miércoles, 30 de mayo de 2012

Crucigramas en latín: mayo 2012

Antes que acabe el mes de mayo volvemos a proponer bajar a la Harena Verborum para probar nuestras fuerzas con nuestro crucigrama en latín: Una ocasión para recordar nuestros conocimientos de la lengua romana mientras que, como por un túnel del tiempo, volvemos a las calles empedradas y bebemos de una fuente de mármol: ¡Salve peregrinus! Adventum tuum exspectabamus.

Dionisio y Ariadna. Mosaico del s. III, conservado en el Museo Arqueológico de Sevilla



Como de costumbre dejo el enlace en word Open Office:

https://1drv.ms/w/s!AtHl5SZqDiVbglNQ-1BAB3FqR9MG?e=KNpiuB 


miércoles, 23 de mayo de 2012

Una anécdota de san Gregorio

Entre los personajes más notables entre finales de la Antigüedad e inicios de la Edad Media encontramos al monje Gregorio, más conocido como el papa san Gregorio Magno (¿540 - 604). Nacido en una noble familia romana, ocupó el cargo de prefecto de Roma, pero a la muerte de su padre renunció a la carrera política, convirtió la villa familiar en un monasterio y abrazó la regla de los monjes benedictinos. El año 579 tuvo que dejar su retiro por orden del papa Pelagio II, quien lo nombró diácono y lo envió a Constantinopla como legado ante el emperador Mauricio. Allí permaneció seis años y a su vuelta fue secretario del papa Pelagio II, al que sucedió el año 590.
Gregorio impulsó el ordenamiento característico de la liturgia occidental, escribió la Regula pastoralis como guía para el trabajo pastoral de los obispos. Él mismo dio ejemplo de humildad firmando en sus documentos oficiales como servus servorum Dei, en lugar de otros títulos papales. También revivió el espíritu misionero de la iglesia, enviando predicadores a Inglaterra que todavía permanecía en el paganismo.
No es de extrañar que un personaje tan notable en una época tan sombría (entonces Europa era azotada por frecuentes epidemias, guerras e invasiones y los últimos lazos con el imperio de oriente se rompían) quedase como punto de referencia para los siglos siguientes y se le atribuyese la autoría de muchos himnos así como la del llamado "canto gregoriano", que en realidad fue inventado un par de siglos más tarde.
A continuación presento una historia sobre Gregorio que es relatada por el monje inglés Beda el Venerable (¿672 - 735) en su obra Historia ecclesiastica gentis anglorum (Historia eclesiástica del pueblo inglés), en la que se explica cómo nace en Gregorio la idea de evangelizar Inglaterra.
Presento el texto tal como aparece en la Patrología Latina (Migne, PL 95):


