viernes, 26 de septiembre de 2014

ROLDÁN PREFECTO DE LA MARCA DE BRETAÑA

El a. 778 Carlomagno pensó que todas las circunstancias le eran favorables para asestar un golpe decisivo a la amenaza musulmana que se agazapaba en la península ibérica. El año 774 había destruido el reino longobardo y deportado a Desiderio, su último rey, aquietando así las cosas en la península italiana;  los revoltosos sajones estaban momentáneamente en paz tras la campaña del 776-777 y el bautismo de gran parte de ellos. El norte de la península ibérica entonces era un “todos contra todos”, en que cada pequeño reino luchaba celosamente por extender o defender su señorío, sin importar si el amigo o enemigo era cristiano (vasco, navarro, asturiano, etc) o musulmán. En este contexto no asombra que el a. 777 una delegación musulmana acudió ante Carlomagno para solicitar su intervención contra los propios musulmanes (y contra los cristianos que hiciese falta).

Einhardus, Annales, a. 777-778 (MGH, SS rer. Germ., t. 6, p. 49 y 51)
A este mismo lugar y en esta mismas fechas vino ante la presencia del rey un sarraceno de Hispania llamado Ibn al Arabi con otros socios sarracenos, sometiéndose él y las ciudades en las que el rey de los sarracenos lo había puesto al mando ….....
Venit eodem in loco ac tempore ad regis praesentiam de Hispania sarracenus quidam nomine Ibin al Arabi cum aliis sarracenis sociis suis, dedens se ac ciuitates, quibus eum rex sarracenorum praefecerat. …..........
Entonces, por persuasión del antedicho sarraceno, concibiendo la esperanza fundada de capturar algunas ciudades en Hispania, congregando su ejército, se puso en marcha, ….
Tunc ex persuasione praedicti sarraceni spem capiendarum quarundam in Hispania ciuitatum haud frustra concipiens, congregato exercitu, profectus est, …...


En la versión legendaria el apóstol Santiago incita a Carlomagno a invadir la Península para expulsar a los musulmanes. Ilustración de las Grandes Chroniques de France, BNF Ms. Fr. 10135 (s. XIV), f. 134v.

Carlomagno ejecutó su ofensiva de un modo similar a su campaña italiana: un movimiento de tenazas en la que el grueso del ejército penetraba por Cataluña, mientras que una fuerza expedicionaria menor, dirigida por el propio Carlomagno, entraba por la ruta más inhóspita de los Pirineos navarros.


Annales Laurissenses Maiores, a. 778 (MGH, SS rer. Germ., t. 6, p. 50)
Entonces nuestro señor el rey Carlos marchó a tierras de Hispania por dos caminos: uno a través de Pamplona, por el cual el magno rey marchó hasta Zaragoza; y ahí los que venían desde la región de Burgundia, Austria o Baviera, Provenza, Septimania y la región de los longobardos, y ante la susodicha ciudad se unieron los ejércitos desde ambas direcciones.
Tunc domnus Carolus rex iter peragens partibus Hispaniae per duas uias: una per Pampilonam, per quam ipse supradictus magnus rex perrexit usque Caesaraugustam; ibique uenientes de partibus Burgundiae, et Austriae uel Baioariae, seu Prouinciae et Septimaniae, et pars langobardorum, et coniungentes se ad supradictam ciuitatem ex utraque parte exercitus.
Ahí, tras recibir rehenes de Ibn al Arabi, de Abutauro y de muchos sarracenos, destruir Pamplona, subyugar a los vascos hispanos y también a los navarros, volvió a tierras de Francia.
Ibi, obsides receptos de Ibin al Arabi et de Abutauro et de multis sarracenis, Pampilona distructa, hispani wascones subiugatos, etiam et nabarros, reuersus in partibus Franciae.


