viernes, 11 de abril de 2014

Requiem: Texto e interpretación


La misa de “requiem” tridentina fue convertida en una obra de arte musical gracias a geniales compositores como Tomás Luis de Victoria, A. Mozart, L. Cherubini, G. Verdi, etc. Por la particularidad de esta misa, no todos musicalizaron todas las partes de la misa. Por ejemplo Victoria no musicalizó el “Dies Irae”, y Verdi musicalizó el “Liberame Domine” que estrictamente no forma parte de la misa. Por lo tanto a continuación expongo las partes de esa misa, agregando al final un par de himnos que aunque no son de la misa, han sido usados en composiciones célebres. Como en un buffet, que cada uno se sirva lo que necesite.
Advierto que he acomodado la puntuación (, ; : .!?) siguiendo mi propio criterio para expresar mejor el sentido del texto. También he llegado a un compromiso respecto a algunas letras (h, i, j, u, v) que suelen variar según de qué texto se trate. Naturalmente en una interpretación musical debe seguirse lo que el compositor haya señalado, y el director interprete. Para ayudar a la pronunciación he puesto en negrita la sílaba acentuada de las palabras problemáticas.
Particular del "Juicio Final" de Miguel Ángel. Las trompetas del juicio final y el libro de la vida.
Foto: Web Gallery Art.

Antífona de entrada
Introitus
A/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
A/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
Ps/: Oh Dios, Tú mereces un himno en Sión, y que se te ofrezca un sacrificio en Jerusalén; oye mi oración; todos los mortales acuden a ti.
Ps/: Te decet hymnus, Deus, in Sion, et tibi reddetur votum in Hierusalem; exaudi orationem meam; ad te omnis caro veniet.
A/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
A/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.

El pasaje “Te decet hymnus” está tomado del Salmo 64, 2-3, según la Vulgata, que tiene varias imperfecciones y por eso el último versículo (exaudi...) tiene una deficiente redacción. La última versión oficial de la Vulgata (1979) traduce: “qui audis orationem, ad te omnis caro veniet propter iniquitatem”. Por otro lado la expresión “omnis caro” (= toda carne) es un hebraísmo que hace referencia al hombre como ser moral y físicamente débil. Es notable por ejemplo su uso en el Evangelio Jn 1, 14: “Verbum caro factum est” (= el Verbo se hizo carne). Por último notemos que se usa ese salmo porque en la interpretación mística cristiana el monte Sión y Jerusalén son imagen del reino de los cielos hacia el cual se encamina el creyente.

Oración: Esta y todas las oraciones eran variables según se tratase de la misa por todos los difuntos, de exequias, en el aniversario, por un obispo, etc.

Kyrie eleison
Lectura bíblica

Gradual
Graduale
A/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
A/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
Ps/: El justo vivirá en el recuerdo eterno; no temerá las malas noticias.
Ps/: In memoria aeterna erit iustus; ab auditione mala non timebit.

La antífona gradual se llama así porque el cantor lo proclamaba desde las gradas del presbiterio. En este caso se usa el Sal 111, 7 (hoy 112, 6-7) que hace referencia a la firme esperanza y confianza del creyente en Dios, lo cual lo hace sentirse seguro de todo mal.

Tracto
Tractus
A/: Desata, oh Señor, las almas de todos los fieles difuntos de toda ligadura de sus pecados.
A/: Absolve, Domine, animas omnium fidelium defunctorum ab omni vinculo delictorum.
V/: Y, auxiliándoles tu gracia, merezcan evitar la sentencia de castigo.
V/: Et, gratia tua illis succurrente, mereantur evadere iudicium ultionis.
V/: Y gozar de la felicidad de la luz perpetua.
V/: Et lucis aeternae beatitudine perfrui.

El tracto se usaba en aquellas misas que por su naturaleza no se decía el “Aleluya”. El nombre tractus (= fluido) proviene del hecho que originalmente se decía sin intercalar respuestas. El texto es una elaboración teológica en la que primero se alude al purgatorio, luego al infierno y por último a la vida eterna.
Particular de la Capilla Sixtina deMiguel Ángel. En la Edad Media se creía que los libros apócrifos de las sibilas eran auténticos y se les ponía casi al nivel de los profetas. Foto: Web Gallery Art.
Secuencia

