jueves, 20 de diciembre de 2012

Juana de Arco, general, bruja y santa


La historia de Juana de Arco (1412 - 1431), la Pucelle, aunque oculta en parte por la bruma del tiempo y la leyenda, es una de aquéllas historias en que el sincero valor e idealismo parecen desafiar y vencer la lógica y la realidad, por lo cual ella se ha convertido en uno de los personajes más populares de la Edad Media.
¿Qué podemos saber con razonable seguridad acerca de Juana? Las principales y más antiguas fuentes que poseemos son:
1) Las actas del juicio contra Juana en Ruan, que culminó con su condena a muerte: cuando se celebró el juicio los notarios redactaron en francés las minutas de las declaraciones: actualmente los originales se han perdido pero subsisten dos copias parciales (el Ms 518 en la Bibliothèque Municipale d'Orléans y el Ms. lat. 8838 en la Bibliothèque Nationale). Poco tiempo después de acabado el juicio el juez Thomas de Courcelles las tradujo al latín y se redactaron cinco copias (no todas idénticas), de las cuales actualmente se conservan tres de estas copias en París (Ms 1119 en la Bibliothèque de la Chambre des Députés; Ms. lat. 5965 y Ms. lat. 5966 en la Bibliothèque Nationale). Estas copias fueron hechas como parte de una ofensiva diplomática para justificar al rey de Inglaterra ante el resto de Europa, que había seguido con admiración las hazañas de Juana. Naturalmente estos documentos deben ser leídos teniendo en cuenta la mala fe de los jueces y su deseo de desacreditar y condenar a Juana a toda costa, y sin embargo en sus respuestas no pueden ocultar su gran personalidad.


Juana cabalgando ante los muros de Orleans, en Les Vies des Femmes Célebres (Ms 17, en el Musée Dobrée de Nantes), escrito (1504) por Antoine Dufour e iluminado (1505) por Jean Pichore, fol. 76 vo. En el estandarte de Juana se lee: "En nom de Dieu".

2) Las actas del juicio de anulación, es decir, el proceso de rehabilitación de Juana de Arco, que fueron escritas en latín y del cual sobreviven dos manuscritos originales: el Ms 5970 en la Bibliothèque Nationale de Paris (completo) y el Stowe 84 de la British Library en Londres. Aunque siempre hubieron partidarios de la inocencia de Juana, la idea de una rehabilitación legal sólo empezó a gestarse en 1450 cuando la victoria se había inclinado decisivamente para los intereses de Carlos VII. La idea fue retomada en 1452 por el legado papal Guillaume d'Estouteville. Pero fue la llegada al papado del valenciano Calixto III lo que finalmente permitió que en 1455 empezase este proceso. Durante varios meses el tribunal recogió documentos y escuchó a 150 testigos, tras lo cual dictaminó la nulidad de la condena, pero no se pronunció sobre su santidad ni impuso castigos a los jueces que aún vivían.
3) Las cartas que dictó Juana (ella no sabía leer ni escribir) fueron numerosas; de ellas nos han llegado cinco originales (tres firmadas por Juana), seis copias y el resto de modo indirecto o fragmentario.
4) La biografía de autor anónimo, que inicia con la frase "Cy commence le Livre de la pucelle", que a veces es llamada Chronique et Proces de la Pucelle d'Orleans, que fue redactada a principios del s. XVI por orden del rey Luis XII († 1515). Esta obra se conserva en el Ms. fr. 518 en la Bibliothèque Municipale d'Orléans y en Ms. fr. 23018 en la Bibliothèque Nationale. Aquí se exalta la figura de Juana y es el primer ejemplo de su conversión en heroína de Francia.
Carta del 9 de noviembre de 1429, de Juana de Arco a los habitantes de Riom. Originalmente la carta, además de su firma, llevaba en el sello de cera un cabello negro (perdido en el s. XIX), una práctica usual en aquel entonces para garantizar la autenticidad.
Aunque en toda época han habido hombres y mujeres que han afirmado recibir visiones y encargos de Dios, en el caso de Juana fue acompañado por una serie de éxitos militares que en un año cambiaron completamente el curso de la guerra y quizás la historia (¿qué hubiese pasado si Francia no hubiese sido una potencia?). Actualmente los estudiosos están de acuerdo en que Juana no simplemente se limitaba a llevar el estandarte y arengar a las tropas, sino que impuso a los generales su criterio estratégico (uso masivo de la artillería, ataques directos, rápidos y sucesivos).
Mientras toda Europa contemplaba atónita estos hechos, su afirmación de tener visiones y voces celestiales, que era visto como un signo de santidad por sus seguidores, también le atrajeron la acusación de los enemigos de pacto con el demonio y brujería. Finalmente cuando cayó en manos de los ingleses (que pagaron por ella la exorbitante suma de 10,000 libras, valiendo un caballo 10-12 francos), sus jueces la condenaron alegando que era una hereje contumaz. En 1909 fue canonizada por la Iglesia católica.
A continuación podemos leer un breve relato de la historia de Juana, en la pluma del famoso inquisidor Johannes Nider, que escribió pocos años después de su muerte, siguiendo la versión inglesa.