Y no se debe callar el relato que sobre san Gregorio se ha transmitido hasta nosotros por una tradición de los mayores: a saber, qué causa le motivó a tener tan diligente preocupación por la salvación de nuestro pueblo.
Nec silentio praeterunda opinio, quae de beato Gregorio traditione maiorum ad nos usque perlata est: qua videlicet ex causa admonitus, tam sedulam erga salutem nostrae gentis curam gesserit.
Dicen que cierto día, habiendo llegado hacía poco unos mercaderes, muchos esclavos habían sido congregados en el foro y muchos se habían agolpado para comprar, y el mismo Gregorio había ido con otros y vio entre tantos unos esclavos jóvenes, de cuerpo blanco y de rostro agraciado y con un color de cabello excepcional.
Dicunt quia die quadam, cum advenientibus nuper mercatoribus, multa venalia in forum fuissent collata, multique ad emendum confluxissent, et ipsum Gregorium inter alios advenisse ac vidisse inter alia pueros venales positos, candidi corporis ac venusti vultus, capillorum quoque forma egregia.
Después de mirarlos, interrogó a aquéllos para que le dijesen de qué región o tierra habían sido traídos, y se le dijo que de la isla de Bretaña, cuyos habitantes tienen tal aspecto.
Quos cum aspiceret, interrogavit, ut aiunt, de qua regione vel terra essent allati; dictumque est quod de Britania insula, cuius incolae talis essent aspectus.
De nuevo preguntó si aquellos isleños eran cristianos o estaban atrapados en los errores paganos. Se le dijo que eran paganos. Entonces suspirando desde lo más hondo del corazón: "Oh que dolor", dijo, "que el padre de las tinieblas posea hombres de rostro tan luminoso y que tanta gracia de la apariencia externa contenga un alma vacía de la gracia interior".
Rursus interrogavit utrum iidem insulani essent christiani, an paganis adhuc erroribus essent implicati. Dictum est quod essent pagani. At ille intimo ex corde longa trahens suspiria: "heu proh dolor! inquit, quod tam lucidi vultus homines tenebrarum auctor possidet, tantaque gratia frontis speciei mentem ad internam gratiam vacuam gestat".
Entonces de nuevo preguntó cuál era el nombre de aquel pueblo. Se le respondió que eran llamados "anglos". Y él: "Bien", dijo, "pues también tienen un rostro angelical y conviene que éstos sean coherederos de los ángeles en el cielo".
Rursus ergo interrogavit, quod esset vocabulum gentis illius. Responsum est, quod Angli vocarentur. At ille: "Bene, inquit, nam et angelicam habent faciem, et tales angelorum in caelis decet esse coheredes.
"¿Qué nombre tiene la provincia de la cual éstos han sido traídos?" Se le respondió que los de esa provincia eran llamados "deiri". Y él : "Bien", dijo, "Deiri: de la ira arrancados y llamados a la misericordia de Dios. ¿El rey de aquella provincia cómo se llama?" Se le respondió que se llamaba Aella. Y él aludiendo al nombre dijo: "Aleluya: es necesario que se canten en aquellas tierras las loas de Dios creador".
"Quod habet nomen ipsa provincia de qua isti sunt allati?" Responsum est quod Deiri vocarentur iidem provinciales. At ille: "Bene, inquit, Deiri: de ira eruti et ad misericordiam Christi vocati. Rex provinciae illius quomodo appellatur?" Responsum est quod Aella diceretur. At ille adludens ad nomen ait: "Alleluia: laudem Dei creatoris illis in partibus oportet cantari".
Dirigiéndose al pontífice de la sede apostólica y romana, pues él todavía no había sido hecho pontífice, le rogó que enviase algunos ministros de la palabra al pueblo de los anglos en Bretaña, por los cuales se convirtiesen a Cristo, y que él mismo estaba listo para realizar esa obra con la ayuda de Dios, si le agradaba al papa apostólico que esto se hiciese.
Accedensque ad pontificem Romanae et apostolicae sedis, nondum enim erat ipse pontifex factus, rogavit ut genti Anglorum in Britaniam aliquos verbi ministros, per quos ad Christum converteretur, mitteret; seipsum paratum esse in hoc opus Domino cooperante perficiendum, si tamen apostolico papae hoc ut fieret, placeret.
Lo cual no pudo realizar entonces, porque aunque el pontífice quiso concederle lo que pedía, sin embargo los ciudadanos de Roma no podían permitir que se fuese tan lejos de la Urbe; más tarde cuando ejerció el oficio del pontificado, realizó la obra deseada tanto tiempo: enviando otros predicadores pero él mismo, para que fructifique la predicación, ayudando con sus exhortaciones y preces.
Quod dum perficere non posset, quia etsi pontifex concedere illi quod petierat voluit, non tamen cives Romani, ut tam longe ab Urbe recederet potuere permittere; mox ut ipse pontificatus officio functus est, perficit opus diu desideratum: alios quidem praedicatores mittens, sed ipse praedicationem ut fructificaret, suis exhortationibus ac precibus adiuvans.
Este relato que recibimos de los antiguos, consideramos oportuno insertarlo en nuestra Historia eclesiástica.
Haec iuxta opinionem quam ab antiquis accepimus, Historiae nostrae ecclesiasticae inserere opportunum duximus.

Beda Venerabilis, Historia ecclesiastica gentis anglorum, II, c. 1. (MIGNE, PL 95, col. 80-81 ).


Mosaico en la Westminster Cathedral, Londres. Representa a  san Gregorio y Agustín de Canterbury con los jóvenes esclavos anglos. La frase non angli sed angeli es un usual resumen de este episodio.
 
Habitualmente se suele situar esta historia después que Gregorio regresó de Constantinopla, por lo tanto durante el papado de Pelagio II. (579 - 590) y habría sido a éste a quien Gregorio habría solicitado ser enviado a Inglaterra como misionero.
Los anglos eran un pueblo germánico, de una región llamada Angeln (cerca de la actual ciudad de Kiel, en el extremo norte de Alemania) y su significado sería "estrecho" o "angular". Después del derrumbe del Imperio romano de Occidente, los anglos invadieron Inglaterra y se asentaron ahí.
Respecto a Aela, rey de Deira, sabemos que murió el año 588 y que su reino se extendía por el norte de Inglaterra, cerca de la moderna ciudad de York.
Fue el monje benedictino Agustín (¿ - 604), primer arzobispo de Canterbury, quien encabezó el grupo de misioneros que envió Gregorio y el fundador de la iglesia cristiana en Inglaterra.

