miércoles, 11 de septiembre de 2013

Merlín: mago, profeta e ingeniero

Desde principios del s. V, mientras el imperio romano se derrumbaba en Europa continental, también la Britania romana, abandonada a su suerte, se fue hundiendo, por la anarquía local, por las incursiones de los temidos pictos del norte y por la aplastante invasión de los sajones. Al final de este proceso de descomposición surgieron decenas de pequeños reinos efímeros que vivieron en constante guerras y alianzas con sus vecinos. Poquísimos e insuficientes son los testimonios escritos que existen de esta época turbulenta, que con razón es llamada "la Edad Oscura" de Inglaterra, hasta el punto que los historiadores reconocen su incapacidad para fijar con seguridad una cronología de los hechos y personajes de ese siglo y el siguiente.
Precisamente en este período nebuloso es cuando aparece la figura de Merlín. Aunque parece que hubieron distintos antiguos relatos, sin embargo fue recién en el s. XII cuando Geoffrey de Monmouth ( 1155) forjó las líneas básicas del personaje, primero en un breve escrito titulado Prophetiae Merlini, que luego fue incorporado en gran parte a su más extensa Historia regum Britanniae, en la que añade otras muchas anécdotas y hazañas de Merlín, y finalmente en un poema en hexámetro titulado Vita Merlini.
Investigando en estos escritos los estudiosos creen entrever diversos personajes (algunos históricos) y motivos del folclore del norte de Inglaterra que habrían sido fusionados y re-elaborados según las tradiciones del sur, o por el mismo Geoffrey o por otros antes que él. Incluso muchos creen que el nombre "Merlinus" fue acuñado por Geoffrey, pues el usual equivalente galo "Myrddin", aunque testimoniado por escrito en el s. XIII y que quizás se remonta al s. X, sin embargo nunca fue usado como nombre personal durante la Edad Media y en general nunca se usó, fuera de las leyendas sobre el rey Arturo, hasta el s. XVII.
Merlín, junto con otros personajes del ciclo artúrico, rápidamente se volvió muy popular y en cada región se fueron añadiendo nuevas anécdotas o características, exaltándolo sobre todo como profeta. De hecho en la España cristiana medieval corrieron muchas profecías atribuidas a Merlín en las que se anunciaba la llegada de un rey mesiánico que expulsaría a los moros y prepararía al pueblo para el fin del mundo.

El primer dibujo de Stonehengen: un gigante ayuda a Merlín a mover las enormes piedras. Ilustración del ms Egerton 3028, f. 30, una traducción en verso francés de la Historia regum Britanniae, en la British Library.

A continuación os presento unos fragmentos (para no alargar demasiado) de una anécdota de Merlín como hábil ingeniero: el rey de los bretones, Aurelius Ambrosius, una vez derrotados todos sus enemigos, quiere levantar un monumento funerario cerca de Salisbury en honor de ciertos nobles patriotas asesinados a traición por el rey sajón Hengist. Pero ningún artesano se siente a la altura del gran proyecto. Entonces Tremounus, arzobispo de Caerleon, sugiere al rey que encomiende la tarea al profeta Merlín. El rey lo manda llamar y Merlín aconseja traer la "Ronda de los gigantes" (que no es otra cosa que el monumento prehistórico de Stonehenge), que se supone fueron llevadas por los gigantes desde África hasta el mítico monte Killaraum, en Irlanda.