Además recientemente, hace menos de diez años, hubo en Francia una virgen, que antes mencioné, de nombre Juana, famosa tanto por espíritu profético como por el poder [de hacer] milagros.
[p. 223] Fuit preterea infra decem annorum spacia noviter in Francia quedam de qua premisi virgo Iohanna nomine: tam prophetico spiritu quam miraculorum potestate ut putabatur clarens.
En verdad ella usaba habitualmente ropa varonil, y ninguno de las argumentos de los doctores pudo convencerla para que depusiera tales ropas de buena gana, aunque abiertamente proclamaba que era mujer y virgen.
Hec enim veste virili sepe utebatur: nec ullis doctorum quorumcumque persuasionibus emolliri potuit ut tales deponeret vestes femineis contenta, presertim cum se palam virginem et feminam esse protestaretur.
"Con esta ropa varonil, dijo, como señal de la futura victoria, para predicar con la palabra y con la apariencia, he sido enviada por Dios para ayudar a Carlos el verdadero rey de los franceses y afianzarlo en su reino, del cual el rey de Inglaterra y el duque de Burgundia se esfuerzan en expulsarlo".
Sub hoc inquit habitu virili in signum future victorie ut verbo predicam et habitu a Deo missa sum adiuvare verum francorum regem Karolum et in suo firmare regno a quo eum fugare nituntur rex Anglie et dux Burgundie.
En verdad por entonces ellos juntos oprimían a la vez gravemente a Francia con masacres y guerras. Así pues Juana con su señor frecuentemente cabalgaba como un soldado, predecía muchas cosas futuras y favorables, participaba en algunas victorias militares, y realizaba otras muchas maravillas de las que no solo se asombraba Francia sino todos los reinos cristianos.
Protunc enim hii iuncti [p. 224] mutuo cedibus et armis Franciam premebant gravissime. Igitur cum suo domino Iohanna continue velut miles equitabat, futura et fausta multa predicebat: victoriis bellicis quibusdam intererat. Et alia mira talia perpetrabat, de quibus nedum Francia sed omnia christianorum regna stupebant.
Finalmente a tanta arrogancia llegó Juana que, aún no conseguida Francia, ya lanzaba amenazas por carta a Bohemia, donde entonces había una gran cantidad de herejes.
Ad tantam denique presumptionem venit Iohanna ut nondum adepta Francia iam bohemis ubi hereticorum multitudo tunc fuit minas intentaret per litteras.
Desde entonces dudaban los seglares y los eclesiásticos regulares y monásticos qué clase de espíritu la regía, diabólico o divino. Así pues algunos varones eruditísimos escribieron opúsculos sobre ella, en los cuales opinaron no sólo de modo distinto, sino incluso en contra de la doncella.
Dubitabant exinde seculares et ecclesiastici regulares et monastici quo spiritu regeretur dyabolico an divino. Scripserunt proinde quidam viri litteratissimi tractatus eius ex parte, in quibus non modo diversa sed eciam adversa de virgine senserunt.
Pero después que por muchos años había asistido y consolidado al rey Carlos, finalmente por voluntad divina fue capturada por el ejército inglés y encarcelada.
Postquam autem regem Karolum in multis iuvisset et firmasset regno annis quibusdam demum nutu ut creditur divino per anglicorum armatam capta est et incarcerata.
Habiéndose llamado y convocado una gran cantidad de maestros de derecho divino como secular, fue interrogada varios días. Y tal como lo escuché del maestro Nicolaus Amici, licenciado en teología, el cual fue delegado de la Universidad de París, al final ella confesó que tenía trato con los ángeles de Dios, lo cual a juicio de los varones más eruditos se consideró, a partir de muchos indicios y pruebas, que era un espíritu maligno por medio del cual ella actuaba como maga y dejaron que a través de la autoridad secular sea consumida por el fuego.
Accersitis autem et vocatis in magna multitudine magistris tam divini quam humani iuris multis diebus examinata est. Et prout a magistro Nicolao Amici licenciato in theologia audivi qui ambasiator fuit universitatis parisiensis tandem ipsam fassa est se habere familiarem Dei angeliis quod iudicio litteratissimorum virorum iudicatus est esse malignus spiritus ex multis coniecturis et probationibus per quem spiritum velut magam effectam ipsam ignibus per publicam iusticiam consumi permiserunt.
Y conforme a este relato, el rey de Inglaterra refirió la historia ampliamente por escrito a nuestro emperador Segismundo
Et prout de hac historia rex Anglie nostro imperatori Sigismundo satis late scriptotenus historiam innotuit.

