lunes, 1 de junio de 2015

Humanista y Papa: Eneas Silvio Piccolomini


Eneas Silvio Piccolomini nació en Corsignano (hoy Pienza, Italia), 1405. Aunque su familia era noble, había sido expulsada de Siena en 1385, y entonces le tocó vivir en un ambiente modesto. Estudió Derecho y Letras clásicas en Siena (1423-1428) y Florencia (1429-1430). A partir de entonces tuvo una carrera ascendente y meteórica: en 1432 fue secretario del Cardenal Doménico Capránica, fue a Escocia en misión diplomática (1435), miembro de varios comités del Concilio de Basilea (desde 1436), secretario del antipapa Felix V (1439), en la cancillería del rey Federico III (1442), y misión diplomática ante el papa Eugenio IV (1445), que le brindó la ocasión de renunciar a su pasado conciliarista y confirmar su adhesión a la Santa Sede. Fruto de esta reconciliación será su ordenación como subdiácono en 1445 y como sacerdote y obispo de Trieste en 1447, y como obispo de Siena en 1450. En estos años siguió en la cancillería de Federico III y se encargó de los preparativos para su coronación como emperador (Roma 1452). Regresó definitivamente a Italia en 1455. En 1456 fue creado cardenal y en 1458 fue elegido sumo pontífice, con el nombre de Pío II.
Como intelectual también gozó de merecida fama por sus numerosos escritos en los que toca temas variados: historia, geografía, teología, poesía. De su época anterior al sacerdocio destaca su primer relato del concilio de Basilea titulado “De Gestis Concilii Basiliensis” (1440) y su novela “Historia de Duobus Amantis” (1444), un grandes ventas del s. XV. De su época posterior destacan varias obras histórico-geográficas, como su “Germania” y su “Historia Bohemica” (ambas de 1458) y sobre todo su escrito autobiográfico “Commentarii” (1462-1464) en el que retrata la Europa y personajes de su tiempo.
Euryalus entrega su primera carta a Lucrecia. Ilustración de la "Historia de Duobus Amantis", en un manuscrito del s. XV. Imagen de Wikimedia Italia.


Una pequeña muestra del análisis histórico y el estilo de Piccolomini podemos saborearlo en estos fragmentos en los que ridiculiza el afán de los pueblos por atribuirse estirpes antiguas y gloriosas.

Silvio Piccolomini, Historia Bohemica, lib. 1, cap. 2, f. 4r-4v, Basilea 1489.
Los bohemios, deseando ostentar como el resto de los mortales un origen antiquísimo, afirman ser descendientes de los eslavos. En verdad se cree que los eslavos estuvieron entre aquellos que tras el diluvio universal construyeron la famosísima Torre de Babel, y ahí, cuando las lenguas fueron confundidas, ellos, llamados “eslovenos”, o sea “locuaces”, recibieron su propio idioma. …..
Bohemi, sicut ceteri mortalium originem suam quam uetustissimam ostendere cupientes, sclauorum se prolem asserunt. Sclauos autem inter eos fuisse qui post uniuersale diluuium condende famosissime turris Babel auctores habentur, atque ibi, dum lingue confuse sunt, “sclauonos”, id est “uerbosos” appellatos, proprium ydeoma suscepisse. …....
Muchos de los germanos se consideran muy nobles habiendo surgido de los romanos; los romanos piensan que de los teucros toman un origen gloriosísimo; los francos, que también fueron germanos, dijeron que eran de sangre troyana. Igual gloria satisface a los británicos, que afirman que un cierto Bruto, que marchó al exilio, dio principio a su estirpe. Pero los bohemios, urdidos desde mucho más alto, se jactan que salieron de la misma Torre de la confusión. ….......
Multi ex germanis satis se nobiles arbitrantur ex romanis ortos; romani ex theucris originem ducere gloriosissimum putant; franci, qui et germani fuerunt, troyanum se sanguinem esse dixerunt. Eadem britannis gloria satis est, qui Brutum quendam exilio profectum generi suo principium dedisse affirmant. At bohemi, longe alcius orsi, ab ipsa confusionis Turre se missos iactitant. …......
Dicen que los eslovenos estuvieron allí, cuando se confundió el habla de toda la Tierra: hueca alabanza y digna de risa. Porque si alguien quiere imitar a los bohemios buscando la nobleza de su pueblo en los tiempos antiguos, fácilmente se atribuirán orígenes, no ya desde la Torre babilónica, sino desde el Arca de Noé, y desde el mismo Jardín de las Delicias y los primeros padres y del útero de Eva, de donde todos hemos salido.
Fuisse illuc sclauonos, aiunt, dum labium uniuerse Terre confusum est: uana laus ac ridenda. Quod si quis bohemos imitari uelint nobilitatem generis ex ipsa uetustate querentes, non iam ex Turri babilonica, sed ex Archa Noe atque ex ipsa Deliciarum Paradiso primisque parentibus, et ab utero Eue, unde omnes egressi, facile sibi principia uendicabunt.
Nosotros pasamos por alto estas cosas como delirios seniles. “Todos los reyes provienen de siervos; todos los siervos de reyes”, escribió Platón.* La sola y única virtud engendra la auténtica nobleza.
Nos ista tanquam anilia deliramenta pretermitimus. “Omnes reges ex seruis ortos; omnes seruos ex regibus”, scripsit Plato. Veram nobilitatem sola atque unica uirtus gignit.