Merlín le respondió: "Si queréis decorar la sepultura de estos varones con un monumento perpetuo, manda por la "Ronda de los gigantes" que está en el monte Killaraum de Irlanda. Pues ahí hay una construcción de piedra que nadie de este tiempo construiría si no posee el arte de la mecánica. Las piedras son grandes y no ceden ante la fuerza de nadie: si ellas son puestas del mismo modo en que fueron puestas en círculo, permanecerán para siempre".
Cui Merlinus: "Si perpetuo opere sepulturam virorum decorare volueris, mitte pro "Chorea gigantum", quae est in Killarao, monte Hyberniae. Est etenim ibi structura lapidum, quam nemo huius aetatis construeret, nisi ingenium artem subvectaret. Grandes sunt lapides, nec est aliquis cuius virtuti cedant: qui si eo modo quo ibi positi sunt, circa plateam locabuntur, stabunt in aeternum".
Ante estas palabras de Merlín, Aurelio soltó una carcajada, diciendo cómo podría conseguir que se trajesen tamañas piedras desde un reino tan lejano, como si Bretaña careciese de piedras que fuesen aptas para una construcción.
Ad ea verba Merlini solutus est Aurelius in risum, dicens qualiter id fieri posset, ut tanti lapides ex tam longinquo regno adveherentur, ac si Britannia lapidibus careret, qui ad operationem sufficerent.
Ante esto Merlín dijo: "Oh rey, no rías frívolamente, porque yo digo eso sin ligereza. Las piedras son mágicas y útiles para diversos medicamentos. Los gigantes antiguamente las transportaron desde los últimos confines de África y las pusieron en Irlanda, mientras la habitaron. La razón era para construir con ellas un balneario, cuando eran aquejados por alguna enfermedad. Pues lavaban las piedras y vertían [el agua] dentro de la bañera, con lo cual los enfermos sanaban. También lo mezclaban con preparados de hierbas, con lo cual curaban las heridas. No hay ahí una piedra que no sea medicinal".
Ad haec Merlinus: "Ne moveas rex vanum risum, quia haec absque vanitate profero. Mystici sunt lapides et ad diversa medicamenta salubres. Gigantes olim asportaverunt eos ex ultimis finibus Africae, et posuerunt in Hybernia, dum eam inhabitarent. Erat autem causa, ut balnea intra illos conficerent, cum infirmitate gravarentur. Lavabant namque lapides et intra balnea diffundebant, unde aegroti curabantur. Miscebant etiam cum herbarum confectionibus, unde vulnerati sanabantur. Non est ibi lapis, qui medicamento careat".
Al escuchar esto los bretones decidieron enviar a por las piedras y hacer la guerra al pueblo de Irlanda, si se lo impedían.
Cum hoc audissent britones censuerunt pro lapibus mittere populumque Hyberniae proelio infestare, si eos detinerent.
Finalmente se elige a Uther Pendragón, hermano del rey, y quince mil hombres armados para realizar esta empresa. También se elige a Merlín mismo, para que lo que debía hacerse se hiciese con su ingenio y consejo.
Postremo eligitur Utherpendragon, frater regis, et quindecim millia armatorum ut huic negocio pareant. Eligitur et ipse Merlinus, ut ipsius ingenio et consilio agenda tractentur.
Después, una vez preparadas las naves, se hacen a la mar y con vientos favorables se dirigen a Irlanda.
Paratis deinde navibus, mare ingrediuntur prosperisque ventis Hyberniam adeunt.

Una vez en Irlanda, Uther Pendragón (el padre del futuro rey Arturo) derrota fácilmente al rey Gillomanius, pero todavía les queda la difícil tarea de transportar las gigantescas piedras, que todos contemplan admirados.

Estando todos así alrededor, se acercó Merlín y dijo: "Usad vuestras fuerzas, jóvenes, para que moviendo estas piedras sepáis si el ingenio cede ante la fuerza, o la fuerza ante el ingenio".
Circunstantibus ita cunctis, accessit Merlinus et ait: "Utimini viribus vestris, iuvenes, ut in deponendo lapides istos, sciatis utrum ingenium virtuti, an virtus ingenio cedat".
A su orden pues se entregaron unánimemente con distintos medios e intentaron remover la "Ronda". Unos prepararon cuerdas, otros sogas, otros escaleras, para realizar lo que intentaban, pero no pudieron lograrlo de ningún modo.
Ad imperium igitur eius indulserunt unanimiter multimodis machinationibus et aggressi sunt "Choream" deponere. Alii funes, alii restes, alii scalas paraverunt, ut quod affectabant, perficerent, nec ullatenus perficere valuerunt.
Habiendo fracasado todos, Merlín soltó una carcajada y confeccionó sus maquinarias. Al fin, habiendo colocado todo lo necesario, removió las piedras más fácilmente de lo que se puede imaginar; y una vez tumbadas, hizo conducirlas a las naves y embarcarlas.
Deficientibus cunctis, solutus est Merlinus in risum et suas machinationes confecit. Denique, cum quaeque necessaria apposuisset, levius quam credi potest lapides deposuit: depositos autem fecit deferri ad naves et introponi.
Y así con gozo emprendieron la vuelta a Bretaña.
Et sic cum gaudio in Britanniam reverti coeperunt.