Sequentia
Día de ira será aquel día,
que disolverá el mundo en cenizas,
tal como atestigua David y la Sibila.
1 Dies irae dies illa,
solvet saeclum in favilla,
teste David cum Sibylla.
Cuánto se va a temblar,
cuando vendrá el juez,
a juzgar severamente a todos.
2 Quantus tremor est futurus,
quando iudex est venturus,
cuncta stricte discusurus.
Una trompeta, derramando un sonido asombroso
por los sepulcros de todas partes,
empujará a todos ante el trono.
3 Tuba mirum, spargens sonum
per sepulchra regionum,
coget omnes ante thronum.
Muerte y naturaleza se quedarán atónitas,
cuando la criatura resurgirá,
para responder ante el juez.
4 Mors stupebit et natura,
cum resurget creatura,
iudicanti responsura.
Se presentará el libro escrito,
en el que se contiene todo,
con el que el mundo será juzgado.
5 Liber scriptus proferetur,
in quo totum continetur,
unde mundus iudicetur.
Así, cuando se siente el juez,
se revelará todo lo escondido,
nada quedará impune.
6 Iudex ergo cum sedebit,
quicquid latet, apparebit,
nil inultum remanebit.
¿Qué voy a decir entonces, pobre de mí?
¿A qué abogado voy a rogar,
cuando ni siquiera el justo esté seguro?
7 Quid sum, miser, tunc dicturus?
Quem patronum rogaturus,
dum vix iustus sit securus?
Rey de temible majestad,
que a los que salvas, salvas gratis,
¡sálvame, fuente de piedad!
8 Rex tremendae maiestatis,
qui salvandos, salvas gratis,
salva me, fons pietatis!
Recuerda, oh buen Jesús,
que soy la causa de tu venida:
¡no me arruines aquel día!
9 Recordare, Iesu pie,
quod sum causa tuae viae:
ne me perdas illa die!
Buscándome, te sentaste cansado,
me redimiste, sufriendo la cruz,
¡que tanta penuria no sea en vano!
10 Quaerens me, sedisti lassus,
redemisti, crucem passus,
tantus labor non sit cassus!
Juez de la justa venganza
concede el don del perdón
antes del día de rendir cuentas.
11 Iustae iudex ultionis
donum fac remissionis
ante diem rationis.
Gimo como culpable,
la culpa enrojece mi cara,
¡perdona, oh Dios, al suplicante!
12 Ingemisco tanquam reus;
culpa rubet vultus meus,
supplicanti parce, Deus!
Tú que absolviste a María,
y escuchaste al ladrón,
también a mí me diste esperanza.
13 Qui Mariam absolvisti,
et latronem exaudisti,
mihi quoque spem dedisti.
Mis preces no son dignas,
pero Tú, que eres bueno, obra benignamente,
para que no me queme en el fuego eterno.
14 Preces meae non sunt dignae,
sed Tu, bonus, fac benigne,
ne perenni cremer igne.
Dame un puesto entre tus ovejas,
y sepárame de los cabritos,
colocándome en la parte diestra.
15 Inter oves locum praesta,
et ab hoedis me sequestra,
statuens in parte dextra.
Una vez rechazados los malditos,
destinados a las impetuosas llamas,
¡llámame con los bendecidos!
16 Confutatis maledictis,
flammis acribus addictis,
voca me cum benedictis!
Rezo suplicante y humilde,
mi corazón está triturado como la ceniza:
hazte cargo de mi final.
17 Oro supplex et acclivis,
cor contritum quasi cinis:
gere curam mei finis.
Aquel día de lágrimas,
en el que de las cenizas resurgirá
el hombre como reo para ser juzgado,
a este pues, perdónale oh Dios.
(18) Lachrymosa dies illa,
qua resurget ex favilla,
iudicandus homo reus,
huic ergo, parce, Deus.
¡Oh buen Señor Jesús,
dales el descanso!
(19) Pie Iesu Domine,
dona eis requiem!

Además de lo ya dicho en el artículo anterior, solo añadiré unos apuntes breves. En n.1 se cita a la Sibila porque en la Edad media corrían obras apócrifas sobre supuestas profecías de la Sibila confirmando las verdades cristianas. La trompeta del n. 3 está inspirada en Mt 24, 31 y 1 Cor 15, 51-52. El libro del n. 5 está inspirado en Ap 20, 12, Dn 7, 10 y Sal 69, 29. En el n. 13 se refiere a María Magdalena (Lc 8, 2; Mc 16, 9) y al "buen ladrón" crucificado con jesús (Lc 23, 40-43). El n. 15 está basado en Mt 25, 31-33.

Evangelio

Ofertorio
Offertorium
A/: ¡Oh Señor Jesucristo, rey glorioso, libra las almas de todos los fieles difuntos de las penas del infierno y del foso profundo, líbralas de la boca del león, que no las devore el Tártaro, ni caigan en la oscuridad, sino que el caudillo san Miguel las lleve a la luz santa, que una vez prometiste a Abrahán y su descendencia.
A/: Domine Iesu Christe, rex gloriae, libera animas omnium fidelium defunctorum de poenis inferni et de profundo lacu: libera eas de ore leonis, ne absorbeat eas Tartarus, ne cadant in obscurum, sed signifer sanctus Michael repraesentet eas in lucem sanctam, quam olim Abrahae promisisti et semini eius.
V/: Entre loas te ofrecemos, oh Señor, ofrendas y preces. Acéptalas por aquellas almas que hoy recordamos. Hazlas, oh Señor, pasar de la muerte a la vida, que una vez prometiste a Abrahán y su descendencia.
V/: Hostias et preces tibi, Domine, laudis offerimus. Tu suscipe pro animabus illis, quarum hodie memoriam facimus. Fac eas, Domine, de morte transire ad vitam, quam olim Abrahae promisisti et semini eius.

