miércoles, 19 de octubre de 2016

El último califa abásida


En la Europa del s. XV-XVI se vivieron muchas grandes transformaciones que repercutieron en el uso del latín. En ese período las lenguas nacionales (alemán, francés, inglés, castellano, etc.) alcanzan suficiente prestigio para pasar del ámbito popular al mundo intelectual y oficial, y comienzan a arrebatar el monopolio casi absoluto que el latín conservaba en esas áreas; ya no solo se escribe en “lengua vulgar” poemas, novelas, sermones y demás literatura para entretenimiento o edificación del vulgo, sino que cada vez se acepta con más naturalidad que se escriban tratados de teología o científicos o se redactasen documentos oficiales en las respectivas lenguas nacionales. Por otro lado la idea que la Europa cristiana debía cierta obediencia al emperador del imperio romano-germánico, era cada vez más intolerable para las pujantes reinos como Inglaterra, Castilla-Aragón y Francia, las florecientes ciudades de los Países Bajos, así como a los siempre revueltos príncipes italianos, e incluso a los mismos nobles alemanes. Y una forma de subrayar y aglutinar la propia identidad nacional era el impulso de las propias lenguas. A esto se sumó la Reforma protestante que pulverizó la idea que toda la Europa cristiana debía estar sometida al poder espiritual del Papa de Roma. Y una manera de mostrar la desconexión con Roma era dejar de usar el latín en la liturgia y la teología. Es fácil comprender que en este torbellino de ambiciones políticas y odios religiosos el latín fue una víctima colateral, perdiendo mucho de su antiguo prestigio.
Sin embargo el latín siguió ocupando un lugar importante, no solo en la liturgia y teología de la Iglesia católica, como es bien sabido, sino también en las ciencias en general. Hasta el s. XIX hallamos tratados o estudios sobre Historia, Medicina, Filosofía, Astronomía escritos en latín; por eso los nombres científicos de plantas y animales todavía se escriben en latín. Toda esa producción literaria en latín suele estar relegada y olvidada, en primer lugar por los propios estudiosos del latín, que siempre preferimos las tajadas más sabrosas que ofrecen la literatura romana o medieval.

Los mongoles asedian Bagdad. Ilustración de un manuscrito árabe del s. XIV. Foto de Wikimedia Common.

Por eso en esta ocasión quiero ofrecer un texto latino de ese período. Se trata de una traducción del árabe al latín realizada por el alemán Johann Jakob Reiske (1716 - 1774), estudioso de la literatura bizantina y pionero en el estudio de la literatura árabe. El autor de la obra que aquí nos ocupa es Abul Fida Ismail Ibn Hamwi (1273 - 1331), nacido en Damasco en una familia noble y en 1310 gobernador de Hamah, autor de numerosas y valiosas obras de geografía e historia, entre ellas la titulada “Mukhtasir Tarik Al Bashar” (= concisa historia de la humanidad), y que Reiske tituló en latín “Annales Muslemici” (= anales musulmanes). Reiske acabó su traducción en 1754, pero solo fue publicada después de su muerte, en cinco tomos entre 1789-1794, en Copenhagen, edición supervisada por Jakob G. Christian Adler.
Actualmente solo existe una traducción moderna parcial (la última parte de la obra) al inglés, realizada por P. M. Holt, y titulada "The Memoirs of a Syrian Prince. Abu 'l-Fida, Sultan of Hamah", pp. XI, 99, Wiesbaden 1983, edición agotada.
Vamos a ver el relato que hace Abul Fida sobre la destrucción de Bagdad del año 1258 a manos de los mongoles, y la muerte del último califa de la dinastía abásida. En el texto latino hay añadidos del editor puestos entre []. Del mismo modo yo también he puesto algunos añadidos para mejor y más fácil comprensión del texto, y el número de página, que va salteado porque va intercalado el texto árabe.