Cuando se supo el exitoso regreso de la expedición el rey ordenó que todo los dignatarios civiles y religiosos y el pueblo se congregase en el monte Ambrius (hoy Stonehenge, cerca de Amesbury) para la fiesta de Pentecostés. Ahí la corte se reunió durante tres días y el rey repartió dignidades entre sus seguidores y nombró obispos para sedes vacantes.

Y una vez que zanjó estos y otros asuntos en su reino, ordenó a Merlín erigir alrededor de la sepultura las piedras que había traído de Irlanda. Y este, obedeciendo sus ordenes, las erigió en torno a la sepultura, en el mismo orden en que estuvieron puestas en el monte Killaraum de Irlanda, y demostró que el ingenio prevalece sobre la fuerza.
Cumque haec et caetera in regno suo statuisset, praecepit Merlino lapides circa sepulturam erigere, quos ex Hybernia asportaverat. At ille praeceptis eius obediens, eodem modo quo in Killarao, monte Hyberniae, positi fuerant, erexit illos circa sepulturam, et ingenium virtuti praevalere comprobavit.


Geoffrey de Monmouth, Historia regum Britanniae, lib. 8, cap. 10 - 12.

martes, 20 de agosto de 2013

Laudatio Turiae: el epitafio romano más célebre

El mes pasado mi esposa tuvo que someterse a una operación a causa de una apendicitis aguda, que tardó en ser detectada por malos profesionales. Felizmente otros muy buenos lo remediaron oportuna y felizmente. Los días que pasé acompañándola en el hospital, viendo diferentes experiencias con la enfermedad, la soledad, el temor por los seres queridos, el dolor, me movieron a sacar del cajón un proyecto que hace tiempo tenía pendiente: una edición de la llamada Laudatio Turiae.
(Quienes quieran ver el estudio completo (texto latino, traducción y comentarios) pueden hacerlo en mi página: magisterhumanitatis/escritores-latinos/laudatio-turiae).

Con este nombre se designa la inscripción funeraria más grande (unas 3 toneladas se calcula que debieron pesar las dos planchas de mármol que la formaban) y más extensa (entre 180 - 190 líneas) que nos ha llegado de la Roma antigua. Por desgracia el epitafio no nos ha llegado completo y entre los fragmentos que poseemos no se encuentra ni el nombre de la difunta ni de su marido que lo mando inscribir en su honor.
Se le llama Laudatio Turiae (= Elogio a Turia, o mejor, Curia) porque un estudioso del s. XVIII creyó que algunos acontecimientos relatados en el epitafio tenían semejanza con un relato sobre el cónsul Quinto Lucrecio Vespillo y su mujer Turia, que lo escondió en el falso techo de su habitación

A Quinto Lucrecio, proscrito por los triunviros, su mujer Turia, no sin gran peligro propio, lo mantuvo a salvo de la calamidad inminente, escondido entre el techo y el tejado del dormitorio, sabiéndolo solo una joven criada, y esto lo hizo con tal fidelidad que, mientras los otros proscritos a duras penas huían por tierras extranjeras y hostiles con grandes tormentos de cuerpo y alma, aquel se mantenía a salvo en su dormitorio y en el seno de su mujer.
Q. Lucretium, proscriptum a triumviris, uxor Turia, inter cameram et tectum cubiculi abditum, una conscia ancillula, ab imminente exitio, non sine magno periculo suo, tutum praestitit singularique fide id egit ut, cum ceteri proscripti in alienis et hostilibus regionibus per summos corporis et animi cruciatus vix evaderent, ille, in cubiculo et in coniugis sinu, salutem retineret.
Valerio Máximo, Facta et dicta memorabilia, VI, 7, 2