viernes, 18 de mayo de 2012

Miserere mei, Deus


El salmo 51 (en la biblia hebrea, en la "nova vulgata", las traducciones modernas y la actual liturgia católica; pero 50 en la biblia griega, la anteriores ediciones de la vulgata y la liturgia católica hasta fines del s. XX) sin duda se debe contar entre las más hermosas composiciones poéticas del Antiguo Testamento. Su dramática descripción del arrepentimiento y el perdón, con una sucesión de eficaces imágenes, gradualmente lleva al lector del sombrío y amargo dolor del pecador hasta un luminoso himno de alabanza y gratitud del hombre perdonado.
Debemos tener en cuenta que los estudiosos están de acuerdo en que al menos los dos últimos versículos son un añadido posterior, indudablemente posterior a la destrucción de Jerusalén a manos de los babilonios (586 a. C.), quizás en tiempos de Nehemías, quien emprendió la reconstrucción de las murallas de Jerusalén un siglo más tarde. Respecto al resto, el mismo salmo en los dos primeros versículos (aunque los estudiosos no dan siempre credibilidad a estos encabezados o es oscuro el significado del texto hebreo) nos indica el autor y las circunstancias que supuestamente originan el salmo (uso la versión de la Neovulgata):

[1] Magistro choro. Psalmus David,
[2] cum venit ad eum Nathan propheta, postquam cum Bethsabee peccavit.
[1] Al maestro del coro. Salmo de David,
[2] tras haberle visitado el profeta Natán, después que él pecó con Betsabé.


La Biblia en 2 Sam 11-12 nos relata el crimen del rey David (s. XI - X a.C.), su adulterio con Betsabé y el complot para quitar la vida a su marido para poder desposarla, y su posterior arrepentimiento tras los reproches del profeta Natán. Este salmo sería entonces la oración de arrepentimiento del rey David, o por lo menos compuesta por alguien inspirado en esos sucesos. Naturalmente es mucho más eficaz para el lector si la oración se pone en boca del mismo David, siendo que el lector conoce la magnitud de su crimen.

Rey David en el Psalterium Egberti (a. 981), p. 20v, conservado en el Museo Archeologico Nazionale di Cividali del Friuli, Italia.

Este salmo siempre ha ocupado un lugar importante en la meditación, devoción y en la liturgia cristiana. y ha tenido diferentes adaptaciones, tanto con melodías cantables como con antífonas para su rezo comunitario. Su uso en las liturgias penitenciales y en Semana Santa lo hizo tan popular que la palabra miserere ha sido incluida prácticamente en todos los idiomas occidentales. De la época del Renacimiento es bastante conocida la composición de Gregorio Allegri (1582 - 1652). Mucho menos conocido y más antiguo es el motete de Josquin, que a continuación presento, tal como aparece en la edición de Ottaviano Petrucci, en sus Motetti de la Corona III (Fossombrone, 1519).
El texto sigue el llamado Salterio Galicano. Pongo en cursiva la frase miserere mei, Deus, cuando es un añadido de Josquin, no incluido en el texto original del salmo:

