viernes, 7 de abril de 2017

Homilías de Organyà y Llibre Jutge: texto y traducción


La nieve que había caído toda la noche daba un aire fantasmal a las montañas, campos y casas de Organyà. En medio de aquella blancura los árboles sin hojas alzaban sus brazos pidiendo tregua al cielo y solo el río Segre parecía correr con alegría. Era el Miércoles de Ceniza del año 1200 y dentro de la única nave de la pequeña iglesia de piedra se agolpaban de pie los fieles: adelante los nobles locales y sus familias con aire entre solemne y aburrido, detrás la masa popular con aire entre desconfiado y pasmado. Entre las nubes de incienso que todavía flotaban en el aire el prior de la colegiata de Santa María leía las lecturas bíblicas un poco más a prisa de lo que acostumbraba. Era un hombre devoto y experimentado, pero esa mañana estaba algo nervioso. Las palabras en latín explotaban ante los ojos inexpresivos de su audiencia. “In illo tempore ...” Por fin acabaron las lecturas y el prior tomó con emoción un libro con bella cubierta de cuero. Todavía olía a tinta fresca. La atención de la gente caía por segundos al ver otro libro. Algunos empezaban a hablar en voz baja. De pronto se oyó: “¡Seinors! Audir e entendre devem nostre Séiner”. Todas las cabezas se irgüieron, pues esas palabras las entendían bien. Todos los ojos y las orejas buscaron al osado que en la casa de Dios alzaba la voz en lengua popular. “Tornad-vos a mi, zo dix nostre Séiner, ab tot vostre cor e ab tota vostra pensa”. Era el prior que leía el nuevo homiliario que acababan de copiar en el scriptorium del claustro. Los músculos de su austero rostro conservaban la sobriedad habitual, pero juraría que hubo un relámpago de sonrisa.
Vista actual de la iglesia de Santa María de Organyà. Foto de MarisaLR en Wikimedia Commons

Me he tomado muchas libertades en esta pequeña recreación: por el tipo de letra sabemos que las llamadas “Homilías de Organyà” fueron escritas entre final del s. XII y principios del s. XIII en el scriptorium de su colegiata, pero no sabemos con certeza ni en qué año ni en qué momento estuvo acabado; por otro lado, hay que decir que por esas fechas ya sería habitual predicar en las lenguas regionales, pues desde el s. IX se animaba a los predicadores a hacerlo así.
Veamos lo que decía el famoso canon 17 del concilio de Tours del año 813 (Mansi, Conciliorum nova collectio, v. 14, col. 85):

XVII. Todos nosotros hemos considerado que todo obispo tenga homilías que contengan las enseñanzas necesarias, con las que sus súbditos se instruyan, esto es, sobre la fe católica, de modo que puedan aprender sobre la recompensa eterna de los buenos y la condena eterna de los malos, también sobre la resurrección futura, el juicio final y con qué obras pueden ganar la vida eterna y con cuáles ser excluidos.
XVII. Uisum est unanimitati nostrae ut quilibet episcopus habeat homilias continentes necessarias admonitiones, quibus subiecti erudiantur, id est, de fide catholica, prout capere possint de perpetua retributione bonorum et aeterna damnatione malorum, de resurrectione quoque futura, et ultimo iudicio, et quibus operibus possit promereri beata uita quibusue excludi.
Y que se esfuercen en transmitir esas homilías públicamente en lengua vulgar románica o germánica, para que todos puedan entender fácilmente lo que dicen.
Et ut easdem homilias quisque aperte transferre studeat in rusticam romanam linguam aut theotiscam, quo facilius cuncti possint intelligere quae dicuntur.

Ya que la mayoría del clero no tenía una buena formación teológica ni retórica, los homiliarios (colecciones de homilías para las distintas festividades) tuvieron mucha difusión (hasta la actualidad se siguen publicando). Se escribieron en latín para los que tenían que enseñar al clero y en lenguas regionales para la predicación popular. A este segundo grupo pertenece las homilías de Organyà: no hay en ellas grandes vuelos teológicos, ni enrevesados artificios retóricos, sino que la doctrina es sencilla y expuesta en un modo fácil de entender, pero no deja de ser amena e impactante.
¿Por qué es tan importante esta obra? Aunque hay textos escritos en catalán, que son más antiguos, sin embargo esta obra descuella entre las antiguas por dos razones: porque es la más extensa pues (sin contar las palabras en latín) contiene unas 3590 palabras en un catalán con personalidad bien definida, y porque es la de mayor valor literario, en cuanto que todo lo anterior son documentos de tipo jurídico. Por todo ello es un magnífico retrato del grado de desarrollo alcanzada por la lengua catalana a principios del s. XIII.