Esta opinión se mantuvo hasta mitad del s. XX, pero actualmente los estudiosos reconocen que en realidad existen pocos elementos para afirmar tal cosa con seguridad. Es verdad que los personajes del epitafio vivieron en la misma época que Turia y su marido, y tuvieron que padecer el trance de la proscripción, sin embargo también es cierto que hay varias divergencias, por lo cual lo más prudente parece ser dejarlos en el anonimato, con la esperanza de algún día encontrar nuevos fragmentos que arrojen más luz sobre este enigma.
La "dextrarum iunctio" era parte culminante del rito nupcial, pero en el arte funerario simboliza la fidelidad de los esposos. Aquí ella aparece coronada por Venus y él apadrinado por el genio de Roma.
Detalle del llamado "Sarcofago dei Fratelli" en el Museo Archeologico di Napoli. Foto de Marie-Lan Nguyen.
Ya que esta pieza oratoria es bastante extensa solo presentaré algunos breves fragmentos para esbozar las ideas principales. Por comodidad llamaré Turia a la desconocida mujer a quien se dedicó este elogio fúnebre.
1) Cuando ella era una joven, poco antes de casarse, sus padres fueron asesinados, seguramente durante las revueltas de la Primera Guerra Civil (guerra entre Julio César y Pompeyo). Con gran valor ella (su marido tuvo que salir de Roma, luchando en el ejército) pide castigo para los culpables y no descansa hasta que lo consigue:

Con tanta industria desempeñaste tu tarea de amor filial, insistiendo y reclamando, que si hubiésemos estado presentes no hubiésemos podido hacer más.
Tanta cvm indvstria mvnere es pietátis perfvncta, efflagitando atqve vindicando, vt si praesto fvissimvs non amplivs potvissemvs.

2) El testamento de su padre dejaba como herederos a Turia y su marido, pero ella incluso quiso compartirlo con su única hermana (que al ya estar casada, según ciertas leyes romanas, ya no tenía derecho al patrimonio familiar). Pero algunos parientes, movidos por la ambición, quieren declarar nulo el testamento y piden ser nombrados tutores de Turia y administradores de sus bienes. De nuevo ella sola debe ir a juicio para defender la voluntad de su padre y compartir con su hermana.

Después fuisteis insidiadas para que el testamento, del cual éramos herederos, se declarase nulo............
Temptatae deinde estis vt testamentvm, qvo nos eramvs heredés, rvptvm diceretvr .........
Cedieron ante tu firmeza y no prosiguieron la causa. Al hacer esto, tú sola concluiste la defensa que asumiste del deber hacia tu padre, del afecto hacia tu hermana y de la fidelidad hacia nosotros.
Cesservnt constantiae tuae neqve amplivs rem sollicitarvnt. qvo facto officii in patrem, pietatis in sororem, fidei in nos, patrocinivm svcceptvm sola peregisti.

3) Poco después de acabar la Primera Guerra Civil, el asesinato de Julio César volvió a dividir Roma: por un lado los conspiradores (aristocracia conservadora) y por otro lado los seguidores de César (encabezados por los triunviros Marco Antonio, Lépido y Octavio). Pronto los triunviros se hicieron con el poder de Roma y se desató una ola de asesinatos y confiscaciones de los sospechosos de haber participado en la conjura contra César. El marido de Turia, que había combatido en las filas de Pompeyo, fue acusado falsamente por algún enemigo y su nombre fue incluido en la lista de proscritos. Entonces fue Turia la que orquestó todo lo necesario para que su marido se ocultase con éxito y finalmente fuese rehabilitado.