Johannes Nider, Formicarius, 5, 8 (Cologne, Johann Guldenschaff, hacia 1480) p. 223 - 224.

Si quieres leer más al respecto, puedes hacerlo en este enlace:
https://sites.google.com/site/magisterhumanitatis/escritores-latinos/formicarius-de-johannes-nider

lunes, 17 de diciembre de 2012

El cronista de Isabel regina Castellae et Legionis


La exitosa serie de TVE "Isabel" (protagonizada por Michelle Jenner) ha conseguido atraer la curiosidad pública hacia los personajes y las intrigas políticas de la Península en el s. XV. Naturalmente tal suceso no podía pasar desapercibido para nuestro blog de latín, pues aunque existen numerosos escritos en castellano de historiadores de la época, sin duda entre las obras más importantes y seguramente la menos conocida se encuentran la Gesta Hispaniensia (Décadas) escrita en latín por el notable humanista español Alfonso de Palencia (1424 - 1492).
Su obra está dividida en 4 partes (que él llama decas), cada una consta de 10 libros, que a su vez están divididos en 10 capítulos cada uno, pero de la Década IV sólo nos ha llegado hasta el cuarto libro.
Su testimonio es de gran valor porque primero fue secretario y cronista de Alfonso IV entre 1456 - 1468. De él se apartó cuando se declaró partidario del infante Alfonso, tras cuya muerte se integró en el círculo de partidarios de Isabel, trabajando activamente por su causa. Tras la coronación de Isabel desempeño el cargo de cronista y diversas misiones hasta que en 1480 se apartó de la corte.
Se trata pues de un testigo privilegiado que no sólo presenció sino también participó en muchos de los acontecimientos que relata. Además Palencia escribió esta obra cuando ya estaba fuera de la Corte y con el firme propósito de mostrar los hechos y personajes sin el maquillaje de los escritores cortesanos y aduladores, tal como él mismo nos dice en el Prólogo de su obra [p.1-b]:

... pero un aguijón no leve me empuja a escribir, cuando veo encumbrados por príncipes indignos a viles aduladores, que con la pluma se esfuerzan igualmente por ensalzar con loas lo ínfimo y ocultar con colorete las infamias, que de palabra reconocieron dignas de condena, o las relatan con disimulo.
... vero superaddit ad scribendum irritatio haud lenta, quum videam subductos a Principibus indignissimis assentatores pravos, qui nihilominus calamo nitantur cum laudibus efferre infima turpiaque celare fuco, quam verbo vituperanda comprobarunt vel dissimulatione texerunt.
Pero yo me encargaré de suprimir esa clase de corrupciones con la verdad misma.
Quod quidem perversionis genus ipsa veritate abolendum curabo.

De hecho, aunque los historiadores de la época tomaron su obra como principal fuente para los años de conflicto entre Enrique IV y su hermanastra Isabel, sin embargo por su atrevimiento en denunciar a los más poderosos, su obra fue relegada al olvido y recién en el s. XX ha comenzado su estudio científico. Por desgracia, de esta obra maestra sólo se conservan pocos ejemplares antiguos, y los que pueden consultarse on line en la Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano, no son los testimonios más importantes.
Ediciones críticas del texto latino y con traducción al castellano sólo existen de la Década IV (José López del Toro († 1972), 2 volúmenes publicados en1971 y 1974 por la Real Academia de la Historia. Y la edición de la Primera Década por Brian Tate († 2011) y Jeremy Lawrance, publicado en 2 volúmenes en 1999 por la Real Academia de la Historia.
"La Virgen de la mosca" (finales del. s. XV, en la colegiata de s. María la Mayor, Toro, Zamora). Se piensa que la joven a los pies de la Virgen representa a la reina Isabel. Se atribuye al pintor Michael Sittow († 1525), que trabajó en la corte española.
A continuación les presento unos fragmentos de la Segunda Década, en los que Palencia relata la coronación de Isabel, en la cual él participó. El texto latino está tomado del Manuscrito 1636 (entre el s. XVI - XVII) de la Biblioteca Nacional de España. Este manuscrito es el único on line que contiene completo el capítulo del que extraigo el fragmento, pues el Mss 1741 (anno 1774) sólo contiene un resumen fragmentado. Lamentablemente la caligrafía del copista del Mss 1636 es bastante descuidada, por lo cual he omitido algunas secciones en las que no estaba seguro del tenor del texto.

