //
Esta fábula fue escrita a causa de aquellos hombres que oprimen a los inocentes con razones ficticias.
Haec propter illos scripta est homines fabula // qui fictis causis innocentes opprimunt.


Libro 1, fábula 6
LAS RANAS CONTRA EL SOL
RANAE AD SOLEM
Esopo vio las concurridas nupcias de un vecino ladrón, y de inmediato empezó a narrar:
Vicini furis celebres vidit nuptias // Aesopus, et continuo narrare incipit: //
Una vez, ya que el sol quería tomar esposa, las ranas alzaron su clamor hasta las estrellas.
Uxorem quondam sol cum vellet ducere, // clamorem ranae sustulere ad sidera. //
Sobresaltado por el griterío, Júpiter pregunta la causa de la protesta.
Convicio permotus quaerit Jupiter // causam querelae.
Entonces una habitante del estanque: “Ahora, dijo, uno solo seca todas las charcas y nos obliga a morir miserables en un lugar árido. ¿Qué ocurrirá, si procrea hijos?”
Quaedam tum stagni incola: // “Nunc, inquit, omnes unus exurit lacus // cogitque miseras arida sede emori. // Quidnam futurum est, si crearet liberos?”

Libro 2, fábula 3
ESOPO A UNO SOBRE EL ÉXITO DE LOS MALVADOS
AESOPUS AD QUEMDAM DE SUCCESSU IMPROBORUM
Un hombre, herido por el mordisco de un perro bravo, arrojó al agresor un pan mojado en su sangre, pues había oído que era un remedio para la herida.
Laceratus quidam morsu vehementis canis, // tinctum cruore panem immisit malefico, // audierat esse quod remedium vulneris. //
Entonces Esopo dijo así: “No vayas a hacer esto a todos los perros, ya que nos devorarán vivos, cuando sepan que tal es el premio de la culpa”.
Tunc sic Aesopus: “Noli coram pluribus // hoc facere canibus, ne nos vivos devorent, // cum scierint esse tale culpae praemium”. //
El éxito de los malvados incita a otros muchos.
Successus improborum plures allicit.


Libro 3, fábula 12
EL POLLO A LA PERLA
PULLUS AD MARGARITAM
Un pollo, mientras buscaba comida, encontró una perla en el basurero.
In sterquilino pullus gallinaceus, // dum quaerit escam, margaritam repperit. //
“¡Preciosa, dijo, estás en un lugar indigno! Si alguien ávido de tu valor te hubiese visto, hace tiempo hubieses vuelto a tu máximo esplendor. Pero te he encontrado yo, que prefiero el alimento, y ni yo te soy útil a ti ni tú para mí vales nada”.
“Iaces indigno quanta res, inquit, loco! // Hoc si quis pretii cupidus vidisset tui, // olim redisses ad splendorem maximum. // Ego quod te inveni, potior cui multo est cibus, // nec tibi prodesse nec mihi quicquam potes”. //
Esto lo cuento a aquellos que no me entienden.
Hoc illis narro qui me non intelligunt.



Libro 4, fábula 3
SOBRE EL ZORRO Y LA UVA
DE VULPE ET UVA
Empujado por el hambre, un zorro intentaba coger la uva en la alto de una parra, saltando con todas sus fuerzas.
Fame coacta vulpes alta in vinea // uvam appetebat, summis saliens viribus. //
Ya que no pudo alcanzarla, al irse dijo: “Todavía no está madura; no quiero cogerla verde”.
Quam tangere ut non potuit, discedens ait: // “Nondum matura est; nolo acerbam sumere”. //
A quienes desprecian lo que no logran hacer, se deberá aplicar esta fábula.
Qui facere quae non possunt verbis elevant, // ascribere hoc debebunt exemplum sibi.


Libro 4, fábula 10
SOBRE LOS VICIOS DE LOS HOMBRES
DE VITIIS HOMINUM
Júpiter nos impuso dos alforjas: una llena de nuestros vicios nos la puso en la espalda, otra cargada de los ajenos nos la colgó en el pecho.
Peras imposuit Iuppiter nobis duas: // propriis repletam vitiis post tergum dedit, // alienis ante pectus suspendit gravem. //
Por este motivo no podemos ver nuestros defectos; pero apenas los otros yerran, los criticamos.
Hac re videre nostra mala non possumus; // alii simul delinquunt, censores sumus.



Libro 4, fábula 23
LA MONTAÑA PARTURIENTA
MONS PARTURIENS
La montaña estaba de parto, profiriendo monstruosos gemidos, y había en el mundo gran expectación de qué iba a parir. Pero ella dio a luz un ratón.
Mons parturibat, gemitus immanes ciens, // eratque in terris maxima expectatio // quod ille pareret. // At ille murem peperit.
Esto fue escrito para ti, que aunque proyectas grandes cosas, no concluyes nada.
Hoc scriptum est tibi, // qui, magna cum minaris, extricas nihil.