* Frase inspirada en: Platón, Teeteto, 175; popularizada por: Séneca, Epistolae Morales ad Lucilium, 44, 4: “Platon ait neminem regem non ex seruis esse oriundum, neminem seruum non ex regibus”.
Primera página de la edición de Roma 1481 de la "Abbreviatio"

Una obra menor de Piccolomini fue su “Abbreviatio” (= resumen, escrito en 1463) de las “Décadas” de F. Biondo. Decimos obra menor porque Piccolomini solo se limitó a abreviar el texto de Biondo, sin hacer añadidos en el fondo ni ninguna pretensión en la forma. Sin embargo la obra tuvo mucho éxito y se convirtió en un manual fácil de manejar y ecónomico de comprar. B. Plátina fue uno de los autores que usó mucho ese texto para la redacción de su colección de biografías papales.
Por esa razón en paralelo a la traducción de la obra de Plátina estoy publicando el texto latino de la “Abbreviatio”. Y aquí cedo la palabra a Michael Isingrin (Suiza 1500-1557) editor de la edición Basilea 1533 de la “Abbreviatio”, el cual en su prefacio explicaba muy bien el valor de esta obra.

MICHAEL INSINGRIN AL BENIGNO LECTOR. SALUDOS.
MICHAEL ISINGRINIVS LECTORI CANDIDO. SALUTEM.
1. Puesto que la Historia es espejo de la vida humana que muestra como en un teatro los hechos de los mortales a la mente de los que la contemplan con atención, y de tal modo hace presentes las gestas de los tiempos antiguos que no puedes dudar que es un modelo prefijado de lo que se debe hacer y como un oráculo para los hombres actuales, [por lo tanto] no parece que merezcan pequeña alabanza quienes le consagraron todo su esfuerzo e ingenio para transmitir a la posteridad las gestas de los antepasados, de donde los hombres de los tiempos venideros, adoctrinados por esta materia y pertrechados de consejos para cuidarse de los malos, tengan una regla rectísima para gobernar la república.
1. Quandoquidem Historia uitae humanae speculum est quod actus mortalium intente contemplantium menti ueluti scena exhibet, quodque res priscis temporibus gestas ita praesentes facit, ut et rerum gerendarum praefixum exemplum et instantium ceu oraculum minime dubium habere possis: non uulgarem mereri laudem uidentur, qui omnem operam atque industriam huc impenderunt, ut res maiorum memoria gestas posteritati commendarent, quo uergentis aetatis homines, materia discendi malorumque cauendorum monitionibus minime destituti, rectissimam reipublicae administrandae regulam haberent.
2. En este rubro, a mi juicio, si a alguien se le debe ciertamente mucho es a Biondo, el cual transmitió el recuerdo de las ruinas del declinante Imperio Romano con estilo claro, máxima fidelidad, no menos diligencia e infatigables esfuerzos.
2. Quo nomine, mea quidem sententia, si cuiquam alias, Blondo certe plurimum debetur, qui declinantis Romani Imperii ruinas, stylo diserto, fide summa, diligentia non minori, laboribus inexhaustis, memoriae mandauit.
3. El mismo autor declara la causa de esta dificultad: En tal torbellino de revueltas, perdido el esplendor de las Letras, sucedió que él, despojado de la multitud de escritores a los que imitar, fue obligado a buscar en todas partes y a seguir diferentes textos, divergentes entre sí en muchos pasajes y escritos con ligereza y torpeza.