A su paso la maquinaria bélica franca trituró por igual a musulmanes y a cristianos. Y aunque Carlomagno no consiguió el objetivo principal, que sin duda era capturar la estratégica y bien fortificada ciudad de Zaragoza, prefirió retirarse con sus fuerzas intactas, en lugar de un largo asedio, Sin duda Carlomagno tenía en cuenta que sajones, normandos, italianos, eslavos o bizantinos en cualquier momento podían inquietar otras regiones de su imperio. Pero durante la retirada de lo que parecía un fácil paseo triunfal, una columna del ejército franco que volvía a Francia a través de los Pirineos sufrió una emboscada, que se convertirá en la más célebre de la historia.
Gracias al hallazgo del epitafio de Eckard, el intendente de palacio, que también murió ese día, sabemos la fecha exacta de este suceso: el 15 de agosto del 778.
Leamos el relato que hace el secretario de Carlomagno y contemporáneo al suceso:


Einhardus, Vita Karoli, n. 9 (MGH, SS rer. Germ., t. 25, p. 12-13)
En verdad mientras combatía frecuentemente y casi de continuo con los sajones, tras colocar guarniciones en lugares adecuados, se dirige a Hispania con todas las fuerzas militares posibles.
Cum enim assiduo ac poene continuo cum saxonibus bello certaretur, dispositis per congrua confiniorum loca praesidiis, Hispaniam quam maximo poterat belli apparatu adgreditur.
Tras atravesar el paso de los Pirineos y recibir en rendición todos los bastiones y castillos que había atacado, vuelve con su ejército a salvo e incólume; excepto por el hecho que al volver tocó experimentar brevemente la perfidia vasca en las alturas de los Pirineos.
Saltuque Pyrinei superato, omnibus quae adierat oppidis atque castellis in deditionem acceptis, saluo et incolomi exercitu reuertitur; praeter quod in ipso Pyrinei iugo wasconicam perfidiam parumper in redeundo contigit experiri.
Pues ya que el ejército iba extendido en larga columna, según lo permitía las características del lugar y los desfiladeros, los vascos, puestas emboscadas en la cumbre de la montaña en verdad por lo frondoso de los bosques, que ahí hay muchos, el lugar es adecuado para hacer emboscadas atacando desde lo alto a la parte final de los pertrechos y a los que yendo últimos de la formación daban escolta a los que iban delante, los despeñan al barranco adyacente, y trabando combate con ellos, matan a todos hasta el último. Y tras robar los bagajes, con gran rapidez se dispersan en distintas direcciones, protegidos por la noche que ya caía.
Nam cum agmine longo, ut loci et angustiarum situs permittebat, porrectus iret exercitus, wascones, in summi montis uertice positis insidiis est enim locus ex opacitate siluarum, quarum ibi maxima est copia, insidiis ponendis oportunus extremam impedimentorum partem, et eos, qui nouissimi agminis incedentes, subsidio praecedentes tuebantur, desuper incursantes, in subiectam uallem deiciunt, consertoque cum eis proelio, usque ad unum omnes interficiunt. Ac direptis impedimentis, noctis beneficio quae iam instabat protecti, summa cum celeritate in diuersa disperguntur.
En esta acción favorecía a los vascos la ligereza de sus armas y la naturaleza del lugar en que ocurrió. Por el contrario la pesadez de sus armaduras y lo malo del terreno puso a los francos en desventaja en todo ante los vascos.
Adiuuabat in hoc facto wascones et leuitas armorum et loci in quo res gerebatur situs. Econtra francos et armorum grauitas et loci iniquitas per omnia wasconibus reddidit impares.
En este combate murieron Eckard, intendente de palacio, el conde palatino Anselmo y Roldán, prefecto de la marca de Bretaña, junto con otros muchos.
In quo proelio Eggihardus, regiae mensae praepositus, Anshelmus comes palatii, et Hruodlandus, brittannici limitis praefectus, cum aliis compluribus interficiuntur.
Y este hecho hasta el presente no ha podido ser castigado, porque el enemigo, una vez lo cometió, de tal modo se dispersó que no ha quedado noticia de dónde pueda buscarse esa gente.
Neque hoc factum ad praesens uindicari poterat, quia hostis, re perpetrata, ita dispersus est ut ne fama quidem remaneret ubinam gentium quaeri potuisset.


