jueves, 28 de julio de 2016

Las fábulas latinas de Fedro


Los relatos en que intervienen personas, animales, dioses, plantas, montañas, etc., fueron muy comunes en todas las culturas antiguas, cuando el ser humano estaba en íntimo contacto con la naturaleza. Actualmente entre el gran público existe la tendencia a ver esos relatos como “cuentos para niños”, pero ellos no son relatos inofensivos, ni fueron creados para un entretenimiento ocioso, sino que encierran la sabiduría popular ante diversas personas y circunstancias que el ser humano debe afrontar en su vida, empezando por uno mismo.

Dibujo egipcio (s. XII a. C.) de una fábula: un gato cuida unos gansos y sus huevos. Foto de Wikimedia Commons.

En Occidente un lugar especial lo ocupó el fabulista Esopo, del cual poco sabemos con certeza, pues los diversos autores griegos y romanos nos dan información contradictoria. Si hemos de creer a los primeros (Herodoto, Aristóteles, Aristófanes, etc.) que lo mencionan, Esopo debió vivir en el s. VII a. C., oriundo de Tracia, pero que vivió en Samos, primero como esclavo, después como liberto, alcanzando celebridad entre sus contemporáneos gracias a sus fábulas con agudas cargas morales.
Actualmente es imposible determinar con exactitud el conjunto y el tenor exacto de las fábulas que compuso Esopo, pues así como su datos biográficos están confusos, también sus fábulas se modificaron y se le atribuyeron otras, de modo que cada colección que se escribió en la Antigüedad o en el Medioevo contiene distintas fábulas o con distinto tenor.

Esopo representado con rasgos africanos, pues algunos defienden que su nombre significa "etíope". Ilustración en una edición inglesa del s. XVII. Foto de Wikipedia.

En el s. IV a. C. el escritor griego Demetrio de Falero hizo una recopilación de las fábulas que entonces se atribuían a Esopo; pero esa obra se ha perdido. La recopilaciones más antiguas escritas en griego que hoy poseemos provienen, una de un cierto Babrius (hacia el s. III), un texto en que los versos están muy contaminados por elementos de la métrica latina, y otra escrita en prosa, de autor anónimo, titulada “Vida y Fábulas de Esopo” (s. II - III), también conocida como Collectio Augustana por el manuscrito medieval en el cual se descubrió.
Ya que entre los romanos Esopo fue muy popular, no es de extrañar que en el s. I un liberto llamado Fedro escribió en versos latinos una recopilación de fábulas de Esopo (Phaedri, Augusti liberti, Fabulae Aesopiae); pero su obra no nos ha llegado completa. El manuscrito más antiguo es el Rosambo o Codex Pithoeanus (s. IX), un texto plagado de erratas. En el s. IV se hizo una adaptación de la obra de Fedro a prosa latina, que es conocida como Aesopus Latinus cuyo autor se llamaba Romulus. Más tarde, a principios del s. V el escritor Aviano publicó en versos latinos una colección basada en la colección de Babrius.

"El lobo francés y el cordero siamés" en la revista inglesa Punch (1893) ironiza sobre los intentos anglo-franceses por invadir Tailandia. Foto de Wikipedia.

Veamos algunas fábulas de la colección de Fedro, tal como nos ha llegado en el manuscrito más antiguo (con las debidas correcciones de erratas). Trascribo el texto latino como si fuese prosa, pero marco con // el final de cada verso.

Libro 1, fábula 1
EL LOBO Y EL CORDERO
LUPUS ET AGNUS
Un lobo y un cordero habían ido a un mismo arroyo, empujados por la sed; en la parte más alta estaba el lobo y mucho más abajo el cordero.
Ad rivum eundem lupus et agnus venerant // siti compulsi; superior stabat lupus // longeque inferior agnus.
Entonces el ladrón, incitado por su cruel voracidad, alegó este pretexto de pleito: “¿Por qué me has enturbiado el agua que bebía?”
Tunc fauce improba // latro incitatus iurgii causam intulit: // “Cur, inquit, turbulentam mihi fecisti // aquam bibenti?”
El ovino temeroso replicó: “¿Cómo, por favor, puedo hacer lo que te quejas, oh lobo? El agua baja de ti hacia donde yo bebo”.
Laniger contra timens: // “Qui possum, quaeso, facere quod quereris, lupe? // A te decurrit ad meos haustus liquor”.
Aquel, repelido por la fuerza de la verdad: “Hace seis meses, dijo, hablaste mal de mí”.
Repulsus ille veritatis viribus: // “Ante hos sex menses, ait, maledixisti mihi”. //
Respondió el cordero: “En verdad no había nacido”.
Respondit agnus: “Equidem natus non eram”. //
“¡Por Hércules! Tu padre, dijo, habló mal de mí”
“Pater, Hercle! tuus, inquit, maledixit mihi”. //
Y así, tras atraparlo, lo despedaza con injusta muerte.
Atque ita correptum lacerat iniusta nece. //
Esta fábula fue escrita a causa de aquellos hombres que oprimen a los inocentes con razones ficticias.
Haec propter illos scripta est homines fabula // qui fictis causis innocentes opprimunt.