3. Cuius difficultatis causam autor ipse asserit: Tanto uidelicet motuum turbine, splendore literarum euanescente, factum esse ut, scriptorum quos imitaretur copia destitutus, uaria ac multis [in] locis inter se dissidentia, temere ac ineptissime scripta sequi et undique conquirere coactus fuerit.
4. Pero ya que Biondo trata el tema demasiado extensamente para que un ocupado lector pueda hojear tamaño volumen, Eneas Silvio (al que después hecho pontífice, se le puso el nombre de Pío) movido por afecto hacia sus semejantes mortales, para quitar el tedio de la extensión, quiso reducir las extensísimas Décadas en un fructuoso resumen; pues mientras lo abreviaba apretadamente, muy elegante y hábilmente cumplió el precepto de [Horacio] Flaco de no ser oscuro.*
4. Verum quia Blondus negotium fusius tractat quam ut occupato lectori tanta uolumina euoluere uacet, pari erga mortales motus affectu Aeneas Syluius (cui postea pontifici facto, Pii nomen inditum est) qui, ut prolixitatis taedium leuaret, Decades amplissimas in compendiosam epitomen contrahere uoluit; quod interim dum arctissime succinxit, affabre admodum et scite Flacci praeceptum obseruauit ne obscurus fieret.
5. Él expuso limpia y brevemente lo que el mismo autor había referido tan amplia como claramente, de modo que mucho mermó el número de folios pero en nada la utilidad; para que veas que es cierto lo que Fabio [Quintiliano] en otro lugar dice: que es propio del artista hablar breve y enjundiosamente. Además porque dice poco, no dice pocas cosas.**
5. Dilucide id et breuiter exhibuit quod autor ipse uacantibus ingeniis tam fuse quam clare prodiderat, ut foliorum numero multum utilitati uero decederet nihil; ut uerum uideas quod Fabius alibi dicit: eiusdem esse artificis breuiter et copiose dicere. Non praeterea pauca dicit, quod dicit parum.
6. Así pues queriendo agradarte, doctísimo lector, aquel compendio, recomendable bajo muchos aspectos, donde puedes adquirir ameno conocimiento de muchos sucesos, nos hemos ocupado en corregirlo de las numerosas erratas con las que estaba indignamente manchado y restituirlo a su prístino candor, juzgando nosotros que de ningún modo [te] será desagradable.
6. Tibi itaque, humanissime lector, gratificari uolentes, compendium illud multis numeris commendabile, unde tibi multarum rerum iucundam cognitionem comparare posses, a mendis innumeris, quibus erat foedissime conspurcatum, emendari pristinoque suo candori restitui curauimus, minime iniucundum fore arbitrantes.
Cuídate pues y disfruta.
Vale igitur et fruere.


* Esta referencia a Horacio y más abajo a Quintiliano son genéricas y están tomadas de Erasmo. Cf. Erasmo de Rotterdam, De Copia Verborum, lib. 1, cap. 5, Londres 1823, p. 4.
** Esta frase recuerda la irónica frase de Cicerón: “Caluus satis est, quod parum est” (= Calvo está satisfecho porque es poco = le ha gustado que haya sido breve). Cicerón, De Oratore, lib. 2, cap. 61. Aunque Cicerón lo dice en sentido irónico, es decir que siendo un discurso malo, basta con que haya sido breve.