Nuestros secretos, planes ocultos y diálogos arcanos, ahora ¿para qué lo revelaré? Cómo, alertado por veloces mensajeros de peligros reales e inminentes, me salvé por tus avisos.
Qvid ego nvnc interiora nostra et recondita consilia sermonesque arcanos érvam? vt, repentinís nvntiis ad praesentia et inminentia pericvla evocatvs, tvís consiliís conservatvs sim.

4) Su matrimonio fue largo y armonioso y el marido lamenta que ella, que era más joven, haya muerto antes que él.
Raros son los matrimonios tan largos, acabados por la muerte, no rotos por el divorcio: pues nos ocurrió a nosotros, que lo llevamos hasta 41 años sin agravios. ¡Ojalá esta vieja unión hubiese mutado por mi parte! Ya que era más justo que yo, el más anciano, sucumbiera al hado.
Rara svnt tam divtvrna matrimonia, finita morte, non divertio interrvpta: nam contigit nobis vt ad annvm xxxxi sine offensa perdvceretvr.
Vtinam vetvsta conivnctio habvisset mvtationem vice mea. qva ivstivs erat cedere fato maiorem.

5) La única sombra en su felicidad fue la falta de hijos. Incluso ella quiso divorciarse para que él pudiera casarse con otra y así tener hijos. Pero él rechazó enérgicamente esa idea: prefería vivir con ella sin hijos, que con hijos pero sin ella.

¿Por qué iba yo a tener tanto deseo o necesidad de tener hijos hasta el punto que por ello faltaría a la fidelidad, cambiaría lo cierto por lo dudoso?
Qvae tanta mihi fverit cvpiditás avt necessitás habendi liberos vt propterea fidem exverem, mvtarem certa dvbiís ?
Pero ¿para qué [decir] más? Cediendo te quedaste junto a mí, pues yo no podía ceder ante ti sin deshonor mío y nuestra común infelicidad.
Sed qvid plvra? cedens mihi mansisti apvt me, neqve enim cedere tibi sine dedecore meo et commvni infelicitate poteram.

6) En las últimas líneas el marido expresa la profundidad de su gratitud por su vida y de su dolor por su pérdida.

El dolor natural arranca las fuerzas a mi firmeza, me hundo en el dolor y me oprimen este luto y disgusto y no resisto a ninguna de las dos. ...........
Natvrális dolor extorqvet constantiae vírés, maerore mersor et qvibvs angor lvctv taedioqve in necvtro mihi cónstó. .......
La conclusión de esta oración será que tú lo mereciste todo, pero no todo me fue bien para dártelo.
Vltvmvm hvivs órationis erit omnia mervisse te, neqve omnia contigisse mihi vt praestarem tibi.

Sin duda ella fue una mujer inteligente, valiente y generosa. Ella entregó a su marido con plena confianza su vida y sus bienes, y él vivió para agradecérselo y pagarle con el mismo amor y fidelidad, pues solo uno que ama de verdad tiene la humildad para decir: "tú lo mereciste todo, pero no todo me fue bien para dártelo".

Los estudiosos de latín habrán notado varias peculiaridades en la escritura: si quieren profundizar al respecto pueden hacerlo en el enlace que he dejado al inicio.

domingo, 21 de julio de 2013

Ut queant laxis: ronquera y el origen del solfeo

El himno "Ut queant laxis" en honor a san Juan Bautista, es otro himno medieval que ha mantenido cierta "popularidad" a través de los siglos. Esto se debe que su texto fue utilizado por el monje benedictino Guido de Arezzo para nombrar las notas musicales, que con pequeñas modificaciones se conserva hasta el día de hoy.
Respecto al autor del poema la tradición siempre lo ha atribuido al historiador y poeta Pablo el Diácono ( 799 aprox.). Nacido en una noble familia del reino de Lombardía, le tocó ver el final de ese reino bajo el empuje de Carlomagno. Quizás movido por las circunstancias, ingresó en el monasterio de Montecassino, donde inició su actividad literaria. Ahí atrajo la mirada de Carlomagno y en 782 lo hallamos en su corte, siendo uno de los impulsores del "renacimiento carolingio". Su obra más notable es su "Historia gentis langobardorum" y también se conservan varias cartas, homilías y una colección de poemas.
Guillermo Durando ( 1296), en su Rationale divinorum officiorum, nos relata una anécdota que revela la circunstancia que inspira la creación del himno (tenga en cuenta el lector poco familiarizado con la liturgia católica que en la Vigilia de Pascua el diácono suele cantar una larga y complicada pieza musical):