[3] Miserere mei, Deus,
secundum magnam misericordiam tuam
et secundum multitudinem miserationum tuarum
dele iniquitatem meam.
[3] ¡Oh Dios, apiádate de mí!
según tu gran misericordia y
según tu inagotable compasión,
borra mi iniquidad.
Miserere mei, Deus.
[4] Amplius lava me ab iniquitate mea
et a peccato meo munda me.
Miserere mei, Deus.
[5] Quoniam iniquitatem meam ego cognosco,
et peccatum meum contra me est semper.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[4] Lávame completamente de mi iniquidad
y límpiame de mi pecado.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[5] Pues yo reconozco mi iniquidad
y tengo siempre presente mi pecado.
Miserere mei, Deus.
[6] Tibi soli peccavi et malum coram te feci,
ut justificeris in sermonibus tuis
et vincas cum judicaris.
Miserere mei, Deus.
[7] Ecce enim in iniquitatibus conceptus sum
et in peccatis concepit me mater mea.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[6] Solo a ti ofendí e hice lo que para ti es malo,
pues has sido justo en tu sentencia
y eres excelso cuando juzgas.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[7] Pues he aquí que fui concebido en iniquidad
y en el pecado me concibió mi madre.
Miserere mei, Deus.
[8] Ecce enim veritatem dilexisti
incerta et occulta sapientiae tuae manifestasti mihi.
Miserere mei, Deus.
[9] Asperges me, Domine, hyssopo,
et mundabor;
lavabis me, et super nivem dealbabor.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[8]Pues he aquí que amaste la verdad,
me manifestaste lo desconocido y lo oculto de tu sabiduría.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[9] Empápame, Oh Señor, con el hisopo,
y estaré limpio;
lávame, y seré más blanco que la nieve
Miserere mei, Deus.
[10] Auditui meo dabis gaudium et laetitiam
et exultabunt ossa humiliata.
Miserere mei, Deus.
[11] Averte faciem tuam a peccatis meis
et omnes iniquitates meas dele.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[10] Darás gozo y alegría a mis oídos
y exultarán los corazones humillados.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[11] Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis iniquidades.
Miserere mei, Deus.
[12] Cor mundum crea in me, Deus,
et spiritum rectum innova
in visceribus meis.
Miserere mei, Deus.
[13] Ne proicias me a facie tua
et spiritum sanctum tuum ne auferas a me.
Miserere mei, Deus.
[14] Redde mihi laetitiam salutaris tui
et spiritu principali confirma me.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[12] Crea en mí, oh Dios, un corazón puro
y renueva un espíritu justo
en mi interior.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[13] No me expulses de tu presencia
ni me arrebates tu santo espíritu.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[14] Devuélveme la alegría de tu salvación
y fortaléceme con un espíritu generoso.
Miserere mei, Deus.
[15] Docebo iniquos vias tuas
et impii ad te convertentur.
Miserere mei, Deus.
[16] Libera me de sanguinibus, Deus,
Deus salutis meae,
et exultabit lingua mea justitiam tuam.
Miserere mei, Deus.
[17] Domine labia mea aperies
et os meum annunciabit laudem tuam.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[15] Enseñaré a los inicuos tus caminos
y los impíos se convertirán a Ti.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[16] Libérame de la sangre, oh Dios,
Dios de mi salvación,
y mi lengua ensalzará tu justicia.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[17] Oh Señor, abrirás mis labios
y mi boca proclamará tu alabanza.
Miserere mei, Deus.
[18] Quoniam si voluisses sacrificium dedissem utique holocaustis
non delectaberis.
Miserere mei, Deus.
[19] Sacrificium Deo spiritus contribulatus:
cor contritum et humiliatum,
Deus, non despicies.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[18] Pues si hubieses querido un sacrificio
y te hubiese dado un holocausto
no lo habrías querido.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[19] Para Dios sacrificio es un espíritu abatido:
un corazón contrito y humillado,
oh Dios, no lo desprecias.
Miserere mei, Deus.
[20] Benigne fac, Domine,
in bona voluntate tua Sion,
ut aedificentur muri Ierusalem.
Miserere mei, Deus.
[21] Tunc acceptabis sacrificium iustitiae, oblationes et holocausta;
tunc imponent super altare tuum vitulos.
Miserere mei, Deus.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[20] Sé benigno, Oh Señor,
con Sión, según tu favorable designio,
para que se edifiquen los muros de Jerusalén.
¡Oh Dios, apiádate de mí!
[21] Entonces aceptarás el debido sacrificio,
las oblaciones y holocaustos,
entonces se ofrecerán novillos sobre tu altar.
¡Oh Dios, apiádate de mí!


El rey David implorando misericordia. Ilustración de las "Horae ad usum Parisiensem", f. 102r, del s. XV. Ms latin 1158, Bibliothèque Nationale de France.
Notemos que en los versículos iniciales (v. 3-7) predomina la idea del pecado repitiéndose varias veces la palabras iniquitas, que indica una grave injusticia, en este caso, un crimen gravísimo.
A partir del v. 8-9 comienza a cambiar el tono del salmo y comienzan a predominar los conceptos de purificación, conocimiento de Dios y alabanza., colocándose en el centro los v. 12-14 en los cuales se repite la palabra spiritus indicando la transformación que produce la fuerza divina en el hombre. Concluye el texto original con la promesa de vivir para alabar a Dios (v. 15-17).
La reflexión sobre la superioridad del sacrificio interior (v. 18-19) es consonante con la predicación de los profetas (Is 1, 10-17; Os 6, 6; Am 5, 21-25) pero parece en contraste con los v. 20-21 que expresan la piedad formalista del judaísmo posexílico (imbuido de nacionalismo y obsesionado por el cumplimiento riguroso de la Ley) y que posteriormente dará origen a la secta de los fariseos.
Pero la interpretación cristiana vio en esta alusión a Jerusalén una referencia a la ciudad celestial, el destino final del creyente, que es sacado de las tinieblas para ser llevado a la comunión perfecta con su creador y salvador.