El f. 1v del manuscrito de las homilías de Organyà
Veamos un pequeño ejemplo (aquí lo pongo en versión simplificada). El texto completo con introducción, notas y traducción puedes consultarlo en el enlace que dejo al final.

Homilía III, f. 4r, 1 - 16
Et enaprés d'aicò nostre Séiner posà la sua benedita mà sobre'ls uls del ceg e sempre él vit. El ceg qan ag vist, féd grans gràcies a nostre Séiner e segi'l en totes bones obres. E les compaines de_les gens qan videren lo tan gran miracle, feren grans gràcies e grans laudors a nostre Séiner.
Y después de eso nuestro Señor puso su bendita mano sobre los ojos del ciego y al instante él vio. Y cuando el ciego recuperó la vista, dio muchas gracias a nuestro Señor y lo siguió en todas las buenas obras. Y cuando la multitud de gente vio tan gran milagro, dieron muchas gracias y grandes loas a nuestro Señor.
Seinors, audid avetz del ceg qe nostre Séiner alumenà per la sua vertud e per lo poxeule qe'l ceg li fazie de mercé a clamar; perqè él no estave per los menazadors, qi'l volian fer calar; et él, on mas li menacaven, él màs cridave, aixi com odid avetz: “Ihesu, fili Dauid, miserere mei”.
Señores, habéis oído acerca del ciego que nuestro Señor iluminó por su poder y por el ruego que a gritos el ciego le hacía de misericordia; porque él no atendía a los que le reprendían, que le querían hacer callar; y él, cuanto más le amenazaban, más gritaba, así como habéis oído: “Jesús, hijo de David, apiádate de mí”.
Seinors, sapiatz qe aizò porta aital figura de tot pecador qi és en tenebres de mort e en cega de pecad e d'avoleza e de no fe. E per aizò, seinors, devem clamar mercè de dia e de nuit a nostre Séiner, qe él nos traga de tenebres de mort e de no fe, e'ns do alumenament de_la sua vertud.
Señores, sabed que eso contiene la representación de todo pecador que está en tinieblas de muerte y en ceguera de pecado, de maldad y de falta de fe. Y por eso, señores, debemos pedir merced de día y de noche a nuestro Señor, para que él nos saque de las tinieblas de muerte y de la falta de fe, y nos dé la iluminación de su virtud.
Aizeles gentz qi menazauen al ceg qe calàs porta figura dels fols penssamentz de_les cures d'aqest segle, qi'ns destorben en oracions e en bones obres. E per zo, seinors, fazam o nos aixi com lo ceg o fét, e trobarem misericordia ab nostre Séiner aixi com audid avetz per les paraules del sent evangelii.
Aquellas gentes que reprendían al ciego para que callase representan los pensamientos vanos de los cuidados de este mundo, que nos estorban en las oraciones y en las buenas obras. Y por eso, señores, hagamos así como hizo el ciego, y hallaremos misericordia en nuestro Señor tal como habéis oído en las palabras del santo evangelio.


Detalle del ms. 1109 de la Biblioteca del Monasterio de Monserrat, que contiene uno de los fragmentos del Llibre Jutge.

¿Y el Llibre Jutge? El llamado “Llibre Jutge” (mejor: “Llibre dels judicis”) son dos fragmentos de una traducción al catalán del código jurídico visigodo titulado “Liber Iudiciorum”. El más antiguo se estima que es de principios del s. XII y el otro de mitad del mismo siglo, por lo tanto mucho más antiguos que el manuscrito de Organyà, pero son más reducidos (solo dos folios) y representan un estadio más rudimentario pero bien definido de la escritura catalana.
Mi edición del texto del “Llibre Jutge” con introducción, notas y traducción, así como el de las Homilías de Organyà, puedes consultarlo en el siguiente enlace:
 https://magisterhumanitatis/lenguas-romanicas