Capítulo Décimo.
Aviso de la repentina muerte del Rey Enrique, cuarto con este nombre en los reinos de Castilla y León. Y la repentina entronización de la reina Isabel.
Caput Decimum.
Repentinae denuntiatio mortis Henrrici Regis quarti huius nominis in regnis Castellae et Legionis. Et reginae Elizabeth repentina sublimatio.
[....]    a la hora tercia después que expiró Enrique lo hicieron saber al Arzobispo, el cual de inmediato envió una carta al rey Fernando, que estaba en Zaragoza. A la reina otros se apresuraron a informarle.  [...]
[.....] hora tertia postquam expiravit Henrricus certiorem facerent Archipraesulem, qui continuo literas dedit ad regem Fernandum Cesaraugustae permanente. Ad reginam alii certiorem reddendam festinarunt. [....]
Se erigió en la plaza un estrado de tablas que la multitud rodeaba por todos lados de modo que los ciudadanos y la multitud circundante viesen de todas partes, y de allí, después de la ceremonia fúnebre con ropa de luto, apareció de improviso la reina, ceñida con vestidos preciosísimos, relucientes de gemas y oro, con la gracia de una belleza floreciente, por la que se reconoce a una persona insigne.
Erecta est in foro tabulata cella quae strues circumspecta quodlibet ex latere ut undique populus et circumstanti multitudine prospectent, exindeque post funebres ceremonias maestitiae habitu, apparet repente regina amicta vestibus praeciossisimis, gemmis auroque fulgentibus, augente decorem pulchritudine, qua noscebatur insignis.
Al mismo tiempo resonó el clamor de trompetas con añafiles, tambores e instrumentos de diverso sonido.
Tubarumque clangor personabat simul cum tibiis, tympanis et instrumentorum sonoritate diversa.
A continuación en voz alta hice a la nobleza y a todo el pueblo otra de las proclamas a la entronización de la ilustrísima reina Isabel. Luego ella se dirigió hacia la iglesia, cabalgando un caballo decorado con arreos y aparejos, yendo delante una comitiva de nobles y detrás la muchedumbre del pueblo.
Subsequitur vox alta feci alium pronuntiantium nobilitati atque omni populo sublimationem illustrissimae Elizabet Reginae. Deinde incedit ecclesiam versus, vecta [p.383-a] equo faleris ephigiisque ornato, praecedente commitiva nobilium atque subsequente multitudine vulgi.
Y para indicar el poderío de la reina, [....] la precedía solo el caballero Gutiérrez de Cárdenas, llevando en la diestra una espada en alto con la parte de la punta oculta en la vaina, de modo que todos viesen la empuñadura, y de ahí según la costumbre española, todos, incluso los más lejanos, supieron que ella podía castigar a los criminales con potestad regia.
Et ad indicandam Reginae potentiam, [....], praecedebat eam eques tantum Gutierrez de Cardenas dextera ensem a parte cuspidis abditae vagina ferens in sublimis, ita capulum omnes intuerentur, eoque more hispano cuncti, etiam remotiores adesse, eam scirent quae punire sontes regia cum auctoritate posset.
[....] Murmuraban muchos varones leales y no ignorantes, porque aquella mujer neciamente quería ostentar, como si fuesen suyos, las insignias del marido; pero [....] a estos les decían que era legal lo que hacía, porque la herencia de los reinos de ningún modo pertenecía al rey Fernando sino solo a la reina Isabel.
[....] insusurrabant plerique bonae mentis viri haud ignari quia stolide haec mulier ostentari vellet praesse, fore sui, insignia mariti; sed [....] his dicentium, recte id factum, quod hereditas Regnorum minime Regi Fernando sed dummodo Reginae Elizabet pertineret.
Alfonso de Palencia, Gesta Hispaniensia, Decas II, liber XX, cap. 10 (Mss 1636, p. 382a - 383a).