El historiador Pablo, diácono de la iglesia de Roma, monje de Cassino, cierto día cuando iba a consagrar el cirio pascual le vino ronquera a la garganta, aunque antes tenía la voz clara; entonces para recuperar la voz, compuso en honor de san Juan el himno "Ut queant laxis", en cuyo inicio pide recuperar la voz, la cual obtuvo así como a Zacarías le fue restablecida por mérito de san Juan.
Paulus historiographus, romane ecclesie dyaconus, cassinensis monachus, quadam die cum vellet paschalem cereum consecrare rauce facte sunt fauces eius, cum prius vocales essent; vt ergo vox sibi restitueretur, composuit in honorem beati Iohannis himnum "Vt queant laxis", in cuius principio petit vocis restitucionem, quam obtinuit sicut et merito sancti Iohannis restaurata est Zacharie.
Guillermo Durando, Rationale divinorum officiorum, lib. 7, 14, fol. 145 v (incunable, Mainz 1459).

A pesar de esta simpática anécdota los eruditos alemanes se han mostrado reticentes a atribuir este himno a Pablo el Diácono y de hecho la edición critica de Karl Neff (Die Gedichte des Paulus Diaconus, München 1908) no incluye el himno "Ut queant laxis".
Sea quien sea el autor, este himno ya se encuentra en manuscritos del s. X, y poco después se introdujo en la Liturgia de las Horas para la fiesta del nacimiento de san Juan Bautista (24 de junio).
El otro personaje de esta historia es Guido de Arezzo ( 1033?). Este fue un monje benedictino que quiso mejorar las técnicas de escritura y enseñanza del canto litúrgico. Esto le atrajo tantas enemistades que tuvo que dejar su monasterio de Pomposa (Ferrara, en Italia) y trasladarse al monasterio de Arezzo. Ahí perfeccionó su sistema de notación musical y su nueva técnica de enseñanza musical. Recién entonces pudo saborear el éxito y su obra Micrologus: De disciplina artis musicae alcanzó gran popularidad. El papa Juan XIX ( 1033) se interesó en su escritura musical y se quedó fascinado de poder descifrar el canto sin ayuda de un maestro. Antes de Guido solo se usaban dos líneas como punto de referencia (Do y Fa). Él introdujo otras dos líneas (La y Mi) formando el tetragrama, con lo cual se cubría las necesidades para el canto gregoriano.
Guido se valió del himno "Ut queant laxis" como método mnemotécnico para que los estudiantes de música recordasen el sonido de las 6 notas musicales entonces en uso, pues la melodía de ese himno iban subiendo desde la nota Do hasta el La (véase las sílabas en rojo del himno). Además de ese modo quedaron fijados los nombres de las notas musicales usadas en solfeo; antes solo existía el sistema de letras (de la A a la G). Es probable que aquella melodía fue creada ad hoc por el mismo Guido.
Posteriormente el desarrollo de la música añadió la nota Si, que fue creada a partir del último verso de la primera estrofa, y más tarde (en el s. XVII) se cambió el "Ut" por "Do", que es más cantable.
Guido de Arezzo y el obispo Teodaldus Cod. 51 (s. XII), fol. 35 v, en la Österreichische Nationalbibliothek, en Viena (imagen tomada de Bildarchiv Austria).