Annales Muslemici Abulfedae, opera et studiis Io. Iacobi Reiskii, Hafniae 1792, t. 4, p. 551-555.
Y en efecto en el primer mes del año 656 [que comenzó el 7 de enero de 1258 era cristiana] Hulagu, príncipe de los tártaros, atacaba Bagdad, y en el vigésimo día del mismo mes la sometía bajo su potestad, mataba al califa Al-Musta'sam y perpetraba otras muchas atrocidades.
Anni enim DCLVI mense primo [coepit is die 7 ianuar A. C. 1258] petebat Holacu, tatarorum princeps, Bagdadum, eiusdemque mensis vigesimo die suae potestati subigebat illam, et necabat chalifam Mostasamum, aliaque multa perpetrabat nefanda.
El causante de todo esto era el visir del califa, Mu'ayyid al-Din [Muhammad] Ibn al-Alqami, y su intempestiva sed de venganza.
Quorum omnium caussa erat chalifae vezirus, Movaiied-ed-Din Ibn el-Alcam, eiusque in vindictam intempestivus ardor.
Casi solo [la secta chiíta de] los rafiditas habitaba el barrio bagdadí, que se llama Karkh. En cierta ocasión habiendo surgido entre ellos y [la secta de] los sunnitas una revuelta, que con frecuencia estallaban con violencia en Bagdad, las tropas guardianas de la augusta urbe, por orden del hijo del califa, Abu Bakr, y bajo la guía del davadar [o sea canciller] Rukn ed-Din, depredaron aquel barrio con tanta violencia y lujuria que, tras sacar del interior de las casas a las mujeres y despojarlas de sus túnicas, las ultrajaron de modo horrible en público.
Vicum scilicet illum bagdadicum, qui Carch appellatur, incolebant rafeditae paene soli. Quos inter et sunnitas quum aliquando seditio contingeret, quales Bagdadi frequentes admodum exardebant, depraedabantur praesidiarii augustae urbis milites illum vicum, iussu filii chalifae, Abu-Becri, et Rocn-ed-dini davadari [seu cancellarii] auctoritati, tanta cum protervia et libidine ut protractas ex interioribus aedium feminas calyptrisque nudatas publice foedum in modum dehonestarent.
Este intolerable suceso persuadía al antedicho visir para vengar de modo terrible la injuria hecha a su secta (pues también él era rafidita).
Id intolerabile visum supra dicto vesiro persuadebat ut factam sectae suae iniuriam (nam et ipse rafedita erat) splendide ulcisceretur.
Así pues enviaba su hermano a los tártaros con cartas, con las que los atraía a Bagdad; mientras tanto persuadía al califa para que la guardia bagdadí, que hasta entonces había sido numerosa, no inferior a cien mil jinetes, la disminuyese a veinte mil unidades, y que el dinero ahorrado de las pagas de los licenciados, lo presentase como tributo para los tártaros amenazantes.
Fratrem itaque suum ad tataros ablegabat cum litteris, quibus eos Bagdadum pelliciebat; interea persuadebat chalifae ut numerosam, quae hactenus fuerat, bagdadicam militiam, centum millibus equitum non minorem, ad viginti millia capitum imminueret, et aes e consuetis cassatorum stipendiis emergens tanquam offam tataris minitantibus obiiceret.
Así los tártaros fueron aplacados durante un tiempo; pero finalmente, viendo la debilidad de los bagdadíes, se lanzaban al modo de un torrente contra una gran mole; y derrotaban las tropas enviadas por los bagdadíes y a su jefe, el antedicho davadar Rukn ed-Din, tras una feroz batalla librada a dos días de camino de Bagdad, y a algunos fugitivos los perseguían hasta Bagdad, pues otros eludían la matanza huyendo a Siria.
Placati sic fuerant tatari aliquamdiu; tandem tamen, intellecta bagdadicorum imbecillitate, magna ingruebant mole, torrentis ad instar; et copias a bagdadicis oppositas, earumque ducem supra dictum [p. 553] Rocn-ed-dinum davadarum, commisso ad duas Bagdado diaetas acerrimo praelio, fundebant, et Bagdadum fugientes quosdam persequebantur, alii enim in Syriam ab ista clade evadebant.
Y Hulagu asediaba la [parte de la] ciudad situada al oriente del Tigris, mientras que Bagu, uno de sus principales generales, la parte occidental, poniendo su campamento en Caria, de la parte del palacio del califa.
Et Holacu quidem urbem a Tigridis oriente positam cingebat, Bagu vero, aliquis eius praecipuus dux, occidentalem, positis in Caria e regione palatii chalifici castris.
En esta situación crítica el visir Mu'ayyid al-Din Ibn al-Alqami salía donde Hulagu, y obtenida la incolumidad de su vida, volvía al califa, y le convencía para que él saliese fuera y entregase sus riquezas a los tártaros, que Hulagu quería conservarle la vida, la potestad y la dignidad íntegras, del mismo modo como también la había conservado a [Rukn ad-Din] Khurshah, imán de los nizaríes, que lo suplicó; y además también quería unir en matrimonio a su hija con Abu Bakr, el hijo del califa.
In his angustiis exibat vezir Movaiied-ed-din Ibn-el-Alcam ad Holacuum, suique spiritus ab eo nactus incolumitatem, redibat ad chalifam, eique persuadebat ut et ipse foras progressus tataris sui copiam faceret, Holacuum ipsi et vitam et potestatem atque dignitatem integras conservatas velle, quemadmodum Caichosruo quoque, Romaniae domino, supplici facto conservarit; et praeterea quoque velle matrimonio suam filiam ipsius chalifae filio, Abu-Becro, iungere.