Una facción o grupo de clanes vascos obrando por propia iniciativa (Einhardus recalca que son vascos, pero también que no se sabe dónde habitan, por lo tanto no fue una acción de guerra convencional) decide vengarse de los francos por los atropellos cometidos al pasar por su territorio. Aprovechando su buen conocimiento del territorio, que es abrupto y con fuertes pendientes, realizan con éxito un ataque sorpresivo contra la expuesta retaguardia y los mozos que conducían las acémilas con el equipaje.
Colocados estratégicamente en lugares altos, inaccesibles para la caballería, arrojarían troncos, rocas y flechas que causarían numerosas bajas y caos en las filas, incapaces de maniobrar en ninguna dirección, atrapados entre el barranco y sus atacantes, estorbándose entre ellos mismos y equipados inadecuadamente para la lucha en ese terreno.
Roldán muere y su alma nace en el cielo, acogida por los ángeles. Ilustración de las Grandes Chroniques de France, BNF Ms. Fr. 10135 (s. XIV), f. 144r.

 ¿Por qué obtuvo tanta resonancia esta escaramuza, más cercana a un golpe de mano de una “guerra de guerrillas” que a una batalla convencional, sin ningún valor estratégico, en la que probablemente solo se perdieron como mucho unos pocos cientos de soldados, además de tres personajes de rango intermedio, desligados de la familia real ?
El solo hecho que Einhardus le dedique tanto espacio a este suceso (casi todo el capítulo 9), teniendo en cuenta la brevedad con la que relata muchos sucesos más importantes, y sobre todo teniendo en cuenta que Einhardus pasa rápidamente todas las numerosas gestas militares ocurridas durante el reinado de Carlomagno, es una clara indicación que esta emboscada ya se había vuelto célebre a la muerte de Carlomagno.
El primer poeta anónimo, que con la magia de la palabra convirtió la escaramuza en gesta heroica, no pudo recurrir al recurso de decenas de miles de moros, pues los hechos reales todavía eran muy recientes, pero seguramente trazó las líneas magistrales que otros poetas seguirían: el pequeño grupo de valerosos guerreros francos encabezados por el héroe Roldán, tras haber vencido mil veces al enemigo en leal combate, esta vez caen ante la perfidia y la superioridad numérica. El sentimiento de indignación que debía producir entre el público está bien reflejado en las palabras finales de Einhardus: “Este hecho hasta el presente no ha podido ser castigado”.
Con el tiempo el enemigo ya no serán los vascos, que también son cristianos y cuyo pueblo no tiene ningún lustre, sino el musulmán, un adversario rico y poderoso, enemigo de Cristo y capaz de toda perfidia. Junto a Roldán se creará una serie de personajes, con alguna base histórica o puramente ficticios, y una serie de acontecimientos previos y posteriores, que complementan y profundizan los detalles que la curiosidad humana exige saber sobre el héroe. Con el aporte de diferentes poetas, poco a poco se fue forjando una gran epopeya.
Un par de siglos más tarde esos relatos legendarios, ya bien conocidos por todos, han suplantado los escasos datos históricos. Incluso Carlomagno, un personaje histórico bien conocido, parece a ratos desaparecer ante el producto legendario de los poetas. Así, cuando por primera vez se ponen por escrito estos relatos populares, toman la forma primero de la legendaria “Historia Karoli Magni” (tal como se conserva en latín en el Codex Calixtinus), y poco después la del poema heroico “El Cantar de Roldán”, en francés medieval y en anglo-normando. Desde entonces Roldán, prefecto de la marca de Bretaña, muerto en algún lugar indeterminado de los Pirineos, sigue vivo en la leyenda.

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