Libro 1, fábula 6
LAS RANAS AL SOL
RANAE AD SOLEM
Esopo vio las concurridas nupcias de un vecino ladrón, y de inmediato empezó a narrar:
Vicini furis celebres vidit nuptias // Aesopus, et continuo narrare incipit: //
Una vez, ya que el sol quería tomar esposa, las ranas alzaron su clamor hasta las estrellas.
Uxorem quondam sol cum vellet ducere, // clamorem ranae sustulere ad sidera. //
Sobresaltado por el griterío, Júpiter pregunta la causa de la protesta.
Convicio permotus quaerit Jupiter // causam querelae.
Entonces una habitante del estanque: “Ahora, dijo, uno solo seca todas las charcas y nos obliga a morir miserables en un lugar árido. ¿Qué ocurrirá, si procrea hijos?”
Quaedam tum stagni incola: // “Nunc, inquit, omnes unus exurit lacus // cogitque miseras arida sede emori. // Quidnam futurum est, si crearet liberos?”

libro 2, fábula 3
ESOPO A UNO SOBRE EL ÉXITO DE LOS MALVADOS
AESOPUS AD QUEMDAM DE SUCCESSU IMPROBORUM
Un hombre, herido por el mordisco de un perro bravo, arrojó al agresor un pan mojado en su sangre, pues había oído que era un remedio para la herida.
Laceratus quidam morsu vehementis canis, // tinctum cruore panem immisit malefico, // audierat esse quod remedium vulneris. //
Entonces Esopo dijo así: “No vayas a hacer esto a todos los perros, ya que nos devorarán vivos, cuando sepan que tal es el premio de la culpa”.
Tunc sic Aesopus: “Noli coram pluribus // hoc facere canibus, ne nos vivos devorent, // cum scierint esse tale culpae praemium”. //
El éxito de los malvados incita a otros muchos.
Successus improborum plures allicit.


Libro 3, fábula 12
EL POLLO A LA PERLA
PULLUS AD MARGARITAM
Un pollo, mientras buscaba comida, encontró una perla en el basurero.
In sterquilino pullus gallinaceus, // dum quaerit escam, margaritam repperit. //
“¡Preciosa, dijo, estás en un lugar indigno! Si alguien ávido de tu valor te hubiese visto, hace tiempo hubieses vuelto a tu máximo esplendor. Pero te he encontrado yo, que prefiero el alimento, y ni yo te soy útil a ti ni tú para mí vales nada”.
“Iaces indigno quanta res, inquit, loco! // Hoc si quis pretii cupidus vidisset tui, // olim redisses ad splendorem maximum. // Ego quod te inveni, potior cui multo est cibus, // nec tibi prodesse nec mihi quicquam potes”. //
Esto lo cuento a aquellos que no me entienden.
Hoc illis narro qui me non intelligunt.



Libro 4, fábula 3
SOBRE EL ZORRO Y LA UVA
DE VULPE ET UVA
Empujado por el hambre, un zorro intentaba coger la uva en la alto de una parra, saltando con todas sus fuerzas.
Fame coacta vulpes alta in vinea // uvam appetebat, summis saliens viribus. //
Ya que no pudo alcanzarla, al irse dijo: “Todavía no está madura; no quiero cogerla verde”.
Quam tangere ut non potuit, discedens ait: // “Nondum matura est; nolo acerbam sumere”. //
A quienes desprecian lo que no logran hacer, se deberá aplicar esta fábula.
Qui facere quae non possunt verbis elevant, // ascribere hoc debebunt exemplum sibi.


Libro 4, fábula 10
SOBRE LOS VICIOS DE LOS HOMBRES
DE VITIIS HOMINUM
Júpiter nos impuso dos alforjas: una llena de nuestros vicios nos la puso en la espalda, otra cargada de los ajenos nos la colgó en el pecho.
Peras imposuit Iuppiter nobis duas: // propriis repletam vitiis post tergum dedit, // alienis ante pectus suspendit gravem. //
Por este motivo no podemos ver nuestros defectos; pero apenas los otros yerran, los criticamos.
Hac re videre nostra mala non possumus; // alii simul delinquunt, censores sumus.



Libro 4, fábula 23
LA MONTAÑA PARTURIENTA
MONS PARTURIENS
La montaña estaba de parto, profiriendo monstruosos gemidos, y había en el mundo gran expectación de qué iba a parir. Pero ella dio a luz un ratón.
Mons parturibat, gemitus immanes ciens, // eratque in terris maxima expectatio // quod ille pareret. // At ille murem peperit.
Esto fue escrito para ti, que aunque proyectas grandes cosas, no concluyes nada.
Hoc scriptum est tibi, // qui, magna cum minaris, extricas nihil.