Engañado por tan esplendidas ilusiones [el califa] Al-Musta'sam salía a los tártaros, junto con una gran multitud de los principales de su nobleza; y era colocado en una tienda aparte, siendo él respetado, mientras en un solo lugar iban reuniendo los más distinguidos que había en la urbe, y los rodeaban a todos juntos para la misma ruina, y que una muerte precipitada del califa no suscitase tumulto y terror de los habitantes o rémoras a su destino.
Tam splendidis deceptus offuciis exibat Mostasam ad tataros, una cum magna praecipuae suae nobilitatis turba; et collocabatur in tentorio quodam seorsim, eo asservandus usque, dum in unum locum coactum, quidquid erat in urbe melioris ordinis, haberent, unaque omnes ruina simul involverent, neque tamen praecipitatum chalifae supplicium turbas et terrorem oppidanis, aut destinationi suae remoras iniiceret.
Mientras tanto el visir, como un fiel ayudante, dentro reunía para el enemigo la flor y nata de la urbe, los más ricos, honorables, alfaquíes y profesores, y a todos ellos, por grupos, uno tras otro los mandaba a los tártaros; entre ellos también estaba Mohi al-Din Sibt ibn al-Jawzi con sus hijos. Cuando no quedaba ningún noble más, los tártaros mataron a la vez a todos los caídos en la trampa.
Interea cogebat eum in finem hosti fidelis administer vezir apud se florem urbis, ditiores, honoratiores, fakihos, professores, eorumque catervam unam post alteram per vices emittebat ad tataros; in quibus etiam erat Mohii-ed-din Ibn-el-Guzi cum liberis. Quum tandem nemo dignior deficeret, trucidebant tatari sagena clausos ad unum omnes.
Una vez hecho esto, Bagu, tras pasar el río Tigris por el puente de nuevo abierto, pasa a espada la urbe oriental, y en ella el palacio del califa; ahí mataba a todo el que hallaba de sangre real o de noble cuna, de modo que nadie escapó de la masacre general, sino alguno de más temprana edad que era librado del cuchillo y puesto en cadenas.
Quo facto, Bagu, superato Tigride per pontem rursus instauratum, adoriebatur gladio urbem orientalem, et in ea chalifarum palatium; ubi quidquid reperibat augusti sanguinis aut excelsae fortunae perimebat omne, ut communem cladem non evaderet, nisi quem infirmior aetas a mucrone liberatum catenis addicebat.
Durante casi cuarenta días Bagdad estuvo convulsionada por la espada y los saqueos. Finalmente, agotado el furor y las penas, se proclamó paz y seguridad por boca del pregonero.
Per quadraginta ferme dies Bagdadi ferro saevitum et rapinis fuit. Tandem, [p. 555] exhaustis furore et aerumnis, promulgabatur praeconis voce pax et securitas.
No consta qué pasó con el califa en medio de todo esto, excepto una cosa: que lo mataron. Sobre el tipo de suplicio varios [autores] narran distintas [historias], pero nadie lo sabe con certeza. Hay quienes [dicen] que fue estrangulado; otros, que arrojado al Tigris; por último hay quienes dicen que fue puesto en un saco y pisoteado hasta morir.
Quid inter haec de chalifa factum fuerit, non constat, praeter id unum: necatum fuisse. De supplicii genere varii varia tradunt, nemo certum novit. Sunt qui strangulatum; alii, qui Tigride mersum; tandem et qui sacco immissum calcibus ad mortem conculcatum fuisse perhibent.
Al-Musta'sam Abu-Ahmad Abdullah era hijo de Al-Mustansir Abu Ja'far al-Mansur, hijo de Muhammad al-Dhahir, hijo del imán An-Nasir. Quien quiera conocer la genealogía de los demás, tras la muerte de An-Nasir hasta Abbas [ibn Abd al-Muttalib], fundador del linaje, y lo ocurrido más allá, lo hallará expuesto por nosotros [en el año 622].
Erat Mostasam Abu-Ahmed Abdalla, filius Mostansari Abu-Gafari Mansuri, filii Muhammedis Daheri, filii imami Naseri. Sub cuius obitu ceterum stemma, ad Abbasum usque, gentis auctorem, et ultra productum, quisquis nosse cupit, inveniet a nobis exhibitum [ad an. DCXXII].
Así pues este príncipe [Al-Mustasam] era estúpido, falto de decisión y vicioso, y por eso totalmente inepto para gobernar bien el imperio. Él asumió el califato tras su padre Al-Mustansir, fallecido el año 640, de lo cual consta que él reinó casi diecisiete años.
Is ergo princeps erat hebes, imbecillis consilii, pravarum artium, ideoque imperio bene gerendo prorsus impar. Capessiverat chalifatum post Mostansari, patris, decessum anno DCXL, e quo constat eum annos propemodum septendecim imperasse.
Él terminaba la dinastía abásida, que había empezado el año 132, es decir desde el citado juramento de As-Saffah, y la muerte de Hemar [o sea asno] Marwan [II], el último de los califas omeyas en Oriente. Por lo tanto esta dinastía reinó casi durante 524 años, y tuvo treinta y siete califas.
Claudebat Abbasidarum dynastiam, quae anno CXXXII coeperat, eo nempe, quo sacramentum Saffaho dictum, et Marvan Hemar [seu asinus] peremtus fuit, chalifarum Ommiadarum in oriente ultimus. Obtinuit ergo haec dynastia per annos DXXIV circiter, numeravitque chalifas triginta septem.


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