En la actual edición latina de la Liturgia de las Horas todavía se conserva este himno (en la edición castellana ha sido sustituido por otro himno de dudoso valor literario), aunque dividido en partes: las primeras 4 estrofas en las I y II Vísperas, otras 4 en el Oficio de Lectura y en Laudes, y con pequeñas modificaciones (por ejemplo en lugar de celso Olympo pone caelo supremo).
El himno original contiene 14 estrofas, aquí os presento cinco que se usan en las Vísperas de la Liturgia de las Horas (corresponden a las estrofas 1-4 y 13 del original). Ya que opino que un poema siempre debe ser leído en su lengua original, en mi traducción solo atiendo al sentido del texto y no me propongo formar versos.

Versus in laudem sancti Iohannis Baptistae, Poetae latini aevi carolini, editado por Ernst Dümmler, tomo I, p. 83, MGH (Poetae I).

Ut queant laxis
mira gestorum
solve polluti
resonare fibris
famuli tuorum,
labii reatum,
Para que tus siervos puedan cantar con el pecho henchido
las maravillas de tus gestas,
absuelve la culpa del labio impuro,
Sancte Ioannes!


¡oh san Juan!
Nuntius celso
te patri magnum
nomen et vitae
veniens Olympo
fore nasciturum,
seriem gerendae
Un mensajero que viene del excelso Olimpo
revela a tu padre en orden
que tú, próximo a nacer, serías grande,
ordine promit.


tu nombre y el curso de tu vida.
Ille promissi
perdidit promptae
sed reformasti
dubius superni
modulos loquelae;
genitus peremptae
Aquel, incrédulo de la promesa divina,
de pronto perdió el sonido del habla;
pero una vez naciste le devolviste
organa vocis.


el órgano de la voz perdida.
Ventris abstruso
senseras Regem
hinc parens nati
positus cubili
thalamo manentem:
meritis uterque
Estando en el secreto nido del vientre
sentiste al Rey que estaba en el tálamo:
así por los méritos del nacido a ambas madres
abdita pandit.


se revela lo oculto.
Laudibus cives
te, Deus Simplex
supplices ac nos
celebrant superni
pariterque Trine;
veniam precamur:
Con loas te celebran los habitantes celestiales
Dios Uno y a la vez Trino;
y nosotros suplicantes pedimos perdón:
parce redemptis! ¡apiádate de los redimidos!

El autor da por supuesto que el lector conoce la historia de Juan el Bautista, por lo cual le lector moderno necesita algunas anotaciones, también para aclarar el texto latino:
En la primera estrofa: fibris indica "las entrañas"; en castellano también usamos expresiones como "las fibras del corazón". Por el contexto en este caso se refiere a los pulmones, el pecho, el corazón, por lo tanto laxis fibris también podría traducirse como "a todo pulmón", "con todo el corazón", etc. Nótese también la oposición entre el interior (fibris) y el exterior (labii) pero que paradójicamente refieran a sus contrarios, pues el interior es material y el exterior es lo espiritual.
En el segundo verso se hace alusión al evangelio de Lucas (Lc 1, 8 - 17): un ángel se aparece al sacerdote Zacarías y le anuncia que, a pesar de ser anciano él y su mujer, tendrán un hijo que han de llamar Juan, que se consagrará al Señor y que predicará la conversión.
En la tercera estrofa se hace alusión a Lc 1, 18 - 20: Zacarías se muestra incrédulo y el ángel le priva del habla hasta que se cumpla lo anunciado. Cuando circuncidan al niño y le imponen el nombre, Zacarías recupera el habla y bendice a Dios (Lc 1, 59 - 64).
La cuarta estrofa se refiere a la llamada "visitación" de la virgen María a su prima Isabel: ambas mujeres están embarazadas, una de Jesús y la otra de Juan. Según el evangelio de Lucas, al entrar María a casa de Isabel y saludarle, el niño que llevaba en el vientre (Juan) saltó de alegría y ambas mujeres se llenaron del Espíritu Santo y hablaron proféticamente (Lc 1, 39 - 55).