Las distintas figuras del infierno están inspiradas en Sal 27, 1; 87, 7; Ez 31, 16; Ap. 14, 19; Sal 21, 22; 2 Tim 4, 17; Ap 13, 2; 2 Pe 2, 4. Sobre Miguel véase Dn 12, 1, Ap 12, 7. La promesa de Dios a Abraham (Gén 12, 7; 17, 8) es interpretada como una figura del reino de los cielos.

Sanctus
Secreta (oración variable que decía el sacerdote en voz baja).

Antífona de Comunión
Communio
A/: Brille para ellos la luz perpetua, oh Señor: junto con tus santos, porque eres bueno.
A/: Lux aeterna luceat eis, Domine: cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es.
V/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua: junto con tus santos por toda la eternidad, porque eres bueno.
V/: Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis: cum sanctis tuis in aeternum, quia pius est.

Postcommunio (oración variable)

La boca del infierno, en BNF Ms. Fr. 12559, p. 192

Existen otros textos que no pertenecen a la misa pero que se decían durante las exequias como parte de las bendiciones que se hacen al cuerpo del difunto. Cito solo dos que fueron usadas por los compositores de música clásica.
Liberame Domine
A/: Líbrame, oh Señor de la muerte eterna, en ese día temible, cuando los cielos y la tierra se han de estremecer, cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Libera me Domine de morte aeterna, in die illa tremenda, quando coeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per ignem.
V/: Yo estoy tembloroso y tengo miedo, ya que llegará el examen y la ira futura.
V/: Tremens factus sum ego et timeo, dum discussio venerit atque ventura ira.
A/: Cuando los cielos y la tierra se han de estremecer, cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Quando coeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per ignem.
V/: Ese día será un día de ira, de calamidad y desgracia, día terrible y muy amargo.
V/: Dies illa dies irae, calamitatis et miseriae, dies magna et amara valde.
A/: Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Dum veneris iudicare saeculum per ignem.
V/: Dales, oh Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.
V/: Requiem aeternam dona eis Domine, et lux perpetua luceat eis.
A/: Líbrame, oh Señor, de la muerte eterna en ese día temible, cuando los cielos y la tierra se han de estremecer, cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.
A/: Libera me, Domine, de morte aeterna in die illa tremenda, quando coeli movendi sunt et terra, dum veneris iudicare saeculum per ignem.

El himno “Liberame, Domine” pertenecía al Oficio de Difuntos y se rezaba en la tercera vigilia nocturna. También se usaba para las bendiciones al difunto durante las exequias. Sobre este himno ya hemos hablado en el artículo anterior.
In Paradisum
Al paraíso te conduzcan los ángeles, a tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén.
In paradisum deducant te Angelis, in adventu tuo suscipiant te martyres, et perducant te in civitatem sanctam Ierusalem.
El coro de los ángeles te reciba, y con Lázaro, antes pobre, tengas el descanso eterno.
Chorus angelorum te suscipiat et cum Lazaro, quondam paupere, aeternam habeas requiem.

Estas dos antífonas ya aparecen en el Cod. Sang. 391, del s. X, pero no aparecen juntas. La primera está en las laudes del oficio de difuntos (p. 199) y la segunda entre las oraciones para un agonizante (p. 195).
La naturaleza breve del blog aconseja no extender más este artículo. Quien tenga más dudas o quiera profundizar algún tema que he pasado muy a prisa, que no dude en escribir aquí mismo.

2 comentarios:

  1. Buenos días:

    ¿Podría mostrarnos cuál es la pronunciación del «Requiem» completo? Sería bueno saberlo.

    Dios y María Santísima lo acompañen.

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  2. Hola. Para los que hablamos castellano es bastante fácil pronunciar el latín, si tenemos en cuenta unas cuantas reglas. Puedes verlas aquí: https://sites.google.com/site/magisterhumanitatis/home/aprende-latin-online/1leccionalfabetopronunciacionacento
    Además en las palabras de 3 o más sílabas, he puesto en negrita la sílaba que lleva el acento. Es útil el pequeño esfuerzo de aprender las reglas de pronunciación porque así se puede leer cualquier texto.
    De todos modos para 2016 tengo en mente algún subsidio más sobre pronunciación.

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